jueves, 25 de agosto de 2016

Carretera maldita – Editorial del 26 de agosto de 2016
El título de hoy está tomado de una novela del escritor norteamericano Stephen King, de quién, si se nos permite el término, varios de la familia somos “fanáticos”. Barton Daves es un hombre dispuesto a no dejarse avasallar por las atrocidades del progreso urbano, y menos si este se materializa en forma de una carretera que pasará por delante de su casa y trastocará su apacible existencia. Así, pues, Barton se arma con una Magnum 44, un fusil de alta precisión y una provisión de explosivos, decidido a detener la construcción de la nueva carretera a cualquier precio.
Esto nos sirve no solo para explicar la razón del encabezamiento, sino también para trazar un paralelo con la bronca que en muchos de nosotros genera el estado lamentable en que se encuentra la Ruta 20, en todo su recorrido.
Para aquellos que  no son “del pago”, les explicamos que dicha ruta va desde Gualeguaychú hasta San José de Feliciano, o sea que cruza de sur a norte toda la provincia de Entre Ríos, debiendo ser, y no es, la principal vía de comunicación en ese sentido geográfico.
Con mucho conocimiento de causa, ya que viví esa etapa siendo estudiante, allá por el año 1978 se pavimentó completa la traza que va desde la capital del carnaval hasta la capital del riel (Gualeguaychú – Basavilbaso), obra que en su momento generó inconvenientes porque muchas veces se cortó el tránsito totalmente o se debía transitar por banquinas embarradas, pero duró en muy buen estado casi cuarenta años.  En cambio la reparación del mismo tramo, que se venía reclamando “formalmente” desde 2012, y que al año siguiente se logró que se hiciera la licitación, adjudicada posteriormente con un plazo de ejecución de seis meses, que obviamente demoró más, ha durado un “chiquito” menos, y además  las “mejoras” (¿deberíamos decir “empeoras”?) solo llegaron a un pequeño tramo entre Basso y Gilbert, y con un micro granulado “experimental”. Y eso que lo estipulado era que la obra llegara hasta el puente sobre la Ruta 14, con lo que, en principio, todo quedó como estaba.
Conste que dije “en principio” totalmente a propósito, ya que no solamente el tramo de Gilbert hasta Gualeguaychú sigue estando intransitable por la inacción, lo que significa lo mismo que decir “cada vez peor”, sino que el otro, el que supuestamente se repavimentó, está igualmente imposible de transitar, y eso en menos de un año. Es una sucesión ininterrumpida de pozos, imposibles de esquivar, algunos, los menos, “chiquitos”, y, otros, que ya parecen cráteres. 
Ante la reiteración de accidentes y la falta de respuestas, la mayoría de los pobladores que vive a la vera de la ruta o en los pueblos que ella atraviesa o comunica, volvió a movilizarse. No es posible que la Ruta 20 continúe con su traza asfáltica deformada, y como dije muchas veces acá, tomando una frase de José Martí, “los derechos no se mendigan; se arrancan”. Esa movilización, que se inició en el conocido “Almacén de Fernández”, cerca del Arroyo El Gato, contó con la presencia de  habitantes y autoridades de Gualeguaychú,  Urdinarrain, Gilbert, las dos Aldeas (San Juan y San Antonio) y, aunque dé bronca decirlo, muy pocos de Basavilbaso, lo que incluye la mención de que no estaban las autoridades municipales. Segundo “faltazo” en dos semanas, si contamos el acto de San Martín.
Hay que recordar que fue de esas reuniones de funcionarios locales y provinciales hechas en 2012 de donde surgió el grupo que logró que se licitara y publicara en el Boletín Oficial en julio de 2013 una refacción por un monto de 17.473.684,38 pesos, con un plazo de obra, como ya dijimos,  de seis meses, a partir del 31 de junio de 2013, para el tramo que va desde la Ruta Provincial 39 en Basavilbaso hasta la Ruta Nacional 14, subtramo Urdinarrain. Pero la obra se concretó, lo repito, en solo cinco kilómetros entre Basavilbaso y Gilbert, con un “extraño” bacheo en el que se utilizó un producto micro granulado que según el propio ex director de Vialidad, Jorge Rodríguez, estaba en etapa de experimentación; con la señalización central hecha con una pintura que ya es difícil de visualizar; sin demarcación ni limpieza de las banquinas; sin  señal de telefonía para emergencias; sin la marcación adecuada de los puentes, y con una repavimentación que “copia” la deformación de la carpeta asfáltica. Todo esto hace que la ruta no sea ni un “chiquito” segura de transitar. Yo recabé información respecto al por qué la empresa se fue y dejó la obra inconclusa, pero lo que no pude averiguar es cuánto se pagó y cuánto queda (tampoco sé a dónde queda, la verdad).
Sobre  eso no tengo, reconozco, ni un “chiquito” de idea.
A esto debemos sumarle que el puente que está en el “rulo” del cruce de la Ruta 14 (autovía) y Ruta 20 tiene serias fallas de construcción; le falta iluminación, y los derivadores están mal diseñados. Si bien la obra de este puente es de jurisdicción nacional, los vecinos reclaman el cumplimiento de la promesa efectuada por los funcionarios de gobierno reunidos con éstos en el 2013, de gestionar acciones necesarias para su reparación.
Es precisamente el deterioro de la ruta, la falta de obras y los efectos para los usuarios del camino, que repercuten en resultados de carácter socio-económicos y generan altos costos sociales para los que transitan a diario la ruta, lo que nos hace inexplicable la poca presencia de las autoridades locales, más teniendo en cuenta que, tal como pasa con el ferrocarril, nosotros somos el cruce de caminos, ya que también nos perjudica el rápido deterioro del tramo Basso – Villaguay de la misma ruta, que se consiguió después de más cuarenta años de transitar por un ripio muchas veces “intransitable”, si se nos permite la repetición, y que ya tiene un surtido más que variado de agujeros.
Entonces, si sabemos el alto tránsito de personas (docentes, estudiantes, gente por cuestiones de salud o motivos laborales, e incluso por ocio, etc.) como así también el transporte de cargas, es necesario que quienes tienen responsabilidades de gobierno, de gestión y de legislación movilicen la urgente reparación “en serio” de la ruta, ya que, además, hace años que hay muchos accidentes y una de las causas es, indudablemente, su estado. Eso sin dejar de lado la investigación del destino de los fondos que no se llegaron a concretar en obras, así como los fundamentos de la inspección de las mismas, ya que es indudable que la capa de pavimento, o de ese “experimento” que usaron, se puede medir en micrones.
Entonces, cuando votemos, recordemos cómo algunos gobiernos dejaron destruir todas las rutas y caminos vecinales; cómo Vialidad Provincial hoy solo es un nombre de ficción, ya que nunca tienen máquinas, nunca tienen combustible, los jefes pasan y nada se hace. A esto lo dijo el renunciante Lallana, así que no son palabras mías. Esto parece no tener más solución; los jefes solo hablan por los medios, y uno los escucha y pareciera que saben más que un vecino o alguien que circula todos los días por esas rutas. Es claro, si ellos no salen de Paraná. No saben cómo se arregla un camino de tierra; dejan los caminos vecinales como palanganas donde las banquinas no existen y el agua circula por el medio, convirtiéndolos en una imitación de un arroyo.
¿Será que todavía faltan muchas muertes para que nos hagan caso?  Cuando llueve, desde alrededor de las veinte y hasta por lo menos las seis de la mañana, circular y salir vivo, es una odisea. La entrada a Gualeguaychú está deformada por el peso de los camiones, que por ahí circulan con peso libre, sin balanzas. El puente del “rulo” que citamos más arriba, en cualquier momento se viene abajo. Y mientras tanto alguien se va a meter en un pozo o en una rajadura, ya que las luces del derivador las apagan “para no consumir”. Al pasto lo cortan entre los canteros centrales, nunca para los costados. ¿Carteles?: no hay ninguno, ni siquiera los de los retornos. O sea, si no conoce, uno debe agudizar su ingenio para “adivinar” dónde debe doblar.
Los que la transitamos periódicamente ya no nos sorprendemos. Pero aquí es donde me arrepiento de no poner fotos en Crónica, porque yo supongo que hay gente que no me va a creer lo que digo. Y no me animo a invitarlos a que la recorran a aquellos que no la conocen y por eso dudan de lo que digo. No sea que les pase algo de lo que auguro.
Linares Cardozo escribió, como tantas otras cosas geniales: “Agradezco a la vida haber nacido en tierra entrerriana, por su paisaje manso, templado por los verdes, por su buena gente y el canto de sus pájaros…”.
Debía haberle agregado los pozos, que ya forman parte del paisaje, muy a nuestro pesar.

