sábado, 24 de septiembre de 2016

La pena de la muerte

La pena de la muerte – Editorial del 23 de septiembre de 2016
Luego de ser víctima de un intento de asalto en la vía pública, una abogada y profesora santafesina publicó una polémica declaración en Facebook en la cual pidió la pena de muerte para sus agresores. Aclaro acá que lo que quisieron robarle fue el celular.
No conforme con eso, y antes de aclarar que no lo decía "desde el enojo y la impotencia", la mujer dijo que "esos desgraciados merecen la muerte más lenta y dolorosa posible".
Entre otras expresiones, la abogada y profesora reivindicó que "el que mata tiene que morir" y prometió: "Yo voy a luchar para que estas ratas no tengan derechos".
Ante los duros cuestionamientos que recibió, acusó a "grupos políticos" que quieren "limitar la libertad de expresión". Y agregó: "Hasta mi presidente se manifestó por lo ocurrido en Zárate, tal cual lo hice yo". Según su opinión, se desató "una cacería de brujas" en su contra, impulsada por alumnos y ex alumnos. Por último, aseguró que se siente "una víctima que en lugar de ser escuchada es atacada".
Es obvio que por mi formación en Derecho y mi inclinación por la especialidad Penal, no puedo estar a favor de esas afirmaciones, que parecen del Medioevo. El Maestro Sebastián Soler decía que a favor de la pena de muerte se invoca el principio "talionial", término que procede de la “Ley del talión” (en latín, lex talionis), que es la denominación tradicional de un principio jurídico de justicia retributiva en el que la norma imponía un castigo que se identificaba con el crimen cometido, obteniéndose la reciprocidad. El término "talión" deriva de la palabra latina talis o tale que significa "idéntico" o "semejante" (de donde deriva la palabra castellana "tal"), de modo que no se refiere a una pena equivalente sino a una pena idéntica. La expresión más conocida de la ley del talión es el pasaje bíblico "ojo por ojo, diente por diente". A nuestro criterio la fundamentación talionial de Kant adolece del defecto de atribuir a la sanción penal la función privada propia de la sanción jurídica general: la reposición al status quo anterior. Fundan el talión en un principio de igualdad, pero en vez de comparar el estado anterior y posterior al delito, comparan el mal cometido por el delincuente con el mal que debe causársele a él.
Yo sé que posiblemente eso es lo que piensa la mayoría, pero ¿qué vamos a hacer? ¿Vamos a instaurar acá la ley de Lynch? ¿Vamos a torturar y matar “chorros”? ¿En qué tipo de bestias nos vamos a transformar? Una cosa, y a eso lo defiendo con toda claridad y fundamentos, es la legítima defensa (art. 34 del C. Penal) o el estado de emoción violenta (art. 81 inc. 1° a del C. Penal), y otra que salgamos de cacería. Estamos llegando a un nivel de bestialidad e ignorancia que generó, por ejemplo, la pintada en la Sinagoga local cuando una persona se indignó conmigo (si es que no había en verdad otra razón encubierta) porque no entendía que un delincuente fulano de tal en un juicio tuviera abogado defensor. ¿Esa persona desconocía que es obligatorio que cuente con asistencia letrada alguien sometido a proceso? Parece que no había cursado la secundaria y no había estudiado Formación Ética y Ciudadana o como se llame en cada colegio esa materia que nos enseña que existe una Constitución y un Poder encargado de juzgar, con todas las garantías que la ley establece (entre ellas la del derecho de defensa). Sigamos así nomás y vamos a parecer zombies devorando cerebros. Antes bien usemos el cerebro y seamos sensatos. Hay muchísimo que corregir en materia de seguridad en este país, pero no mediante el ejercicio de la justicia por mano propia. Así no, sin duda alguna. Y menos pidiéndole al Estado que instaure la pena de muerte, que no es justicia. Ni siquiera es venganza. Es castigo desmedido. Y el castigo también está prohibido por nuestra Constitución.
Pero tampoco debe pasar desapercibido el tema de la inseguridad. Y por más que los abogados penalistas bregamos para que en el proceso se aplique la sanción más justa, es cierto que en nuestro país existe la convicción de que es el delincuente el que está facultado para aplicarla sin límite alguno. Que es el delincuente quien se transforma al momento de robar en juez de sentencia, juez de ejecución y en verdugo. Que es el delincuente quien tiene el poder de decidir cuándo nos roba, si somos merecedores de seguir con vida o si merecemos la pena de muerte y en ese mismo momento nos la aplica ejecutándonos de un tiro en la cabeza, en el pecho, apuñalándonos, o golpeándonos hasta matarnos. Es el delincuente quien tiene la facultad de decidir si cooperaste, si