                                                     Dr. Mario Ignacio Arcusin, para Semanario Crónica de Basavilbaso

jueves, 11 de agosto de 2016

Amenaza y atentado

Amenaza y atentado – Editorial del 12 de agosto de 2016
Yo no creo en las casualidades, pero sí en las causalidades. Y antes de entrar específicamente en el tema, la causalidad, o sea la relación entre causa y efecto está expresada en la absoluta coincidencia con lo que dijo el Presidente Municipal Gustavo Hein al conocer detalles del presunto y abortado atentado que se estaba gestando en su contra. Más o menos, no recuerdo las palabras textuales, dijo: “lo que más me duele es que es gente de Basso”.
El mismo día martes 9 de agosto, casi a la hora en que se hacía público por distintos medios que la Policía de Entre Ríos había desarticulado un plan para atentar contra el Intendente, lo que luego fue confirmado por el mismo jefe comunal, quien según aseveró se enteró de la investigación por el Ministro de Gobierno de Entre Ríos, Mauro Urribarri, y por el jefe de la Policía de la provincia, Gustavo Maslein, yo me notificaba en Concepción del Uruguay del pedido de Remisión a Juicio por parte del Fiscal Dr. Mariano Budasoff de la causa de las pintadas antisemitas en la Sinagoga Tfilá L’Moisés y en la sede de la Asociación Israelita de Basavilbaso, hecho ocurrido el 27 de junio de 2014 aproximadamente a las 3,30 hs. de la madrugada.
Procesalmente todavía faltan pasos para que se decida si el destino de la causa es un Juicio Oral, un Juicio Abreviado o una Probation, e incluso restan algunos actos, como la posibilidad de la ampliación de la acusación por parte del querellante particular, o sea este editorialista, que en su condición de abogado de religión judía fue agredido específicamente en la pintada con el texto “Dr. A sacachorros”, rodeado de dos cruces esvásticas. En este caso,  y por aplicación de la Ley 23.592 llamada de “Penalización de actos discriminatorios”, más específicamente de su artículo 1°, yo estaría en condiciones de reclamar la reparación del daño moral causado a mi persona y a mi profesión, e incluso, en mi condición de individuo perteneciente a la comunidad judía de Basavilbaso, solicitar también, recurriendo al mismo artículo, la reparación del daño moral ocasionado a la misma por la discriminación y también del daño material que significó tener que repintar los dos inmuebles para tapar los agravios. Estas dos últimas exigencias estarían a mi cargo debido a que ni la Asociación Israelita local ni la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA), entidad que tiene por misión la de luchar contra toda expresión de antisemitismo, de discriminación, racismo y xenofobia, preservar los derechos humanos y velar por la seguridad de las instituciones e integrantes de la comunidad judía argentina, se constituyeron en querellantes, con lo cual no tienen ninguna participación posible ya en el juicio.
Como la ofensa que recibí fue muy grande, ya que mis abuelos llegaron a estas tierras como consecuencia de la persecución de la que eran objeto en la Rusia zarista y con la promesa de poder vivir en una tierra en la que podían conseguir pan, paz y trabajo, en absoluta libertad y con la garantía de igualdad que refiere la Constitución Nacional, creo necesario destacar que haber llegado a este punto del proceso es absolutamente meritorio para los que hemos luchado en pos de que finalmente se haga justicia. En tiempos en que se descree tanto de este Poder, y en los que tanto se habla de la lentitud y de la ineficiencia, tengo que destacar que una parte fundamental de este logro corresponde al trabajo de los dos fiscales que tuvieron a su cargo la Investigación Penal Preparatoria que prevé el nuevo Código de Procedimientos Penales de Entre Ríos. Hablo, más precisamente, del ya mencionado Dr. Budasoff y de la Dra. Melisa Ríos, que le precedió en el cargo. Sin su persistencia y su firme convicción de que estábamos frente a un hecho de gravedad inusitada, probablemente el caso hubiese quedado entre los que comúnmente terminan archivados, ya que según tengo entendido, y aunque no hay una base de datos específica al respecto para consultar, y no quiero hacerlo en la DAIA por las razones antes expuestas, creo que es el primero en que por pintadas antisemitas se llega a la posibilidad de un juicio oral en la Argentina. Acá debo reiterar que todavía quedan algunas instancias por cumplimentar, incluso la defensa del único imputado del delito tiene la posibilidad de oponerse a esta decisión del fiscal, siempre que tenga argumentación válida que sustente ese pedido, y que la Jueza de Garantías haga lugar al mismo.
De todas maneras el escrito que pide la Remisión a Juicio es harto abundante en material probatorio objetivo, esto es en referencia directa a las pintadas en sí y a las circunstancias en que las mismas se hicieron, pero también recurre a un número importante de testigos, que no necesariamente deben haber visto la comisión del hecho, sino haber advertido por alguno de sus cinco sentidos cualquier circunstancia que permita determinar indubitablemente tanto la existencia como la autoría.
Transcurridos un poco más de dos años, como ya dije, me queda una extraña sensación de mezcla entre la satisfacción por haber llegado hasta acá, más que nada porque para ello puse en práctica todo lo que significa el ejercicio de la profesión que elegí, y el sabor amargo que me produce el hecho de haber recorrido gran parte de este camino casi en soledad, solamente acompañado por mis familiares más cercanos y algunos amigos, de esos que se ven en las buenas y en las malas. A nivel institucional puedo decir que fui abandonado a mi suerte, seguramente por el temor de que la causa quedara en la nada y ellos se “jugaran” por algo que finalmente “no valía la pena”. Y conste que respecto a este tema no hablo solo de las instituciones comunitarias judías a que hice referencia, sino también, y quizás más especialmente, a aquellas que supuestamente ejercen la función de “paraguas” protector en las por lo menos tres actividades que ejerzo de manera profesional, y en las que expresamente se condenan los actos discriminatorios. Como tuve ocasión de manifestar en el Congreso de la UCR del que participé el pasado sábado en la ciudad de Villaguay, y en el que conseguí que se agregue a la Carta Orgánica del Partido la referencia a la lucha contra la discriminación de carácter religioso, ya que solamente se mencionaban las de contenido sexual, cultural y social, no hay que esperar a que el acto discriminatorio se cometa ante una tumba, como ocurrió en el caso de César Jaroslavsky hace pocos días, para organizar un acto de desagravio. Más vale luchar con todos los medios disponibles para que ello no le suceda a un ser vivo, que lo sufre en carne propia.
Yo sé que en medio de tantos problemas por los que estamos pasando los argentinos quizás haya gente que pueda relativizar esto. Y están en todo su derecho. Lo único que yo le puedo decir al respecto es que el derecho a defender la diversidad, en este caso religiosa, es inalienable, y no debería hacer falta repetir el poema "Cuando los nazis vinieron...", que trata acerca de las consecuencias de no resistir las tiranías en los primeros intentos de su establecimiento. El orden exacto de los grupos y las palabras están sujetos a disputa, ya que existen muchas versiones, la mayoría transmitidas oralmente. Martín Niemöller, su autor, menciona que no se trataba originalmente de un poema, sino de un sermón en la Semana Santa de 1946 en Kaiserslautern, Alemania. “¿Qué hubiera dicho Jesucristo?”, se titulaba. Lo importante es que el texto trasmite que aquél que no se preocupa cuando persiguen a los otros, sobre todo por razones políticas o religiosas, seguramente tendrá como consecuencia que nadie se preocupará cuando lo persigan a él por lo mismo.
Mi interés nunca fue la revancha. Ni siquiera un castigo severo. Solamente quiero que el esclarecimiento de este hecho y la identificación de su autor sirvan, de una vez por todas, para que no vuelva a ocurrir. Los judíos estamos en la Argentina desde hace mucho más de un siglo. Quizás desde hace más tiempo que los antepasados de los autores de estos actos de discriminación. No somos ciudadanos “de segunda” solo por profesar una religión distinta que la que profesa la mayoría del pueblo argentino. Y no somos ni mejores ni peores que los demás solo por ese hecho. En el caso específico que nos ocupa, si efectivamente soy un “sacachorros” en opinión del que lo pintó, nada tiene que ver en eso mi creencia religiosa. Y si bien la palabra “sacachorros” tiene un sentido peyorativo, yo estoy muy orgulloso de la profesión que elegí, y al dedicarme casi mayoritariamente al Derecho Penal es inevitable que mis defendidos sean personas a las que se les imputa haber cometido un delito. La función del abogado es, precisamente, lograr que se le aplique la pena que le corresponde, si es que le corresponde. Y el único facultado para eso es el Juez, ya que los tribunales populares hace mucho que fueron abolidos.