te resististe, si le diste todo, si le diste poco, o si simplemente no le gustó tu cara y decide entonces terminar con tu vida, “bardeándote” primero. Y eso si tenemos la suerte de estar solos al momento de ser robados, porque si estas con tu esposa, hija, novia, puede decidir aplicar como pena accesoria violar primero a tu hija y luego matarla delante tuyo para que “aprendas la lección”. Este fin de semana que pasó, tres delincuentes tuvieron la dicha de decidir que tres ciudadanos no tenían más el derecho de vivir y optaron por quitarles la vida. Mientras tanto a nosotros solo nos queda caminar más atentos, no volver tarde, cerrar los negocios temprano, vivir entre rejas y tomar todas las medidas de seguridad que estén a nuestro alcance para evitar ser asaltados y si nos asaltan, entonces solo nos queda rezar (si es que creemos en Dios) para el que delincuente entienda que merecemos seguir viviendo y no nos sentencie a la pena de muerte ejecutándonos en el mismo lugar. A esto el Poder político tiene que buscarle una solución, porque por acá sabemos qué es lo que pasa cuando alguien consigue impunidad a tiempo completo.
Lo que sucede, ya entrando más en temas sociológicos, es que un niño escucha a un político por la televisión decir “estamos trabajando", cuando en realidad ese político solo está haciendo sus negocios personales y planea sus ambiciones políticas a futuro transando con poderes de dudosa procedencia. Un niño vive la realidad naturalizada y normalizada de que toda la sociedad se va acostumbrando a vivir con el horror de los robos, los arrebatos, las violaciones, el homicidio, y se da cuenta de que él también pronto será un número, sí, un número y una estadística más, porque sinceramente ni a los políticos tradicionales, ni a muchos jueces, sobre todo federales, ni al Estado les interesa ese niño. A los políticos tradicionales solo le interesa al momento de cada elección, porque esos hombres de trajes costosos, en sus autos blindados, de sonrisas constantes, en ese instante solo nos prometerán espejitos de colores y soluciones mágicas de un mundo mejor, con soluciones eficaces y extraordinarias, como los vendedores de ilusiones, rápidas, fáciles, increíbles, muy ilusorias, por cierto...pero a cambio nos roban el futuro, la educación, la seguridad, la salud, nuestra integridad. Nos roban las vidas de nuestros hijos, de nuestros amigos, nos roban a cada uno de nosotros...
De todas maneras, en la búsqueda de arreglos para un problema que no se puede negar, nunca podemos aceptar que se discuta la pena de muerte como una solución, ya que implica un mal irreparable, y la sociedad en caso de un error judicial, siempre posible, no podría ofrecer la reparación debida de la víctima; es ineficaz porque la criminalidad no disminuye en los países que la mantienen; y no es necesaria porque hay otros medios que permiten defenderse del criminal mientas dure su vida.
De paso vamos a tratar de aclarar una confusión, en la que se está cayendo por estos días. Nuestra Constitución, desde su versión originaria de 1853, la prohíbe solo por causas políticas, pero la Convención Americana de Derechos Humanos, con rango constitucional, sanciona en el derecho interno la cláusula de abolición progresiva e irreversible, por la cual no es posible establecerla para los casos en que no se hallaba vigente al tiempo de la ratificación (el nuestro), como tampoco restablecerla en los supuestos para los cuales posteriormente se la hubiese derogado.
Nosotros hace tiempo que hemos arribado a la idea de que es inconveniente la aplicación de la Pena de Muerte, basándonos en que se estaría atacando el bien jurídico de mayor importancia tutelado en el derecho, que es la vida.
Los hombres libres al constituirse no han delegado en ninguna autoridad el derecho de matarlos.
De hecho nos consta que hay una larga lista de países que la han abolido de derecho para todos los delitos; otros que solo la mantienen para la traición a la Patria, dejándola sin efecto para los delitos comunes, y muchos otros que si bien la conservan en su legislación penal la han abolido de hecho en razón del prolongado tiempo sin que la misma haya sido aplicada.
Podemos concluir en que los Pactos Internacionales resguardan el derecho a la vida instaurando el principio de abolición irreversible y progresiva de la pena de muerte, dejando en claro que nuestro país no volvería a implementarla en su carta magna debido al Pacto de San José de Costa Rica, que goza de jerarquía constitucional.
Justo por estos días leí un diálogo impactante, aunque fuera supuesto: ¿Si matamos a todos los ladrones, quedaríamos solo los buenos? No, hijo. Quedaríamos solo los asesinos.

                                                       Dr. Mario Ignacio Arcusin, para Semanario Crónica de Basavilbaso

domingo, 18 de septiembre de 2016

Dictar o no dictar

Dictar o no dictar – Editorial del 16 de septiembre de 2016
Muchas veces hemos dedicado esta página a temas relacionados con la educación, casi siempre como resultado de la preocupación que nos genera el retraso en algunos aspectos que, a la larga, resultan preocupante para el colectivo, pero mucho más aun para cada uno de los alumnos, si es que logramos que piensen es su futuro.
Si bien no soy docente “de carrera” el hecho de tener 26 años ininterrumpidos de servicio me da un cierto derecho a opinar con conocimiento de causa. El hecho es que, como lo digo siempre, jamás dudé de la eficacia de "educar a la antigua", entendiendo por esto que, dentro del aula, yo era la que decidía. Y en ese ínterin vi como la decadencia del lenguaje, de la matemática y de las ciencias sociales destruían las instituciones y a los alumnos. Por eso espero que en nuestro país se den cuenta a tiempo, porque ya tenemos más de una generación que carece de comprensión lectora, su ortografía es patética y lee de manera titubeante, todo ello en pos de "el progresismo pedagógico", que para colmo le copiamos hace treinta años a España, casi inmediatamente de que allí fracasara.
El disparador de hoy, o sea la motivación para tratar el tema, surge de la noticia de que desde este año es obligatorio un dictado al día en las escuelas primarias de Francia. Para esto debemos saber que el dictado era una tradición en Francia, casi un hobby nacional, al punto que uno de los programas televisivos de mayor audiencia en los años 80-90 consistía en competencias ortográficas a través de dictados. Pero todo eso fue progresivamente dejado de lado en los últimos 30 años (coincidentes con lo que hablábamos más arriba), en nombre de teorías pedagógicas que consideran que la corrección ortográfica es un vejamen a la persona, un freno a la creatividad o incluso un atentado contra la libre expresión. Que el silabeo, la memorización y la lectura en voz alta eran antigüedades que debían ser dejadas de lado, no sólo por tediosas y desmovilizadoras, sino también en nombre del dogma que sostiene que el alumno tiene mucho más que enseñarle al maestro, que a la inversa.
Adhiero calurosamente al hecho de que se implemente una reversión de los criterios sustentados para la reforma llevada a cabo en los últimos años del pasado siglo. Esa reforma (una mala copia, ya lo dije) atomizó el conocimiento, confundiéndolo con un creciente cúmulo de información que los alumnos no llegaban a procesar. Resultados a la vista: un fracaso rotundo. Y lo puedo decir con esos más de veinticinco años de profesión.
Como docente secundario he tenido la triste experiencia de encontrarme con alumnos en un segundo año del secundario que no se encontraban alfabetizados. Muchos de ellos no tienen conciencia de lo que escriben, cometen faltas ortográficas ordinarias y sencillas, no pueden leer en voz alta (se niegan a hacerlo), no logran interpretar párrafos y muchas veces tampoco simples oraciones. No saben respetar consignas porque evitan leerlas, ya que si no se animan a leer en voz alta es porque tampoco pueden leer “para adentro”. Y estas falencias traen otras, como la que un alumno no pueda concentrarse más de diez minutos, por lo que las explicaciones deben ser cortas y sencillas. No retienen, se niegan al desafío de resolver problemas aunque les interesen, y el hábito del aprendizaje se termina en el mismo instante que el timbre. Entre otras cosas.
Sé, aunque no he pasado por ello, que todos los elementos valiosos de la pedagogía y la didáctica en la práctica docente hasta no hace mucho tiempo incluían la lectura en voz alta y expresiva, la comprensión del texto, el dictado, la evaluación de ortografía y sintaxis, la redacción, la exposición oral frente al resto de la clase y tantas otras cosas que el populismo se llevó, Ahora es igualar para abajo, no sea cosa de que los que no aprenden se sientan discriminados y acudan al INADI porque los “bocharon” en Geografía o Naturales.
Pero no solo el dictado es necesario. También deberían aprender a redactar algún hecho cotidiano, hacer una “composición” (hasta esto parece de la Edad Media) para el Día de la Tierra, o el Día del Árbol, etc. A ver si en nuestro país los pedagogos se ponen a hacer las cosas con seriedad. Ya hemos perdido mucho tiempo. De los alumnos que ingresan a la Universidad, la mayoría no entiende lo que lee, una ortografía espantosa, y para hablar, más de uno balbucea.
A la corta o a la larga estas teorías "revolucionarias" implantadas por los pedagogos progresistas se estrellan contra el fracaso y el retroceso en la educación. Padres, maestros y autoridades deberían saber dónde están las claves de nuestro desastroso sistema educativo, medido por los resultados de las evaluaciones internacionales y la pobreza de vocabulario, de capacidad de expresión y la casi nula capacidad de comprensión de texto. De esto depende el futuro del país. ¡Y ojo con las malas interpretaciones! Estoy hablando del fracaso de un sistema, sin desconocer el éxito parcial que algunos docentes obtienen con sus alumnos en base a un esfuerzo sobrehumano, casi nunca reconocido.
Pensemos en las generaciones pasadas que se educaron en un mundo donde no había tanta teoría pedagógica del aprendizaje. Muchos de esa generación estudiaron (estudiamos) y terminaron (terminamos) una carrera universitaria. Pero incluso los que no terminaban la escuela o terminaron en grados más elementales por alguna razón de la vida (mis padres, entre ellos), aprendieron a escribir, leer, aritmética, y hasta incluso a hablar algún otro idioma. Hoy en día los estudiantes desaprenden y llegan a grados superiores en donde apenas si pueden sumar, leer o escribir. Hay que volver a lo que funcionaba, pues vamos en retroceso educativo en vez de mejorarlo. Siempre consultan a los políticos y psicólogos, pero nunca al docente que está frente a alumnos y que es “la cuchara que mueve lo que está dentro de la olla”, y por ello conoce como nadie la problemática de sus estudiantes y su entorno social. No todas estas teorías funcionan igual para los estudiantes de otras regiones y lugares en el mundo. No todos somos iguales ni respondemos de la misma manera, ni tenemos las mismas problemáticas y situaciones. Creo que se debe de dejar de estar copiando lo que funciona en un lugar y aplicándolo en otro lugar diferente. En cada país la gente tiene su propia cultura, sus problemáticas e ideas y ve la vida de manera diferente.
Nuestra generación pasó por muchas dificultades, pero nuestros padres se sentaban desde que fuimos pequeños hasta que salimos de la escuela a estudiar o ayudarnos a resolver alguna problemática de algo que no entendíamos. Nos inculcaron todo el tiempo el hábito del estudio y por eso los que hicimos eso, aprendimos. Esto se perdió, y no solo porque los padres no quieren hacerse responsables del estudio de sus propios hijos y pretenden que el maestro sea el responsable del que el hijo aprenda, sino porque muchas veces las urgencias cotidianas se lo impiden. Pero hay que volver a lo básico. No todo lo que se hacía antes estaba erróneo.
La educación se ha convertido en un negocio y siempre culpan al pobre maestro de que no sabe enseñar.
Estoy muy de acuerdo con la idea y el propósito de lo que se está por implementar en Francia, pero tampoco endiosemos la educación antigua. Creo que la memoria, el dictado, la ortografía, redacción, cálculo mental, etc., son muy relevantes para mejorar la calidad de los aprendizajes, pero también lo son el afecto, el trato fraternal con los alumnos, la calidez de las escuelas...
Y, ¡por favor!... saquemos al niñito y a la niñita de la “compu”, del celular, del jueguito tonto del teléfono, de la TV... Dejen que los niños se aburran y comiencen de nuevo a inventar. Hasta hace poco en las carteleras de las escuelas se instaba a los chicos a leer los cuentos que ellos mismos escribían. Eso ya casi no se hace más, pese a que hoy lo esencial debería ser el dominio de la lengua.
Resumiendo, el dictado permite evaluar la ortografía, la fijación y dominio de nuevas reglas; constituye un entrenamiento ideal para conocer la función de la coma, el punto, el punto y coma; mejora la atención, ya que hay que seguir el hilo de la lectura para poder escribir todo; ayuda a la comprensión de texto, ya que no se puede escribir correctamente lo que no se entiende; insta a escribir a un ritmo cada vez más rápido; entrena al futuro estudiante secundario y universitario en la toma de apuntes…y enseña a pensar.
                                                Dr. Mario Ignacio Arcusin, para Semanario Crónica de Basavilbaso