                                                  Dr. Mario Ignacio Arcusin, para Semanario Crónica de Basavilbaso

jueves, 4 de agosto de 2016

No se embarren – Editorial del 5 de agosto de 201
Hace unos años, cuando el ahora exgobernador de Entre Ríos recién surgía a la alta política, un dirigente del peronismo local lo nombraba “Urribarren”, y lo hacía en los discursos de barrricada, en los medios, y por más que lo corregían, él insistía. De ahí que algunos le completábamos el error con lo que hoy es el título de mi editorial.
Por supuesto que la introducción hace referencia al conocido hecho de que policías federales y gendarmes allanaron este martes, por orden de la justicia entrerriana, propiedades de familiares del exgobernador kirchnerista Sergio Urribarri, en el marco de una investigación que intenta determinar si el grupo familiar generó un enriquecimiento ilícito a través de la función pública y si hubo lavado de dinero. Los operativos se iniciaron por la mañana y alcanzaron a ocho propiedades de Juan Pablo Aguilera, cuñado del ex mandatario, ahora diputado provincial y secretario general del PJ nacional. La investigación de los fiscales Santiago Brugo y Patricia Yedro alcanza a los hijos del ex mandatario, el actual ministro de gobierno Mauro Urribarri y Sergio, entre otros familiares. Justamente en este último párrafo está la razón por la cual el operativo estuvo a cargo de las fuerzas federales. Es que la Policía de Entre Ríos depende de Mauro Urribarri, por su cargo, lo que ya fue cuestionado desde su mismo nombramiento, ya que dicho funcionario fue denunciado por la hermana Marta Pelloni en el caso de una chica de 16 años que fue rescatada de las redes de una mafia de la trata de blancas en la ciudad de Concordia, y que contó que en la misma “están implicados el hijo del gobernador (Mauro Urribarri), el senador (Enrique Cresto) y el jefe del Consejo Provincial del Niño, el Adolescente y la Familia (Copnaf)”.
Según los dichos de Pelloni, Mauro Urribarri sería la persona que llevaba adelante el “regenteo” de prostíbulos. "El gobernador es el que está encubriendo porque tiene todo el poder en sus manos. Es terrible esta historia, la chica está escondida, está amenazada ella y la madre. Mientras tanto, no hubo reacción del gobernador, nada, nada”, señaló la monja en aquella oportunidad.
Mauro Urribari ya había sido con anterioridad nombrado en un caso de drogas que causó conmoción en Entre Ríos. Antes de las elecciones del 2013 se dijo que el hijo del por entonces mandatario iba conduciendo su auto en cercanías de Gualeguaychú en compañía del senador Enrique Cresto, y habría sido encontrado en posesión de 20 kilos de cocaína. Eso nunca se aclaró, seguramente por el ”silencio de radio” que impuso el régimen. La cuestión solo se volvió a debatir al proponer el actual gobernador Gustavo Bordet su nombre para un cargo que, entre otras cosas, es el responsable de la seguridad en la provincia, algo así como poner al zorro a cuidar el gallinero, o al Gato a cuidar la jaula de los canarios. Digo, para ser fiel al título.
Ahora esta causa se inició cuando los abogados de la ciudad de Paraná, Rubén Pagliotto y Guillermo Mulet, presentaron una denuncia luego de que la revista Análisis (medio periodístico de la provincia que acostumbra a hacer este tipo de investigaciones) publicara un informe sobre el crecimiento patrimonial de la familia Urribarri. Los fiscales intentan determinar si los ingresos declarados por el ahora diputado y sus familiares son compatibles con los bienes que registra cada uno de ellos.
Recordemos que Urribarri, fiel discípulo de Cristina, quiso candidatearse a presidente, pero “lo bajaron de un hondazo”. En su fracasada campaña gastó millones de pesos empapelando varias ciudades y rutas de la Argentina con sus afiches y construyendo su propio parador en Mar del Plata (con palmeras traídas de Colón), entre otras excentricidades. Nunca  pudo  justificar de dónde sacó los fondos, ni le preocupó demasiado hacerlo. Tampoco pudo demostrar por qué gastó un 50 % más del presupuesto asignado por la Nación para la cumbre del Mercosur que se realizó en Paraná en diciembre de 2014, preparada por los empresarios amigos y sin licitación. Obviamente tampoco pudo ni quiso  exhibir comprobantes  del exorbitante gasto en publicidad durante su gobierno, todo por supuesto, contratado a la imprenta y empresa publicitaria de su cuñado: gigantografías, nuevos carteles para las calles de la provincia, nuevos carteles para las obras públicas, hasta los rotulados en las ambulancias y vehículos oficiales de su gobierno, como tampoco pudo ni quiso explicar con qué plata y para qué su mujer hizo más de cuarenta viajes al exterior (la mayoría a Europa) durante los últimos 10 años, y mucho menos con qué se armó la "isla" y todas sus instalaciones en el lago de Salto Grande, ni mucho menos la cantidad de campos comprados a su nombre o a nombre de sus hijos, cuñado, amigos, etc.
En definitiva, como se dice ahora, es un señor “flojo de papeles”, que buscó refugio en sus fueros de diputado provincial, y puso a su hijo, acusado de los graves hechos que mencioné más arriba, como ministro de gobierno, para ver si podía “zafar”. Quizás con el mismo fin, antes de irse, les aumentó el sueldo a los vocales del Superior Tribunal de Justicia, como para intentar precaverse de algún infortunado fallo en su contra.
Por suerte estamos en un estado de derecho, y es bueno que a raíz de esta denuncia de los dos colegas de Paraná los mencionados se sometan a la investigación judicial y justifiquen su patrimonio (de tan rápido crecimiento cuan pobre de explicaciones de cómo lo acrecentaron) estos individuos que si hubieran tenido que valerse de sus virtudes en la faz privada, resultaría incomprensible que lo hayan ganado en buena fe. ¡Cuánta razón tiene la gente cuando desconfía de semejantes administradores que solo piensan en acomodarse para toda la vida y para sus bisnietos, cuando muchos otros "yugan" la diaria con esfuerzo y sacrificio! Un contrasentido impropio de lo que hicieron nuestros próceres forjadores de la Patria que estos mediocres bandoleros aprovechan para sí.
Algunos amigos, en tono de broma, y aprovechando el sentimiento de impunidad que se venía oliendo y que parece haber desaparecido, ponían en boca del exgobernador la frase: "Mi principal tranquilidad es que todo lo actuado por mí, o por mi familia, en materia económica, está en las declaraciones juradas que religiosamente he presentado. Si no me creen, pregúntenle a la hermana Alba del ´convento’ de Gral. Rodríguez”.
El “exsoñador” (Sueño entrerriano se llamaba su “proyecto presidencial”) ya no vive en Entre Ríos. Ahora reside en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires junto a su compañera Ana Aguilera, en un departamento de su propiedad, cerca de los bosques de Palermo. Es justamente Ana Aguilera, hermana del “allanado”, quién viajaba en primera clase a Europa y EEUU; se alojaba en hoteles 5 estrellas o con toda una constelación si es posible; comía en los mejores restaurantes y compraba mercaderías por una fracción de lo que costaban en el país porque sabía que al volver iba a pasar tan lejos de la aduana como el cometa Halley lo hizo de la Tierra, y todo a cuenta de los contribuyentes y de, por ejemplo, el camino embarrado que conduce al cementerio de Basavilbaso y, por dos cuadras más, a la Escuela Agrotécnica.
Urribarri, que creció en una estación de trenes de un paraje perdido en el medio de la nada,  porque su padre trabajaba allí, hoy tiene los mejores campos de Entre Ríos, las mejores casas en Paraná y en Concordia, incluyendo una increíblemente “zarpada” península en el lago de Salto Grande.
Cuando Busti cumplía su primer periodo como gobernador, Urribarri era cajero del Banco de Entre Ríos en General Campos, más o menos en los años ochenta (parecen vidas paralelas con la de Lázaro Báez). Es por eso que si se repasan sus bienes actuales, y los de sus hijos y parientes cercanos, es absolutamente increíble que los haya obtenido “por derecha”, salvo que se hubiera ganado muchos premios al Quini Seis. La cuenta es tan sencilla como la de Báez, y de allí la coincidencia que remarqué. Todos los entrerrianos lo sabemos, solo que es demasiado doloroso reconocer, incluso ante nosotros mismos, que hemos caído en un terrible engaño.

                                                   Dr. Mario Ignacio Arcusin, para Semanario Crónica de Basavilbaso

viernes, 29 de julio de 2016

Lo que les falta a las faltas – Editorial del 29 de julio de 2016
Los lectores de Crónica van a decir que soy repetitivo en esto, pero necesito explicar que los editoriales que escribo surgen cada semana a raíz de algún hecho que actúa como disparador, y es quizás por eso, justamente, que los suelo escribir los miércoles por la noche, casi cerrando la edición, a la espera de que suceda algo más interesante que lo que tengo en mente hasta ese momento, y, por suerte, eso suele suceder. Para eso trato de no perder de vista que la intención de este director (coincidentemente editorialista) es editar un periódico que, como dice en su encabezamiento, desde que lo dirigía mi padre, hace ya más de sesenta años, sea un “periódico   de   interés   general   y   defensor   de   los   intereses   de   la   zona”.
Algunas veces el “disparador” puede ser algo que leí o escuché en otro medio; también puede ser algo que vi yo personalmente o algo que me contaron; nunca existen límites territoriales ni mucho menos autocensura. Y jamás me puse a pensar, al escribir lo que me sale de adentro, si ello puede molestar política o institucionalmente a alguien. Por supuesto que conozco muy bien los encuadres legales de la actividad periodística, y, por encima de ello, nunca se van a leer acá agravios de índole personal, social o religiosa. Por lo demás, como ya lo manifesté también hasta el cansancio, el que no esté de acuerdo con algo que lea acá, tiene a su disposición una página de la próxima edición para expresarse, dentro de los mismos contextos a los que me referí más arriba.
Toda esta introducción tiene que ver con que voy a volver a escribir sobre un tema que siempre me preocupó, relacionado con la problemática del tránsito en Basavilbaso, de la aplicación de multas, del ámbito para su juzgamiento, del tratamiento de los descargos y de la necesidad imperiosa, a mi entender, de contar de manera urgente con un Tribunal de Faltas.
El día de ayer, martes 26, recibí esta Carta de Lectores la que, previa consulta con su autora, decidí convertir en el motivo central recurrente de la página de hoy para, después, tratar de desentrañar y desgajar de ella las conclusiones que nos lleven a las necesarias soluciones.
Sr. Director: Le escribo para relatar los hechos por los que se me imputa una multa, en agosto de 2015, luego de salir del trabajo (poco después de las 17 hs.) y regresando hacia Villa Mantero. Circulaba de Oeste a Este por Avenida 25 de Mayo, con las luces encendidas ya que pensaba tomar la ruta N°39, cuando al llegar a la intersección con Lavalle en el cantero central vi un cartel de desvío con una flecha señalando a la izquierda, y la parte de la avenida por la que debía seguir circulando estaba parcialmente cortada por una cinta de peligro (roja y blanca). Como veía camiones realizando maniobras frente a FABA  tomé por la otra mano de la avenida, como se hace en otras localidades (Caseros, Villa Mantero) cuando una parte de la avenida está cortada. Y habiendo circulado aproximadamente 15 o 20 mts. se interpone una moto que venía de frente (aclaro que yo iba a 30-35 kms/h) y me hacía señas el conductor. La esquivé y frené al costado, ya que pretendía rozarme con la parte trasera de la moto el lateral derecho del auto; bajé el vidrio y pregunté qué pasaba, a lo que me contestó que yo circulaba contramano. Le dije que estaba cortada la otra mano, y me contestó que había un cartel de desvío. Le dije que eso estaba haciendo, a lo que me contestó que debía dar marcha atrás y dar la vuelta a la manzana. Le dije que no y volvió a decirme lo mismo, a lo que contesté que no estaba bien señalizado y seguí con destino a Villa Mantero. Luego de un tiempo recibo en mi casa una citación a través de la policía por transitar contramano y emprender la fuga. En ese momento me enteré que este sujeto que conducía la moto es un inspector municipal, ya que nunca se presentó ni tocó el silbato, como dice en la multa.
Por lo antes expuesto, me niego a pagar la multa ya que no es cierto lo que declara el inspector de tránsito, quien no se dio a conocer ni tocó el silbato en ningún momento y porque además la señalización de desvío no era correcta. Tampoco había un inspector en el lugar del desvío. Firma: Mónica Portillo.