jueves, 1 de septiembre de 2016

“Judíos de mierda” (sic)

“Judíos de mierda” (sic) – Editorial del 2 de septiembre de 2016
El Defensor del Pueblo (menos mal) del municipio salteño de Cerrillos, ¿Sr? Carlos Paz (¿Paz?), quedó en medio de la polémica luego de que en su cuenta de Facebook apareciera una publicación discriminatoria y racista que apunta contra los judíos.
"Judíos de mierda me tienen harto, ven que tengo razón que son una mierda estos judíos", se puede leer en la cuenta del funcionario municipal, aunque él negó ser el autor de la publicación.
En diálogo con El Tribuno, el funcionario aseguró que desconoce cómo apareció ese comentario en su muro y aseguró que ya realizó una denuncia penal para que el tema se investigue. ¡Cómo no!
O sea, como ya edité alguna vez: “Dije lo que dije, pero no debería haber dicho lo que dije. Como no pensé lo que dije...pero dije lo que pensaba, ahora pensé lo que dije y pienso que no debería haber dicho lo que dije”.
A ver. El nazi es nazi de acuerdo al dicho tan conocido de "la mona por más que se vista de seda, mona queda". Este tipo la quiere arreglar pero es un nazi antisemita y se le deben aplicar las leyes con todo el rigor.
Ante este revuelo, la filial Salta de la DAIA expresó su “repudio y condena a las expresiones xenófobas e intolerantes expresadas por el Señor Carlos Paz”. Eso es sumamente rescatable, ya que el amigo lector sabe que estamos inmersos en una situación similar, pero acá la filial Entre Ríos de la DAIA brilló por su ausencia, pese a que el titular de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentina de Paraná (eso quiere decir la sigla), Diego Dlugovitzky, fue electo, por unanimidad, como presidente del Consejo Federal de la organización a nivel nacional, y quien, cuando asumió, indicó que “el cargo representa una gran responsabilidad y compromiso con la comunidad”. ¡Menos mal!
En la misma sintonía, la Asociación de Defensores del Pueblo de la República Argentina también difundió un comunicado para manifestar “su más profundo rechazo a las declaraciones del Defensor del Pueblo de la Municipalidad de San José de Cerrillos, Carlos Paz”.
La entidad exhortaba al intendente y a los concejales de Cerrillos a “iniciar el pertinente proceso de juicio político por las causales de mal desempeño en ejercicio de sus funciones e indignidad”.
Ya lo dije y lo previne. Los 6.000.000 de muertos en las cámaras de gas comenzaron con una vidriera rota en la "Crystal Nacht". Vamos sumando: lo de la Sinagoga de Basso, aunque nadie le haya dado prensa; lo de los chicos en Bariloche, y ahora este delincuente...Lo único que me alienta es que, por lo menos, ahí la DAIA de Salta reaccionó. Eso ya es algo. Y ya saben. Para mí, si aparecen ahora los de acá, es tarde. El trabajo para esclarecerlo y llevarlo a juicio ya está hecho, en absoluta y total soledad. Es más, creo que hasta con una contra impensada. No sea que termine “jugando” yo contra todos. ¡Ojo, eh!
La audiencia preliminar de elevación a juicio por las pintadas antisemitas en la Sinagoga Tfilá L'Moisés en Basavilbaso, hecho ocurrido el 27 de junio de 2014, y por la que hay una persona imputada, será finalmente el día viernes 9 de septiembre a las 10 hs., jornada que deberá ser una bisagra en la historia. Si hubo un Nunca Más para los 30.000 desaparecidos, deberá haber un hecho que marque con claridad un Nunca Más para estos intentos de repetición de la Shoa. Pechos fríos, abstenerse.
A modo de esclarecer algunas confusiones, más que nada porque algunos amigos me han vuelto a preguntar si hay diferencias entre los conceptos, aclaro que judíos somos los ciudadanos de infinidad de países que descendemos de un origen judío y que no necesariamente tenemos que ver con las políticas de un estado extranjero, como es Israel. Pero no deben olvidar algunos “judíos renegados” (como ese del que temo una traición) que tanto los nazis como la Inquisición investigaban siete generaciones en el historial familiar de una persona para considerarla "pura" o " “aria". No se confundan y busquen en su árbol genealógico. No tengo la menor idea de cuándo llegaron a la Argentina los ancestros del Sr. Paz, pero supongo que era españoles. Entonces vale la pena recordar que en época de la conquista española de América exterminaron las culturas y gran parte de los pueblos de “indios de mierda”; y que, algunos de esos “judíos de mierda” perseguidos en esa misma época por la Santa Inquisición lograron escapar a Oriente para convertirse en “ladinos de mierda”, que conservaron su cultura junto al idioma de la Patria que los expulsó. Mi consejo para el Sr. Paz, más allá de lo que le haría de todo corazón, pero no puedo ni debo,  es que mejor abandone esa odiosa costumbre de generalizar y entienda que así como hay argentinos discriminadores e incultos, también tenemos gente civilizada que acepta a quienes no profesan su propia fe o tienen color de piel diferente. Solo hay que comprender al prójimo. Saben los lectores que “tolerar” no es una palabra que me guste usar para este tema, porque tiene un sentido peyorativo, ya que significa, en criollo: no me gusta lo tuyo pero “me lo banco”. Y yo, lo que quiero, no es que les guste a la fuerza lo mío. Yo quiero que respeten lo mío.
Para colmo, a la noticia de que estudiantes del Colegio de la Sociedad Escolar y Deportiva Alemana de Lanús, quienes con brazaletes, esvásticas y bigotes “hitlerianos” provocaron y discriminaron a egresados de la escuela de tradición judía ORT en una disco de Bariloche, le siguió una fuerte escalada de expresiones antisemitas en las redes sociales, muchas de las cuales pertenecen a alumnos y ex alumnos de la institución del sur bonaerense, como un joven que escribió: “También discriminamos a paraguayos en el alemán JAJAJA no doy más”.
“Previa en la habitación“, dice el tuit de otro usuario que acompañó una foto en blanco y negro de judíos, en la época del Holocausto, junto a sus camas en el centro de exterminio de Auschwitz. “Con los pibes en el Cerro Catedral“, dice otro post de la red social del pajarito, junto a una imagen histórica de un grupo de judíos detrás de un alambrado del centro de exterminio donde, se calcula, fueron enviados a las cámaras de gas cerca de un millón y medio de personas.
El incidente ocurrió el martes pasado en la disco Cerebro. Y si bien luego de los mismos la empresa de viajes estudiantiles Baxtter, contratada por los alumnos de la escuela alemana para organizarles su viaje de egresados, resolvió anticipar el regreso de los alumnos, la polémica se multiplicó por las redes sociales.
“Nazis en Bariloche”, titulan burlonamente en otras redes. “Son pibes ‘jodiendo’ un poco”, agregan. Para concluir, demostrando que nada es “joda”, hay uno que dice: “Nazi era mi bisabuela, que con la llama de una sola hornalla te cocinaba dos judíos“. Muy gracioso, ¿no?
Autoridades del colegio de Lanús al que concurren esos alumnos modélicos analizaban esta semana junto con directivos de la ORT, organizaciones judías y organismos del gobierno el  hecho cometido en Bariloche y “cómo repararlo”.
Y yo creo que acá está justamente el tema. Hablando hoy con mi hermana, me decía, como para calmarme, que hay que tener en cuenta que lo dicen de ignorantes que son. Y yo no me creo eso. Me parece una solución facilista, con todo el respeto intelectual que me merece mi hermana. Este Sr. Paz no es un ignorante. Es más, en un comentario hecho a un diario de Salta, un exalumno suyo, de madre judía, dice que era habitual en él que en clase se manifestara con estos conceptos, pretendiendo “jugar” con aquello de que los judíos se vayan a Israel o se hagan cargo de las cosas que se hacen en un país que, más allá de justificar el sionismo, es un país extranjero para nosotros, en tanto argentinos. Y remarco eso porque ya lo dije alguna vez, en referencia a las ceremonias religiosas en los actos públicos de nuestra ciudad. Yo soy tan argentino como el que más, y mi religión es judía. A nadie se le ocurre mandar a los católicos al Vaticano ni a los musulmanes a Siria o Líbano. No entiendo por qué solo los judíos “merecemos” ser perseguidos, denigrados, difamados y atacados en un país que es tan nuestro como de los demás. Y a esto lo digo con dolor, porque a muchos de los que se rasgan las vestiduras y pretenden esconder su odio, los veo al lado mío en los actos cantando el Himno Nacional Argentino o la Marcha “Entre Ríos” (así se llama), como con vergüenza, mientras yo grito sus estrofas a los cuatro vientos.