En este punto debo hacer algunas necesarias aclaraciones. En primer lugar es obvio que los hechos ocurrieron durante el anterior gobierno, pero la intimación del pago de la multa corresponde a la presente gestión. Ignoro si es que la lectora presentó algún tipo de descargo, pero de todas maneras acá nos encontramos con el primer problema. La manifiesta inservibilidad de la reglamentación vigente, y hablo específicamente de la Ordenanza de Tránsito, pero más que nada del Código de Faltas, que es un adefesio sin sentido jurídico y de incomprensible lectura, hacen que los descargos resulten ineficientes, por más que sean hechos por profesionales (lo que de todas maneras implica un costo extra para, como en este caso, demostrar la inocencia), y determinan que solamente se retrotraigan multas que de por sí resultan irrisorias, y de las cuales tengo unas cuantas en mi archivo.
En editoriales anteriores en los que he tratado el tema dejé en claro de que ni la culpa ni la responsabilidad genérica del problema son de los agentes de tránsito. Habrá algunos casos puntuales en los que se le podrá imputar alguna falla, pero acá el inconveniente es estructural, ya que no se puede arreglar el techo si antes no se arreglan las paredes.
La carta de la Sra. Portillo, escrita evidentemente desde la pasión a la que la llevó la bronca, deja más o menos en claro cuál es la magnitud del problema, y, sin dudas, si le pidiéramos a cada uno de los que han debido abonar multas por infracciones de tránsito en nuestro municipio en los últimos tiempos, nos encontraríamos con problemas similares. Al no haber reglas claras, uno no sabe a qué atenerse, y todo queda librado a la voluntad, disposición y humor del funcionario de turno en el momento en el que ocurran los hechos.
Por lo tanto, insisto, y más allá de cuál sea la solución que se le encuentre al problema planteado en la carta, acá hay que “barajar y dar de nuevo”, si queremos solucionar definitivamente uno de los problemas más graves que tiene Basavilbaso, y por el que hasta ahora nadie ha hecho nada estructural. Hasta la provisión de nuevos elementos, de lo cual damos cuenta en otra página de la presente edición, es solo un parche coyuntural.
Como nosotros no le escapamos a la sugerencia de soluciones cada vez que hacemos un análisis que diagnostica inconvenientes, vamos a insistir con  que se debe encargar a alguien capacitado para hacerlo que redacte una nueva reglamentación que englobe el ordenamiento del tránsito y las sanciones por su incumplimiento. Esa debería ser la primera y más urgente medida, ya que lo que existe permite las arbitrariedades y desprolijidades que se siguen cometiendo.
Pero la solución de fondo, tal y como ha sido llevada adelante por la mayoría de los municipios, y que, además, cumple con los principios generales del derecho que indican que no se puede ser juez y parte, y los constitucionales de defensa en juicio, es la presentación de un proyecto que prevea la creación de un Juzgado de Faltas, el que, por ser un organismo autónomo, garantizará tanto al ente que aplica la multa como al supuesto infractor, un adecuado proceso legal en el que pueda exponer libremente las pruebas de las que disponga, que pueden incluir testimoniales, periciales, de informes, fotográficas, etc., que ahora están vedadas o son de cumplimiento imposible o demasiado difícil u oneroso.
La ineficiencia de este sistema queda demostrada, entre otras cosas, por la acumulación de motovehículos en los depósitos municipales, los que en gran parte fueron desguazados, y que podrían generarle al Municipio un gran dolor de cabeza si es que algún propietario resolviera iniciar una acción legal solicitando su devolución. Y digo esto, primero, porque entiendo que el artículo de ese horrendo Código de Faltas que autoriza con un eufemismo el decomiso del bien es, a mi entender, inconstitucional, y segundo, porque motos que fueron detenidas circulando, por infracciones tales como falta de casco o de seguro obligatorio, si hoy se presentaran los dueños a retirarlas, más que seguro que no funcionarán, y no por el simple paso del tiempo que las arruinó, sino porque les faltan la batería, el motor, las ruedas, o cosas por el estilo. Y de eso es responsable el Municipio, por lo mismo que ya expliqué acá cuando el corte del cable de fibra óptica.
Yo entiendo que, equivocadamente, se está viendo el sistema de multas solo como un método recaudatorio, y es por eso que los operativos no dan resultado y nadie mejoró su comportamiento conductivo por haber sido sancionado. Hace mucho que la ciencia jurídica descubrió que no necesariamente a mayor sanción menor contravención.
Como decía mi abuela, más vale prevenir que curar. O, como agrego yo, parafraseándola, más vale prevenir que enterrar.

                                                     Dr. Mario Ignacio Arcusin, para Semanario Crónica de Basavilbaso   

viernes, 15 de julio de 2016

En remera y en patas

En remera y en patas– Editorial del 15 de julio de 2016
La palabra crítica, con origen en el latín criticus, identifica la opinión, examen o juicio que se formula en relación a una situación, servicio, propuesta, persona u objeto. Las críticas suelen manifestarse de manera pública y girar en torno al contenido de una acción política, un acto público, una obra artística, un espectáculo, un libro, etc.
En ese sentido, los lectores de Crónica saben que esa ha sido mi actitud en el ejercicio del periodismo en estos casi diecinueve años en que vengo escribiendo y firmando los editoriales. Digo esto porque algunos amigos han sugerido que no he tenido la misma actitud respecto a este gobierno que la que tuve  con el anterior. Esto significa, en principio, no haber leído con detenimiento los mismos, pero además no conocer la historia de esta tercera etapa del semanario. Es más, la frase de Tácito “Irritarse por la crítica es reconocer que era merecida”, que encabeza el texto de la primera página, la comencé a poner en ocasión de un enojo de un gobernante de la Unión Cívica Radical, partido al que todos saben estoy afiliado. Así, de la misma manera, he sabido reconocer logros de la última administración, pero también remarcar algunas cuestiones que hoy están tomando estado público, dándome la razón.
Entrando en tema, lo que yo creo que debe entender este gobierno, y en general el Pro, es que el voluntarismo sólo, nunca sirvió. Macri y los ministros y secretarios que lo acompañan tienen menos "cintura" que la Dra. Carrió  (literal y figuradamente).  No han pisado nunca el barro, y para usar una comparación muy común, tienen menos sensibilidad que una heladera. Muchos de ellos están convencidos de que alcanza para gobernar el precepto de que "el estudio abre las cabezas". Y eso es cierto en tanto y en cuanto pongan los pies sobre la tierra y no pretendan parecerse al "Pato Criollo", lo que lamentablemente les está pasando por estos días. Digamos que no les sobra el sentido común, son soberbios y no escuchan a nadie, y si no recapacitan van a terminar muy complicados, como ya hay antecedentes. Con esto no quiero decir que pueda haber una expectativa golpista, porque creo que los argentinos aprendimos la lección, pero el 2001 no está lejos en la memoria de la gente, y ni siquiera, aun respetando el criterio que siempre sostuve respecto a la existencia de un golpe institucional, también Alfonsín se vio superado por las circunstancias y tuvo que adelantar la entrega del poder. Una de las cosas que tiene que entender, aunque les cueste, es que la “grieta”  que hay que tratar de superar no es entre peronistas y antiperonistas, sino entre los que queremos un país normal sin inflación, con trabajo y con futuro y aquellos que tienen que conseguirlo porque los votaron para eso.
Soy uno de los hastiados de lo que terminaron haciendo los kirchneristas,  y aclaré muchas veces que una cosa era Néstor y otra muy distinta Cristina. Incluso muchos de los que ahora están cayendo se comportaban de una manera con él y de otra con ella. Pero para contrarrestar eso hay que caminar un poquito, meterse entre la gente, conocerla más. Tienen que saber de sus vicisitudes; de sus anhelos y de sus necesidades.
Yo no discuto que debía realizarse un ajuste en las tarifas. Eso estaba “cantado”. Pero me parece, o “estoy persuadido”, como decía Alfonsín, que antes de eso deberían haber  analizado seriamente si la gente podía pagarlo.  El país no está compuesto de números;  tiene personas. Ese es justamente  el peligro del neoliberalismo, el paupérrimo sentido del humanismo.
Sean humildes y sepan escuchar. Hay una regla de oro para esto: "Gobernar es el trabajo más fácil de hacer: solo hay que escuchar el clamor de las mayorías, que ellos marquen el camino, y los gobernantes limitarse a ejecutar. Eso sí, dejar de lado a los codiciosos y a los corruptos, especialmente si son empresarios, dirigentes y sindicalistas”. Después el camino se abre para bien de todos.
Si en verdad hay tanto derroche de inteligencia en este grupo que nos está gobernando en la Nación y en varios otros lugares, sería bueno que aplicaran otros criterios en relación  al problema de la energía, fundamentalmente a lo que tiene que ver con el déficit, que tampoco es culpa de los que ahora nos gobiernan pero sí de otro neoliberalismo que nos gobernó antes y que entregó nuestro subsuelo, y de los que se fueron hace seis meses, que hicieron clientelismo en base a subsidios y más subsidios.
Seria genial que el gobierno nos ayudara, por ejemplo, con paneles y equipos solares para abastecer a nuestros hogares, a precios en cuotas, a los que puedan acceder inclusive los jubilados que cobran la mínima, que se mueren de frio o intoxican con braseros. De esta manera no consumiríamos tanta energía eléctrica ni tanto gas, y mantendríamos nuestros hogares calefaccionados en forma humana, sostenible, y con energías limpias y renovables, que además cuidarían nuestro planeta con menos desmontes y menos contaminación.
Pero es claro. Cómo vamos a esperar un cambio de esa naturaleza si Aranguren sigue de Ministro de Energía y  Shell, la empresa a la que perteneció durante cuarenta años, y de la que tiene muchas acciones todavía, es una de las principales proveedoras de gas, aportando el 13 % del consumo.
La muy poco feliz frase de Macri que usé en el título tiene que ver con una verdad irrefutable que alguna vez también analicé acá, y que se llama “contradicción fundamental centro –periferia”. Lamento mucho pensar en el dicho "Dios existe para todos, pero vive en Buenos Aires". Esa realidad que él intentó describir gráficamente podrá ser que se haga en las grandes ciudades, en las que se vive en departamentos cerrados y a los que se llega y ya no se sale más. A los que vivimos en los pueblos del país (no me gusta decir interior), que tenemos patio, que salimos a cada rato a la vereda por necesidad y por costumbre (que yo no quiero perder), nos resulta imposible andar “en patas y en remera” como dice Mauricio. Usamos la calefacción pero también tenemos que andar bien abrigados. Y dormir con frazadas.
Sr. Presidente: Ud. debería saber que este pedido suyo no nos cayó muy bien a gran parte de los argentinos. Sepa, Sr. Presidente, que, por ejemplo, las garrafas sociales son muy caras y difíciles de conseguir, al igual que los tubos; la leña está superando los dos mil quinientos pesos los mil kgs. (me ocupé de averiguarlo), y que por día, con una salamandra (que ahuma, ensucia y que usa leña que trae desde arañas hasta alacranes, muy peligrosos para las familias), se consumen mínimo cuarenta kgs. de leña por día, y que esta de noche se apaga, y la casa se congela. No todos los hogares de la Argentina tienen gas natural, Sr. Presidente, y no en todos los hogares se puede andar descalzos o en remera. Aunque en muchos se tiene que hacer por pobreza y no por gusto.
Seguramente no por casualidad  el presidente provisional del Senado, Federico Pinedo admitió el miércoles  que "tal vez no sea atinado" lo que dijo Mauricio Macri sobre que estar "en remera y en patas" en invierno es consumir de más, aunque aseguró que refleja la "preocupación muy fuerte" del Presidente sobre la necesidad de ahorrar energía.
Reitero que, a mi entender, las declaraciones de Macri son ingenuas. No creo que tenga una mala intención, pero como Presidente debería saber que muchos de los afectados por la suba de tarifas más que andar en patas y remera deben elegir si calefaccionan su casa, van al supermercado,  o mandan sus hijos al colegio. Y ni hablar de los que no pueden ni elegir entre esas cosas.
De todas maneras tampoco es cuestión de estigmatizar por un comentario. Tengan en cuenta que esto ya sucedió. Durante la tercera presidencia de Perón tuvimos una crisis energética aún mayor (y después el rodrigazo, con una inflación del 800 %).  Recuerdo una cadena del General en la que, refiriéndose al tema del ahorro de energía,  dijo textualmente: "...y le pido a mis amigos los niños que recorran la casa, y si ven alguna luz prendida, que la apaguen...".
Como ven, la historia se repite, y en la Argentina siempre pasó de todo. Y comentarios graciosos o desafortunados sobran, lamentablemente.
                                   Dr. Mario Ignacio Arcusin, para Semanario Crónica de Basavilbaso 