                                            Dr. Mario Ignacio Arcusin, para Semanario Crónica de Basavilbaso 

jueves, 25 de agosto de 2016

Carretera maldita – Editorial del 26 de agosto de 2016
El título de hoy está tomado de una novela del escritor norteamericano Stephen King, de quién, si se nos permite el término, varios de la familia somos “fanáticos”. Barton Daves es un hombre dispuesto a no dejarse avasallar por las atrocidades del progreso urbano, y menos si este se materializa en forma de una carretera que pasará por delante de su casa y trastocará su apacible existencia. Así, pues, Barton se arma con una Magnum 44, un fusil de alta precisión y una provisión de explosivos, decidido a detener la construcción de la nueva carretera a cualquier precio.
Esto nos sirve no solo para explicar la razón del encabezamiento, sino también para trazar un paralelo con la bronca que en muchos de nosotros genera el estado lamentable en que se encuentra la Ruta 20, en todo su recorrido.
Para aquellos que  no son “del pago”, les explicamos que dicha ruta va desde Gualeguaychú hasta San José de Feliciano, o sea que cruza de sur a norte toda la provincia de Entre Ríos, debiendo ser, y no es, la principal vía de comunicación en ese sentido geográfico.
Con mucho conocimiento de causa, ya que viví esa etapa siendo estudiante, allá por el año 1978 se pavimentó completa la traza que va desde la capital del carnaval hasta la capital del riel (Gualeguaychú – Basavilbaso), obra que en su momento generó inconvenientes porque muchas veces se cortó el tránsito totalmente o se debía transitar por banquinas embarradas, pero duró en muy buen estado casi cuarenta años.  En cambio la reparación del mismo tramo, que se venía reclamando “formalmente” desde 2012, y que al año siguiente se logró que se hiciera la licitación, adjudicada posteriormente con un plazo de ejecución de seis meses, que obviamente demoró más, ha durado un “chiquito” menos, y además  las “mejoras” (¿deberíamos decir “empeoras”?) solo llegaron a un pequeño tramo entre Basso y Gilbert, y con un micro granulado “experimental”. Y eso que lo estipulado era que la obra llegara hasta el puente sobre la Ruta 14, con lo que, en principio, todo quedó como estaba.
Conste que dije “en principio” totalmente a propósito, ya que no solamente el tramo de Gilbert hasta Gualeguaychú sigue estando intransitable por la inacción, lo que significa lo mismo que decir “cada vez peor”, sino que el otro, el que supuestamente se repavimentó, está igualmente imposible de transitar, y eso en menos de un año. Es una sucesión ininterrumpida de pozos, imposibles de esquivar, algunos, los menos, “chiquitos”, y, otros, que ya parecen cráteres. 
Ante la reiteración de accidentes y la falta de respuestas, la mayoría de los pobladores que vive a la vera de la ruta o en los pueblos que ella atraviesa o comunica, volvió a movilizarse. No es posible que la Ruta 20 continúe con su traza asfáltica deformada, y como dije muchas veces acá, tomando una frase de José Martí, “los derechos no se mendigan; se arrancan”. Esa movilización, que se inició en el conocido “Almacén de Fernández”, cerca del Arroyo El Gato, contó con la presencia de  habitantes y autoridades de Gualeguaychú,  Urdinarrain, Gilbert, las dos Aldeas (San Juan y San Antonio) y, aunque dé bronca decirlo, muy pocos de Basavilbaso, lo que incluye la mención de que no estaban las autoridades municipales. Segundo “faltazo” en dos semanas, si contamos el acto de San Martín.
Hay que recordar que fue de esas reuniones de funcionarios locales y provinciales hechas en 2012 de donde surgió el grupo que logró que se licitara y publicara en el Boletín Oficial en julio de 2013 una refacción por un monto de 17.473.684,38 pesos, con un plazo de obra, como ya dijimos,  de seis meses, a partir del 31 de junio de 2013, para el tramo que va desde la Ruta Provincial 39 en Basavilbaso hasta la Ruta Nacional 14, subtramo Urdinarrain. Pero la obra se concretó, lo repito, en solo cinco kilómetros entre Basavilbaso y Gilbert, con un “extraño” bacheo en el que se utilizó un producto micro granulado que según el propio ex director de Vialidad, Jorge Rodríguez, estaba en etapa de experimentación; con la señalización central hecha con una pintura que ya es difícil de visualizar; sin demarcación ni limpieza de las banquinas; sin  señal de telefonía para emergencias; sin la marcación adecuada de los puentes, y con una repavimentación que “copia” la deformación de la carpeta asfáltica. Todo esto hace que la ruta no sea ni un “chiquito” segura de transitar. Yo recabé información respecto al por qué la empresa se fue y dejó la obra inconclusa, pero lo que no pude averiguar es cuánto se pagó y cuánto queda (tampoco sé a dónde queda, la verdad).
Sobre  eso no tengo, reconozco, ni un “chiquito” de idea.
A esto debemos sumarle que el puente que está en el “rulo” del cruce de la Ruta 14 (autovía) y Ruta 20 tiene serias fallas de construcción; le falta iluminación, y los derivadores están mal diseñados. Si bien la obra de este puente es de jurisdicción nacional, los vecinos reclaman el cumplimiento de la promesa efectuada por los funcionarios de gobierno reunidos con éstos en el 2013, de gestionar acciones necesarias para su reparación.
Es precisamente el deterioro de la ruta, la falta de obras y los efectos para los usuarios del camino, que repercuten en resultados de carácter socio-económicos y generan altos costos sociales para los que transitan a diario la ruta, lo que nos hace inexplicable la poca presencia de las autoridades locales, más teniendo en cuenta que, tal como pasa con el ferrocarril, nosotros somos el cruce de caminos, ya que también nos perjudica el rápido deterioro del tramo Basso – Villaguay de la misma ruta, que se consiguió después de más cuarenta años de transitar por un ripio muchas veces “intransitable”, si se nos permite la repetición, y que ya tiene un surtido más que variado de agujeros.
Entonces, si sabemos el alto tránsito de personas (docentes, estudiantes, gente por cuestiones de salud o motivos laborales, e incluso por ocio, etc.) como así también el transporte de cargas, es necesario que quienes tienen responsabilidades de gobierno, de gestión y de legislación movilicen la urgente reparación “en serio” de la ruta, ya que, además, hace años que hay muchos accidentes y una de las causas es, indudablemente, su estado. Eso sin dejar de lado la investigación del destino de los fondos que no se llegaron a concretar en obras, así como los fundamentos de la inspección de las mismas, ya que es indudable que la capa de pavimento, o de ese “experimento” que usaron, se puede medir en micrones.
Entonces, cuando votemos, recordemos cómo algunos gobiernos dejaron destruir todas las rutas y caminos vecinales; cómo Vialidad Provincial hoy solo es un nombre de ficción, ya que nunca tienen máquinas, nunca tienen combustible, los jefes pasan y nada se hace. A esto lo dijo el renunciante Lallana, así que no son palabras mías. Esto parece no tener más solución; los jefes solo hablan por los medios, y uno los escucha y pareciera que saben más que un vecino o alguien que circula todos los días por esas rutas. Es claro, si ellos no salen de Paraná. No saben cómo se arregla un camino de tierra; dejan los caminos vecinales como palanganas donde las banquinas no existen y el agua circula por el medio, convirtiéndolos en una imitación de un arroyo.
¿Será que todavía faltan muchas muertes para que nos hagan caso?  Cuando llueve, desde alrededor de las veinte y hasta por lo menos las seis de la mañana, circular y salir vivo, es una odisea. La entrada a Gualeguaychú está deformada por el peso de los camiones, que por ahí circulan con peso libre, sin balanzas. El puente del “rulo” que citamos más arriba, en cualquier momento se viene abajo. Y mientras tanto alguien se va a meter en un pozo o en una rajadura, ya que las luces del derivador las apagan “para no consumir”. Al pasto lo cortan entre los canteros centrales, nunca para los costados. ¿Carteles?: no hay ninguno, ni siquiera los de los retornos. O sea, si no conoce, uno debe agudizar su ingenio para “adivinar” dónde debe doblar.
Los que la transitamos periódicamente ya no nos sorprendemos. Pero aquí es donde me arrepiento de no poner fotos en Crónica, porque yo supongo que hay gente que no me va a creer lo que digo. Y no me animo a invitarlos a que la recorran a aquellos que no la conocen y por eso dudan de lo que digo. No sea que les pase algo de lo que auguro.
Linares Cardozo escribió, como tantas otras cosas geniales: “Agradezco a la vida haber nacido en tierra entrerriana, por su paisaje manso, templado por los verdes, por su buena gente y el canto de sus pájaros…”.
Debía haberle agregado los pozos, que ya forman parte del paisaje, muy a nuestro pesar.