miércoles, 29 de junio de 2016

La gente del futuro

La gente del futuro – Editorial del 1 de julio de 2016
Pedro y Pablo es (fue) un dúo de folk rock y canción de protesta argentino, integrado por Miguel Cantilo y Jorge Durietz, creado en 1968 y considerado como uno de los pioneros del rock argentino. Ellos hicieron un tema del cual tomé el título para el editorial de hoy, y también uno de sus versos, harto elocuente y que parece escrito en estos días.
“Y dónde estás tú, famoso gurú
Ahora que se fueron y apagaron la luz
Esta es la gente del futuro, y este presente, tan, tan duro
Es el material con que edificaremos un mañana total
No sirve de nada clavarse el puñal
Llorando la carta del tango fatal
Tenemos que hacernos, un mundo mejor
Porque este está enfermo y nosotros no”.
Yo sigo empeñado en basar mis escritos, de un tiempo a esta parte, en las contradicciones que, si bien desde Crónica, como ya dije, habíamos resaltado sin temores y, debo reconocerlo, sin ningún tipo de censura, nunca me imaginé que iban a llegar a tal extremo, después de doce años de un espejismo basado en mentiras como método de discurso y en demagogia como sistema de gobierno.
Comencé a escribir un poco antes de la hora normal de inspiración, teniendo en cuenta que el día de cierre de la edición es el jueves, pero esta vez es feriado por ser el aniversario de nuestra ciudad, de manera que me propuse tomar algunas temáticas de última hora como para seguir demostrando que la supuesta “década ganada” en realidad lo fue, pero para muy pocos, casi se podría decir, “para los íntimos”.
Pese a las iniciales negativas, e incluso a la expresión tan poco feliz de una descolocada Hebe de Bonafini, que trató a José López de “infiltrado”, e incluso a los intentos del Frente para la Victoria de “sacárselo de encima” del Parlasur, aun sin cumplir con los requisitos formales que hasta los mismos opositores exigieron, hace un rato nomás el diario La Nación publicó una serie de imágenes que muestran a la ex ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, junto al ex secretario de Obras Públicas, José López, la hermana Alba y el obispo Rubén Di Monte, religiosos del convento de General Rodríguez donde López fue detenido tras arrojar bolsos con millones de dólares. Bueno. Por lo menos eso de “arrojar bolsos” es lo que se podría denominar la “historia oficial”, ya que en un terreno tan abierto a las suspicacias, y teniendo en cuenta el peso de los bolsos con plata y la contextura y aptitud física de López, no es de descartar la idea de que lo que el tal vecino Jesús vio fue cuando se tiraban los bolsos vacíos para el otro lado y las "monjitas" y López, después, en la cocina, sacaban la plata de la cripta  (recordar que los perros olieron papel moneda) y los llenaban. Y que lo que en verdad pasó es que cuando llega la policía aún no habían terminado de llenarlos, y el tiempo que tardaron en abrir a las fuerzas del orden fue el necesario para cerrar la cripta, y ordenar un poco el lío. O sea, que no iba a dejar sino que estaba sacando lo que ya había guardado. De esa manera hasta se puede fundamentar la hipótesis de que el tiempo dando vueltas de López era para esperar a que las "monjitas" terminaran de  sacar la plata de las bóvedas.
Y como suele haber gente que es susceptible a tratamientos apresurados de ciertos temas (yo mismo los soy, si no están bien fundamentados), quiero decir, a propósito del uso del término “monjitas”, que por algo salió presurosamente el Obispo de Mercedes a decir que el Convento era una entidad "civil" de fieles que nada tenía que ver con la Iglesia y encomilla la denominación de monjas como si éstas fueran "disfrazadas" y usurpadoras de la condición de tales. Lo que le faltó explicar es por qué el anterior Obispo, claramente alineado con los Kirchner, vivía entonces en ese lugar, de hecho privado, y por qué el Vaticano lo autorizó a ser enterrado en una bóveda debajo del altar, siendo que se trataba de su propio domicilio y no un recinto eclesiástico oficial.
En realidad yo necesito ya muy poco para convencerme de que ese lugar fue tomado por la banda (asociación ilícita que ya tiene a varios miembros encarcelados y a otros por) como centro de depósito temporario de "recaudación" de los dineros mal habidos y que las bóvedas estaban destinadas a ese fin. Allí concurrían entre otros los personajes que detentaban poder de recaudación ilícita como el propio gobernador de la provincia, Daniel Scioli, además de Moreno, López, Echegaray y otros funcionarios como así también el exministro De Vido, hombre más que destacado del riñón presidencial. Los billetes venían de otros recintos “húmedos", ¿casualidad o causalidad?, los perros detectaron la existencia de depósitos anteriores de dólares ¿si allí los hubo, donde están ahora, como dice la canción del título? Lo que estuvo allí no fue sacado para evitar su aparición, porque de lo contrario no hubiera ido López a guardar los que se encontraron. Esa es una indiscutible señal de que todavía se consideraba seguro el lugar. Las reformas edilicias y la implantación de sistemas de seguridad y control a distancia en forma remota por Internet no tienen correspondencia con las actividades de clausura que se difunden.
La verdadera historia, que no es la que escriben los que ganan, nos va a demostrar que así como no supieron ser inteligentes para llevar el país adelante, en una época de impresionante bonanza, tampoco fueron inteligentes a la hora de robar y qué hacer con el "físico". Para todos estos “tirifilos”, el mundo comenzaba y terminaba en Santa Cruz, lo que implicaba un desconocimiento absoluto de las finanzas en el mundo. Y así comenzaron a juntarla en la azucarera, después en cajas más grandes, luego se compraron la caja fuerte (a la que se abrazaba con pasión Néstor), después, como no les alcanzó, pasaron a los bolsos, para ir escondiendo en otros agujeros, y quién sabe con qué nos vamos a encontrar todavía. Todo lo que tienen a su nombre y de testaferros es robado. El día que tengamos justicia de verdad, miles de millones deberán regresar a las arcas del Estado y del pueblo, esos miles de millones que están repartidos por cualquier lado y cualquier país, pero se pueden encontrar si se quieren encontrar. La solución, claro está, no es ir con una excavadora haciendo pozos, como ya lo dije en un editorial cuando se descubrió lo de Báez.
Mientras tanto (estoy buscando la  noticia contrastante), la imagen del chico mbyá descalzo portando la bandera argentina en el acto del 20 de Junio, conmueve en las redes sociales. Es alumno de la Escuela 948, ubicada dentro del Parque Provincial del Valle del arroyo Cuña Pirú, en la comunidad de Ñamandu. Casi todos los estudiantes que asisten a esa Escuela, en Misiones, van descalzos. Sus padres no tienen dinero para comprarles zapatos, viven en viviendas sin electricidad ni agua potable y comer todos los días es una esperanza que se difumina si no van al colegio, donde por medio de donaciones la maestra les provee alimento a los alumnos, ya que el establecimiento no cuenta con un comedor, a pesar de que los chicos asisten a jornada completa, desde las 8 hasta las 16 horas.
Y ahí encontré la noticia que estaba buscando en mi archivo. Durante la visita de Cristina Kirchner a Nueva York, en septiembre de 2011, un diario de Murdoch publicó que ella había gastado U$S 110 mil en calzado de Loboutin (una de las firmas más famosas, y cuya lista de “fanáticas” es larga e incluye a Paris Hilton, Jennifer López, Kate Moss, Charlize Theron, Courtney Love, Anne Hattaway, Heidi Klum, Madonna y Christina Aguilera). Si hubiera comprado los más caros, decía la nota (la tengo guardada), serían 46 pares nuevos.
Menos mal que, para mi consuelo, ayer, 28 de junio, al cumplirse 50 años del golpe que derrocó al presidente Illia, con la complicidad de muchos que después lo negaron, pude leer esta frase:
“Illia fue un paradigma de honestidad y republicanismo. Don Arturo fue derrocado, entre otras cosas, porque derogó los contratos petroleros -que restableció Onganía-, por la ley de medicamentos que agredía a las corporaciones multinacionales -y que derogó Onganía-, por la ley del salario mínimo, vital y móvil -que derogó Onganía-, porque terminó con la proscripción del peronismo; por la inversión en Ciencia y Tecnología, que afectaba a intereses multinacionales- que también interrumpió Onganía- y por oponerse a la invasión de los Estados Unidos a la República Dominicana, entre otras cuestiones". Y por eso murió pobre y, seguramente, con un solo par de zapatos.

                                                    Dr. Mario Ignacio Arcusin, para Semanario Crónica de Basavilbaso

jueves, 23 de junio de 2016

#Merendero

#Merendero –Editorial del 24 de junio de 2016
El lunes 20 de junio (feriado), mientras almorzaba mirando televisión, pude observar tantas cosas contradictorias que me vi obligado a prender la computadora (tenía pensado “desenchufarme” el fin de semana) y empezar a escribir este editorial que intenta reflejarlas, y entre las que prevalece el hambre de setenta chicos (y quién sabe cuántos más) de un barrio del partido de Esteban Echeverría, en la Provincia de Buenos Aires, la misma provincia en la que se encuentra el Convento/Caja Fuerte del Sr. López y Cía.
La noticia tenía que ver con la apelación a la solidaridad del prójimo para que acercaran comida, ropa, abrigos, etc., cuando en realidad esa debería ser una obligación del Estado y no de una vecina a la que le faltan más o menos las mismas cosas que al resto. Solo que a esa vecina del barrio algo la conmovió cuando vio que los chicos amigos de sus hijos se quedaban, y se quedaban, y se quedaban…esperando un vaso de leche y más tarde un plato de comida. Primero fueron tres, después cinco, y así ahora son setenta. Y no son más porque no tiene más lugar, ya que para conseguir las cosas se las ingenia, aunque no le vendría mal alguna que otra ayuda.
Entonces, lo que me hizo imaginar esta página, y volcarla en el teclado, fue la bronca inmensa que sentí ante tanta inmundicia que ahora se está poniendo en evidencia, pero que, para mi tranquilidad, y la de algún amigo que alguna vez supo publicar en este semanario sus pensamientos, eran cosas previsibles y que habíamos adelantado, cuando para hablar verdades había que ser macho, como dice El Orejano, y no como ahora, que hay que taparse los ojos para no ver tanta rata abandonando el barco que se hunde. 
Pero antes de entrar más profundamente (¡no es un juego de palabras!) en tema, y a raíz del editorial de la pasada semana titulado “Infundada fundación”, debo decir que estoy convencido de que lo único que salvará al mundo es el conocimiento. Es por eso que escribí sobre ese tema, pretendiendo esclarecer un error. Y hoy, en medio del tratamiento de la cuestión de fondo, y a fin de sacar a la gente de otra equivocación a mi entender mal intencionada, debo transcribir un artículo del Código de Derecho Canónico, que yo, por ser estudiante de Derecho en tiempos del Proceso, tuve que aprender en alguna materia. El Código de Derecho Canónico  es el conjunto ordenado de las normas jurídicas que regulan la organización de la Iglesia Católica de rito latino, la jerarquía de gobierno, los derechos y obligaciones de los fieles, los sacramentos y las sanciones que se establecen por la contravención de esas normas.
Art. 1239:
1. El altar tanto fijo como móvil, se ha de reservar solamente al culto divino, excluido absolutamente cualquier uso profano.
2. Ningún cadáver puede estar enterrado bajo el altar; en caso contrario, no es lícito celebrar en él la Misa.
Obviamente digo esto porque entre medio de tantas barbaridades que se dicen, y que ya lo son en la medida en que José López tocó el timbre de ese convento y luego “revoleó” (literalmente) los bolsos con nueve millones de dólares, es increíble que a alguien se le ocurra justificar las bóvedas que se encontraron en la capilla del convento, y en la que los perros de la Afip (los cuadrúpedos, para que quede claro que no hay intencionalidad descalificadora), adiestrados para tal fin, “olisquearon” papel moneda, que obviamente ya no estaba, pero que también obviamente, alguna vez estuvo ahí, diciendo que eran para “enterrar a las monjitas”.
Ya a esta altura, y cuando “nadie” lo conoce ni lo conocía a ese Sr. López, y según Hebe de Bonafini era un “infiltrado”, queda claro que el sistema lo que quería era perpetuar la miseria, universalizar la ignorancia y destruir en la ciudadanía la dignidad y el concepto de la honradez.
Por estos mismos días el programa de Luis Majul “La Cornisa” reveló que Cristina Kirchner cobra dos veces la asignación mensual vitalicia por un total de 340.000 pesos
La ex presidenta percibía ya esta pensión por la muerte de su esposo, el ex presidente Néstor Kirchner, y el doble cobro es incompatible, según el artículo 5° de la ley 24.018
Con un patrimonio de 77 millones de pesos, según su última declaración jurada, la ex presidente Cristina Kirchner le cobra al Estado 170.000 pesos correspondientes a la asignación mensual vitalicia por haber sido jefa de Estado, lo que, en principio es legítimo. Lo que no es legítimo es cobrar 340.000 pesos mensuales. Aunque, de todas maneras, a mi modesto modo de ver, todo es inmoral y falto de ética.
Porque, además, para rebalsar el vaso, la ex mandataria rápidamente comenzó a cobrar tras dejar la presidencia en diciembre, gracias a que tramitó la pensión antes de terminar su mandato ante la Comisión de Pensiones Asistenciales que maneja el ministerio de Desarrollo Social, hoy dirigido por Carolina Stanley. Y eso mientras el resto de los mortales, incluido yo en este momento, tenemos que gastarnos los dedos pidiendo turno por teléfono o por la página web, y después esperar, esperar y esperar…hasta que nos jubilemos…de esperar.
La ley sobre Jubilaciones y Pensiones N° 24.018, que establece las asignaciones mensuales vitalicias para el Presidente, vicepresidente de la Nación y Jueces de la Corte Suprema, entre otros funcionarios, manifiesta en el artículo 4° que "si se produjera el fallecimiento, el derecho acordado o a acordarse al titular se extenderá a la viuda o viudo, en concurrencia con los hijos e hijas solteros hasta los dieciocho (18) años de edad".
Pero es el artículo 5° el que pone en aprietos a la ex presidente, al indicar que "la percepción de la asignación ordenada en el artículo 1°, es incompatible con el goce de toda jubilación, pensión, retiro o prestación graciable nacional, provincial o municipal, sin perjuicio del derecho de los interesados a optar por estos últimos beneficios". Según este artículo, Cristina deberá elegir entre una y otra, pero no puede cobrar las dos asignaciones por la incompatibilidad mencionada.
¿Nadie controla cuánto se le paga de jubilación a Cristina Fernández? Si hay una ley que vuelve incompatible la percepción de dos jubilaciones, ¿por qué las percibe? Acá hay alguien que está haciendo mal su trabajo por lo menos desde hace  seis meses, porque más allá de que Cristina, como abogada, debiera saber que no puede hacer esto, es más grave para la ciudadanía que el sistema no repare en esta incompatibilidad y sí haya reparado en la que cayó la esposa de un amigo de acá, de mi pueblo, que apenas “pucherea”, pero a la que le sacaron un “beneficio” de morondanga, si se me permite el término, con ese mismo argumento.
Lamentablemente, y no por ella sino por la investidura que representó durante ocho años, la expresidente carece de escrúpulos. El hambre voraz, apetitoso, golosamente obsesivo de poder y de dinero; la avaricia sin límites éticos, la mentira estructural de un "relato" negro, oscurísimo, cuentero (destinado a propósito solo a incautos), la hizo participar no solo de este engaño al estado, sino, como se está descubriendo y ya es innegable, de negocios infamantes, de esencia perversa, malignamente inhumana  y propia de los soberbios, antidemocráticos e intolerantes.
Ese mismo hambre que tiene ella de poder y de riqueza lo tienen los chicos del merendero, a quienes daba ganas de llorar ver comer con tanta ansia lo que en su casa no tienen, y salir después con una mirada que decía, sin palabras, “hoy voy a dormir con el estómago satisfecho”.
“Lo privado ha sustituido a lo público y la riqueza de los individuos ha sucedido a la del Estado”. (Demóstenes, discurso pronunciado frente a los tribunales de Atenas, 352 A.C). Cuando se dice que la corrupción mata, es tal cual. Ni más, ni menos. No estoy utilizando este giro en forma sensiblera o efectista sino en un sentido absolutamente real, concreto y descriptivo. La corrupción y la impunidad en Argentina alcanzaron durante los últimos doce años niveles tan altos y escandalosos, que no exageraría un ápice si aseguro que el país está literal y ontológicamente en estado de emergencia moral.
“Los alimentos necesarios para el hombre son tan sagrados como la vida misma. Toda especulación mercantil que yo haga a expensas de la vida de mis semejantes no es comercio, sino latrocinio y fratricidio” (Robespierre, “Sobre el abastecimiento de los artículos de primera necesidad”, dado en la Convención, Paris, el 2 de diciembre de 1792).
                                  Dr. Mario Ignacio Arcusin, para Semanario Crónica de Basavilbaso