                                                     Dr. Mario Ignacio Arcusin, para Semanario Crónica de Basavilbaso

jueves, 11 de agosto de 2016

Amenaza y atentado

Amenaza y atentado – Editorial del 12 de agosto de 2016
Yo no creo en las casualidades, pero sí en las causalidades. Y antes de entrar específicamente en el tema, la causalidad, o sea la relación entre causa y efecto está expresada en la absoluta coincidencia con lo que dijo el Presidente Municipal Gustavo Hein al conocer detalles del presunto y abortado atentado que se estaba gestando en su contra. Más o menos, no recuerdo las palabras textuales, dijo: “lo que más me duele es que es gente de Basso”.
El mismo día martes 9 de agosto, casi a la hora en que se hacía público por distintos medios que la Policía de Entre Ríos había desarticulado un plan para atentar contra el Intendente, lo que luego fue confirmado por el mismo jefe comunal, quien según aseveró se enteró de la investigación por el Ministro de Gobierno de Entre Ríos, Mauro Urribarri, y por el jefe de la Policía de la provincia, Gustavo Maslein, yo me notificaba en Concepción del Uruguay del pedido de Remisión a Juicio por parte del Fiscal Dr. Mariano Budasoff de la causa de las pintadas antisemitas en la Sinagoga Tfilá L’Moisés y en la sede de la Asociación Israelita de Basavilbaso, hecho ocurrido el 27 de junio de 2014 aproximadamente a las 3,30 hs. de la madrugada.
Procesalmente todavía faltan pasos para que se decida si el destino de la causa es un Juicio Oral, un Juicio Abreviado o una Probation, e incluso restan algunos actos, como la posibilidad de la ampliación de la acusación por parte del querellante particular, o sea este editorialista, que en su condición de abogado de religión judía fue agredido específicamente en la pintada con el texto “Dr. A sacachorros”, rodeado de dos cruces esvásticas. En este caso,  y por aplicación de la Ley 23.592 llamada de “Penalización de actos discriminatorios”, más específicamente de su artículo 1°, yo estaría en condiciones de reclamar la reparación del daño moral causado a mi persona y a mi profesión, e incluso, en mi condición de individuo perteneciente a la comunidad judía de Basavilbaso, solicitar también, recurriendo al mismo artículo, la reparación del daño moral ocasionado a la misma por la discriminación y también del daño material que significó tener que repintar los dos inmuebles para tapar los agravios. Estas dos últimas exigencias estarían a mi cargo debido a que ni la Asociación Israelita local ni la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA), entidad que tiene por misión la de luchar contra toda expresión de antisemitismo, de discriminación, racismo y xenofobia, preservar los derechos humanos y velar por la seguridad de las instituciones e integrantes de la comunidad judía argentina, se constituyeron en querellantes, con lo cual no tienen ninguna participación posible ya en el juicio.
Como la ofensa que recibí fue muy grande, ya que mis abuelos llegaron a estas tierras como consecuencia de la persecución de la que eran objeto en la Rusia zarista y con la promesa de poder vivir en una tierra en la que podían conseguir pan, paz y trabajo, en absoluta libertad y con la garantía de igualdad que refiere la Constitución Nacional, creo necesario destacar que haber llegado a este punto del proceso es absolutamente meritorio para los que hemos luchado en pos de que finalmente se haga justicia. En tiempos en que se descree tanto de este Poder, y en los que tanto se habla de la lentitud y de la ineficiencia, tengo que destacar que una parte fundamental de este logro corresponde al trabajo de los dos fiscales que tuvieron a su cargo la Investigación Penal Preparatoria que prevé el nuevo Código de Procedimientos Penales de Entre Ríos. Hablo, más precisamente, del ya mencionado Dr. Budasoff y de la Dra. Melisa Ríos, que le precedió en el cargo. Sin su persistencia y su firme convicción de que estábamos frente a un hecho de gravedad inusitada, probablemente el caso hubiese quedado entre los que comúnmente terminan archivados, ya que según tengo entendido, y aunque no hay una base de datos específica al respecto para consultar, y no quiero hacerlo en la DAIA por las razones antes expuestas, creo que es el primero en que por pintadas antisemitas se llega a la posibilidad de un juicio oral en la Argentina. Acá debo reiterar que todavía quedan algunas instancias por cumplimentar, incluso la defensa del único imputado del delito tiene la posibilidad de oponerse a esta decisión del fiscal, siempre que tenga argumentación válida que sustente ese pedido, y que la Jueza de Garantías haga lugar al mismo.
De todas maneras el escrito que pide la Remisión a Juicio es harto abundante en material probatorio objetivo, esto es en referencia directa a las pintadas en sí y a las circunstancias en que las mismas se hicieron, pero también recurre a un número importante de testigos, que no necesariamente deben haber visto la comisión del hecho, sino haber advertido por alguno de sus cinco sentidos cualquier circunstancia que permita determinar indubitablemente tanto la existencia como la autoría.
Transcurridos un poco más de dos años, como ya dije, me queda una extraña sensación de mezcla entre la satisfacción por haber llegado hasta acá, más que nada porque para ello puse en práctica todo lo que significa el ejercicio de la profesión que elegí, y el sabor amargo que me produce el hecho de haber recorrido gran parte de este camino casi en soledad, solamente acompañado por mis familiares más cercanos y algunos amigos, de esos que se ven en las buenas y en las malas. A nivel institucional puedo decir que fui abandonado a mi suerte, seguramente por el temor de que la causa quedara en la nada y ellos se “jugaran” por algo que finalmente “no valía la pena”. Y conste que respecto a este tema no hablo solo de las instituciones comunitarias judías a que hice referencia, sino también, y quizás más especialmente, a aquellas que supuestamente ejercen la función de “paraguas” protector en las por lo menos tres actividades que ejerzo de manera profesional, y en las que expresamente se condenan los actos discriminatorios. Como tuve ocasión de manifestar en el Congreso de la UCR del que participé el pasado sábado en la ciudad de Villaguay, y en el que conseguí que se agregue a la Carta Orgánica del Partido la referencia a la lucha contra la discriminación de carácter religioso, ya que solamente se mencionaban las de contenido sexual, cultural y social, no hay que esperar a que el acto discriminatorio se cometa ante una tumba, como ocurrió en el caso de César Jaroslavsky hace pocos días, para organizar un acto de desagravio. Más vale luchar con todos los medios disponibles para que ello no le suceda a un ser vivo, que lo sufre en carne propia.
Yo sé que en medio de tantos problemas por los que estamos pasando los argentinos quizás haya gente que pueda relativizar esto. Y están en todo su derecho. Lo único que yo le puedo decir al respecto es que el derecho a defender la diversidad, en este caso religiosa, es inalienable, y no debería hacer falta repetir el poema "Cuando los nazis vinieron...", que trata acerca de las consecuencias de no resistir las tiranías en los primeros intentos de su establecimiento. El orden exacto de los grupos y las palabras están sujetos a disputa, ya que existen muchas versiones, la mayoría transmitidas oralmente. Martín Niemöller, su autor, menciona que no se trataba originalmente de un poema, sino de un sermón en la Semana Santa de 1946 en Kaiserslautern, Alemania. “¿Qué hubiera dicho Jesucristo?”, se titulaba. Lo importante es que el texto trasmite que aquél que no se preocupa cuando persiguen a los otros, sobre todo por razones políticas o religiosas, seguramente tendrá como consecuencia que nadie se preocupará cuando lo persigan a él por lo mismo.
Mi interés nunca fue la revancha. Ni siquiera un castigo severo. Solamente quiero que el esclarecimiento de este hecho y la identificación de su autor sirvan, de una vez por todas, para que no vuelva a ocurrir. Los judíos estamos en la Argentina desde hace mucho más de un siglo. Quizás desde hace más tiempo que los antepasados de los autores de estos actos de discriminación. No somos ciudadanos “de segunda” solo por profesar una religión distinta que la que profesa la mayoría del pueblo argentino. Y no somos ni mejores ni peores que los demás solo por ese hecho. En el caso específico que nos ocupa, si efectivamente soy un “sacachorros” en opinión del que lo pintó, nada tiene que ver en eso mi creencia religiosa. Y si bien la palabra “sacachorros” tiene un sentido peyorativo, yo estoy muy orgulloso de la profesión que elegí, y al dedicarme casi mayoritariamente al Derecho Penal es inevitable que mis defendidos sean personas a las que se les imputa haber cometido un delito. La función del abogado es, precisamente, lograr que se le aplique la pena que le corresponde, si es que le corresponde. Y el único facultado para eso es el Juez, ya que los tribunales populares hace mucho que fueron abolidos.

                                                  Dr. Mario Ignacio Arcusin, para Semanario Crónica de Basavilbaso

jueves, 4 de agosto de 2016

No se embarren – Editorial del 5 de agosto de 201
Hace unos años, cuando el ahora exgobernador de Entre Ríos recién surgía a la alta política, un dirigente del peronismo local lo nombraba “Urribarren”, y lo hacía en los discursos de barrricada, en los medios, y por más que lo corregían, él insistía. De ahí que algunos le completábamos el error con lo que hoy es el título de mi editorial.
Por supuesto que la introducción hace referencia al conocido hecho de que policías federales y gendarmes allanaron este martes, por orden de la justicia entrerriana, propiedades de familiares del exgobernador kirchnerista Sergio Urribarri, en el marco de una investigación que intenta determinar si el grupo familiar generó un enriquecimiento ilícito a través de la función pública y si hubo lavado de dinero. Los operativos se iniciaron por la mañana y alcanzaron a ocho propiedades de Juan Pablo Aguilera, cuñado del ex mandatario, ahora diputado provincial y secretario general del PJ nacional. La investigación de los fiscales Santiago Brugo y Patricia Yedro alcanza a los hijos del ex mandatario, el actual ministro de gobierno Mauro Urribarri y Sergio, entre otros familiares. Justamente en este último párrafo está la razón por la cual el operativo estuvo a cargo de las fuerzas federales. Es que la Policía de Entre Ríos depende de Mauro Urribarri, por su cargo, lo que ya fue cuestionado desde su mismo nombramiento, ya que dicho funcionario fue denunciado por la hermana Marta Pelloni en el caso de una chica de 16 años que fue rescatada de las redes de una mafia de la trata de blancas en la ciudad de Concordia, y que contó que en la misma “están implicados el hijo del gobernador (Mauro Urribarri), el senador (Enrique Cresto) y el jefe del Consejo Provincial del Niño, el Adolescente y la Familia (Copnaf)”.
Según los dichos de Pelloni, Mauro Urribarri sería la persona que llevaba adelante el “regenteo” de prostíbulos. "El gobernador es el que está encubriendo porque tiene todo el poder en sus manos. Es terrible esta historia, la chica está escondida, está amenazada ella y la madre. Mientras tanto, no hubo reacción del gobernador, nada, nada”, señaló la monja en aquella oportunidad.
Mauro Urribari ya había sido con anterioridad nombrado en un caso de drogas que causó conmoción en Entre Ríos. Antes de las elecciones del 2013 se dijo que el hijo del por entonces mandatario iba conduciendo su auto en cercanías de Gualeguaychú en compañía del senador Enrique Cresto, y habría sido encontrado en posesión de 20 kilos de cocaína. Eso nunca se aclaró, seguramente por el ”silencio de radio” que impuso el régimen. La cuestión solo se volvió a debatir al proponer el actual gobernador Gustavo Bordet su nombre para un cargo que, entre otras cosas, es el responsable de la seguridad en la provincia, algo así como poner al zorro a cuidar el gallinero, o al Gato a cuidar la jaula de los canarios. Digo, para ser fiel al título.
Ahora esta causa se inició cuando los abogados de la ciudad de Paraná, Rubén Pagliotto y Guillermo Mulet, presentaron una denuncia luego de que la revista Análisis (medio periodístico de la provincia que acostumbra a hacer este tipo de investigaciones) publicara un informe sobre el crecimiento patrimonial de la familia Urribarri. Los fiscales intentan determinar si los ingresos declarados por el ahora diputado y sus familiares son compatibles con los bienes que registra cada uno de ellos.
Recordemos que Urribarri, fiel discípulo de Cristina, quiso candidatearse a presidente, pero “lo bajaron de un hondazo”. En su fracasada campaña gastó millones de pesos empapelando varias ciudades y rutas de la Argentina con sus afiches y construyendo su propio parador en Mar del Plata (con palmeras traídas de Colón), entre otras excentricidades. Nunca  pudo  justificar de dónde sacó los fondos, ni le preocupó demasiado hacerlo. Tampoco pudo demostrar por qué gastó un 50 % más del presupuesto asignado por la Nación para la cumbre del Mercosur que se realizó en Paraná en diciembre de 2014, preparada por los empresarios amigos y sin licitación. Obviamente tampoco pudo ni quiso  exhibir comprobantes  del exorbitante gasto en publicidad durante su gobierno, todo por supuesto, contratado a la imprenta y empresa publicitaria de su cuñado: gigantografías, nuevos carteles para las calles de la provincia, nuevos carteles para las obras públicas, hasta los rotulados en las ambulancias y vehículos oficiales de su gobierno, como tampoco pudo ni quiso explicar con qué plata y para qué su mujer hizo más de cuarenta viajes al exterior (la mayoría a Europa) durante los últimos 10 años, y mucho menos con qué se armó la "isla" y todas sus instalaciones en el lago de Salto Grande, ni mucho menos la cantidad de campos comprados a su nombre o a nombre de sus hijos, cuñado, amigos, etc.
En definitiva, como se dice ahora, es un señor “flojo de papeles”, que buscó refugio en sus fueros de diputado provincial, y puso a su hijo, acusado de los graves hechos que mencioné más arriba, como ministro de gobierno, para ver si podía “zafar”. Quizás con el mismo fin, antes de irse, les aumentó el sueldo a los vocales del Superior Tribunal de Justicia, como para intentar precaverse de algún infortunado fallo en su contra.
Por suerte estamos en un estado de derecho, y es bueno que a raíz de esta denuncia de los dos colegas de Paraná los mencionados se sometan a la investigación judicial y justifiquen su patrimonio (de tan rápido crecimiento cuan pobre de explicaciones de cómo lo acrecentaron) estos individuos que si hubieran tenido que valerse de sus virtudes en la faz privada, resultaría incomprensible que lo hayan ganado en buena fe. ¡Cuánta razón tiene la gente cuando desconfía de semejantes administradores que solo piensan en acomodarse para toda la vida y para sus bisnietos, cuando muchos otros "yugan" la diaria con esfuerzo y sacrificio! Un contrasentido impropio de lo que hicieron nuestros próceres forjadores de la Patria que estos mediocres bandoleros aprovechan para sí.
Algunos amigos, en tono de broma, y aprovechando el sentimiento de impunidad que se venía oliendo y que parece haber desaparecido, ponían en boca del exgobernador la frase: "Mi principal tranquilidad es que todo lo actuado por mí, o por mi familia, en materia económica, está en las declaraciones juradas que religiosamente he presentado. Si no me creen, pregúntenle a la hermana Alba del ´convento’ de Gral. Rodríguez”.
El “exsoñador” (Sueño entrerriano se llamaba su “proyecto presidencial”) ya no vive en Entre Ríos. Ahora reside en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires junto a su compañera Ana Aguilera, en un departamento de su propiedad, cerca de los bosques de Palermo. Es justamente Ana Aguilera, hermana del “allanado”, quién viajaba en primera clase a Europa y EEUU; se alojaba en hoteles 5 estrellas o con toda una constelación si es posible; comía en los mejores restaurantes y compraba mercaderías por una fracción de lo que costaban en el país porque sabía que al volver iba a pasar tan lejos de la aduana como el cometa Halley lo hizo de la Tierra, y todo a cuenta de los contribuyentes y de, por ejemplo, el camino embarrado que conduce al cementerio de Basavilbaso y, por dos cuadras más, a la Escuela Agrotécnica.
Urribarri, que creció en una estación de trenes de un paraje perdido en el medio de la nada,  porque su padre trabajaba allí, hoy tiene los mejores campos de Entre Ríos, las mejores casas en Paraná y en Concordia, incluyendo una increíblemente “zarpada” península en el lago de Salto Grande.
Cuando Busti cumplía su primer periodo como gobernador, Urribarri era cajero del Banco de Entre Ríos en General Campos, más o menos en los años ochenta (parecen vidas paralelas con la de Lázaro Báez). Es por eso que si se repasan sus bienes actuales, y los de sus hijos y parientes cercanos, es absolutamente increíble que los haya obtenido “por derecha”, salvo que se hubiera ganado muchos premios al Quini Seis. La cuenta es tan sencilla como la de Báez, y de allí la coincidencia que remarqué. Todos los entrerrianos lo sabemos, solo que es demasiado doloroso reconocer, incluso ante nosotros mismos, que hemos caído en un terrible engaño.

                                                   Dr. Mario Ignacio Arcusin, para Semanario Crónica de Basavilbaso

viernes, 29 de julio de 2016

Lo que les falta a las faltas – Editorial del 29 de julio de 2016
Los lectores de Crónica van a decir que soy repetitivo en esto, pero necesito explicar que los editoriales que escribo surgen cada semana a raíz de algún hecho que actúa como disparador, y es quizás por eso, justamente, que los suelo escribir los miércoles por la noche, casi cerrando la edición, a la espera de que suceda algo más interesante que lo que tengo en mente hasta ese momento, y, por suerte, eso suele suceder. Para eso trato de no perder de vista que la intención de este director (coincidentemente editorialista) es editar un periódico que, como dice en su encabezamiento, desde que lo dirigía mi padre, hace ya más de sesenta años, sea un “periódico   de   interés   general   y   defensor   de   los   intereses   de   la   zona”.
Algunas veces el “disparador” puede ser algo que leí o escuché en otro medio; también puede ser algo que vi yo personalmente o algo que me contaron; nunca existen límites territoriales ni mucho menos autocensura. Y jamás me puse a pensar, al escribir lo que me sale de adentro, si ello puede molestar política o institucionalmente a alguien. Por supuesto que conozco muy bien los encuadres legales de la actividad periodística, y, por encima de ello, nunca se van a leer acá agravios de índole personal, social o religiosa. Por lo demás, como ya lo manifesté también hasta el cansancio, el que no esté de acuerdo con algo que lea acá, tiene a su disposición una página de la próxima edición para expresarse, dentro de los mismos contextos a los que me referí más arriba.
Toda esta introducción tiene que ver con que voy a volver a escribir sobre un tema que siempre me preocupó, relacionado con la problemática del tránsito en Basavilbaso, de la aplicación de multas, del ámbito para su juzgamiento, del tratamiento de los descargos y de la necesidad imperiosa, a mi entender, de contar de manera urgente con un Tribunal de Faltas.
El día de ayer, martes 26, recibí esta Carta de Lectores la que, previa consulta con su autora, decidí convertir en el motivo central recurrente de la página de hoy para, después, tratar de desentrañar y desgajar de ella las conclusiones que nos lleven a las necesarias soluciones.
Sr. Director: Le escribo para relatar los hechos por los que se me imputa una multa, en agosto de 2015, luego de salir del trabajo (poco después de las 17 hs.) y regresando hacia Villa Mantero. Circulaba de Oeste a Este por Avenida 25 de Mayo, con las luces encendidas ya que pensaba tomar la ruta N°39, cuando al llegar a la intersección con Lavalle en el cantero central vi un cartel de desvío con una flecha señalando a la izquierda, y la parte de la avenida por la que debía seguir circulando estaba parcialmente cortada por una cinta de peligro (roja y blanca). Como veía camiones realizando maniobras frente a FABA  tomé por la otra mano de la avenida, como se hace en otras localidades (Caseros, Villa Mantero) cuando una parte de la avenida está cortada. Y habiendo circulado aproximadamente 15 o 20 mts. se interpone una moto que venía de frente (aclaro que yo iba a 30-35 kms/h) y me hacía señas el conductor. La esquivé y frené al costado, ya que pretendía rozarme con la parte trasera de la moto el lateral derecho del auto; bajé el vidrio y pregunté qué pasaba, a lo que me contestó que yo circulaba contramano. Le dije que estaba cortada la otra mano, y me contestó que había un cartel de desvío. Le dije que eso estaba haciendo, a lo que me contestó que debía dar marcha atrás y dar la vuelta a la manzana. Le dije que no y volvió a decirme lo mismo, a lo que contesté que no estaba bien señalizado y seguí con destino a Villa Mantero. Luego de un tiempo recibo en mi casa una citación a través de la policía por transitar contramano y emprender la fuga. En ese momento me enteré que este sujeto que conducía la moto es un inspector municipal, ya que nunca se presentó ni tocó el silbato, como dice en la multa.
Por lo antes expuesto, me niego a pagar la multa ya que no es cierto lo que declara el inspector de tránsito, quien no se dio a conocer ni tocó el silbato en ningún momento y porque además la señalización de desvío no era correcta. Tampoco había un inspector en el lugar del desvío. Firma: Mónica Portillo.
En este punto debo hacer algunas necesarias aclaraciones. En primer lugar es obvio que los hechos ocurrieron durante el anterior gobierno, pero la intimación del pago de la multa corresponde a la presente gestión. Ignoro si es que la lectora presentó algún tipo de descargo, pero de todas maneras acá nos encontramos con el primer problema. La manifiesta inservibilidad de la reglamentación vigente, y hablo específicamente de la Ordenanza de Tránsito, pero más que nada del Código de Faltas, que es un adefesio sin sentido jurídico y de incomprensible lectura, hacen que los descargos resulten ineficientes, por más que sean hechos por profesionales (lo que de todas maneras implica un costo extra para, como en este caso, demostrar la inocencia), y determinan que solamente se retrotraigan multas que de por sí resultan irrisorias, y de las cuales tengo unas cuantas en mi archivo.
En editoriales anteriores en los que he tratado el tema dejé en claro de que ni la culpa ni la responsabilidad genérica del problema son de los agentes de tránsito. Habrá algunos casos puntuales en los que se le podrá imputar alguna falla, pero acá el inconveniente es estructural, ya que no se puede arreglar el techo si antes no se arreglan las paredes.
La carta de la Sra. Portillo, escrita evidentemente desde la pasión a la que la llevó la bronca, deja más o menos en claro cuál es la magnitud del problema, y, sin dudas, si le pidiéramos a cada uno de los que han debido abonar multas por infracciones de tránsito en nuestro municipio en los últimos tiempos, nos encontraríamos con problemas similares. Al no haber reglas claras, uno no sabe a qué atenerse, y todo queda librado a la voluntad, disposición y humor del funcionario de turno en el momento en el que ocurran los hechos.
Por lo tanto, insisto, y más allá de cuál sea la solución que se le encuentre al problema planteado en la carta, acá hay que “barajar y dar de nuevo”, si queremos solucionar definitivamente uno de los problemas más graves que tiene Basavilbaso, y por el que hasta ahora nadie ha hecho nada estructural. Hasta la provisión de nuevos elementos, de lo cual damos cuenta en otra página de la presente edición, es solo un parche coyuntural.
Como nosotros no le escapamos a la sugerencia de soluciones cada vez que hacemos un análisis que diagnostica inconvenientes, vamos a insistir con  que se debe encargar a alguien capacitado para hacerlo que redacte una nueva reglamentación que englobe el ordenamiento del tránsito y las sanciones por su incumplimiento. Esa debería ser la primera y más urgente medida, ya que lo que existe permite las arbitrariedades y desprolijidades que se siguen cometiendo.
Pero la solución de fondo, tal y como ha sido llevada adelante por la mayoría de los municipios, y que, además, cumple con los principios generales del derecho que indican que no se puede ser juez y parte, y los constitucionales de defensa en juicio, es la presentación de un proyecto que prevea la creación de un Juzgado de Faltas, el que, por ser un organismo autónomo, garantizará tanto al ente que aplica la multa como al supuesto infractor, un adecuado proceso legal en el que pueda exponer libremente las pruebas de las que disponga, que pueden incluir testimoniales, periciales, de informes, fotográficas, etc., que ahora están vedadas o son de cumplimiento imposible o demasiado difícil u oneroso.
La ineficiencia de este sistema queda demostrada, entre otras cosas, por la acumulación de motovehículos en los depósitos municipales, los que en gran parte fueron desguazados, y que podrían generarle al Municipio un gran dolor de cabeza si es que algún propietario resolviera iniciar una acción legal solicitando su devolución. Y digo esto, primero, porque entiendo que el artículo de ese horrendo Código de Faltas que autoriza con un eufemismo el decomiso del bien es, a mi entender, inconstitucional, y segundo, porque motos que fueron detenidas circulando, por infracciones tales como falta de casco o de seguro obligatorio, si hoy se presentaran los dueños a retirarlas, más que seguro que no funcionarán, y no por el simple paso del tiempo que las arruinó, sino porque les faltan la batería, el motor, las ruedas, o cosas por el estilo. Y de eso es responsable el Municipio, por lo mismo que ya expliqué acá cuando el corte del cable de fibra óptica.
Yo entiendo que, equivocadamente, se está viendo el sistema de multas solo como un método recaudatorio, y es por eso que los operativos no dan resultado y nadie mejoró su comportamiento conductivo por haber sido sancionado. Hace mucho que la ciencia jurídica descubrió que no necesariamente a mayor sanción menor contravención.
Como decía mi abuela, más vale prevenir que curar. O, como agrego yo, parafraseándola, más vale prevenir que enterrar.

                                                     Dr. Mario Ignacio Arcusin, para Semanario Crónica de Basavilbaso