jueves, 11 de agosto de 2016

Amenaza y atentado

Amenaza y atentado – Editorial del 12 de agosto de 2016
Yo no creo en las casualidades, pero sí en las causalidades. Y antes de entrar específicamente en el tema, la causalidad, o sea la relación entre causa y efecto está expresada en la absoluta coincidencia con lo que dijo el Presidente Municipal Gustavo Hein al conocer detalles del presunto y abortado atentado que se estaba gestando en su contra. Más o menos, no recuerdo las palabras textuales, dijo: “lo que más me duele es que es gente de Basso”.
El mismo día martes 9 de agosto, casi a la hora en que se hacía público por distintos medios que la Policía de Entre Ríos había desarticulado un plan para atentar contra el Intendente, lo que luego fue confirmado por el mismo jefe comunal, quien según aseveró se enteró de la investigación por el Ministro de Gobierno de Entre Ríos, Mauro Urribarri, y por el jefe de la Policía de la provincia, Gustavo Maslein, yo me notificaba en Concepción del Uruguay del pedido de Remisión a Juicio por parte del Fiscal Dr. Mariano Budasoff de la causa de las pintadas antisemitas en la Sinagoga Tfilá L’Moisés y en la sede de la Asociación Israelita de Basavilbaso, hecho ocurrido el 27 de junio de 2014 aproximadamente a las 3,30 hs. de la madrugada.
Procesalmente todavía faltan pasos para que se decida si el destino de la causa es un Juicio Oral, un Juicio Abreviado o una Probation, e incluso restan algunos actos, como la posibilidad de la ampliación de la acusación por parte del querellante particular, o sea este editorialista, que en su condición de abogado de religión judía fue agredido específicamente en la pintada con el texto “Dr. A sacachorros”, rodeado de dos cruces esvásticas. En este caso,  y por aplicación de la Ley 23.592 llamada de “Penalización de actos discriminatorios”, más específicamente de su artículo 1°, yo estaría en condiciones de reclamar la reparación del daño moral causado a mi persona y a mi profesión, e incluso, en mi condición de individuo perteneciente a la comunidad judía de Basavilbaso, solicitar también, recurriendo al mismo artículo, la reparación del daño moral ocasionado a la misma por la discriminación y también del daño material que significó tener que repintar los dos inmuebles para tapar los agravios. Estas dos últimas exigencias estarían a mi cargo debido a que ni la Asociación Israelita local ni la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA), entidad que tiene por misión la de luchar contra toda expresión de antisemitismo, de discriminación, racismo y xenofobia, preservar los derechos humanos y velar por la seguridad de las instituciones e integrantes de la comunidad judía argentina, se constituyeron en querellantes, con lo cual no tienen ninguna participación posible ya en el juicio.
Como la ofensa que recibí fue muy grande, ya que mis abuelos llegaron a estas tierras como consecuencia de la persecución de la que eran objeto en la Rusia zarista y con la promesa de poder vivir en una tierra en la que podían conseguir pan, paz y trabajo, en absoluta libertad y con la garantía de igualdad que refiere la Constitución Nacional, creo necesario destacar que haber llegado a este punto del proceso es absolutamente meritorio para los que hemos luchado en pos de que finalmente se haga justicia. En tiempos en que se descree tanto de este Poder, y en los que tanto se habla de la lentitud y de la ineficiencia, tengo que destacar que una parte fundamental de este logro corresponde al trabajo de los dos fiscales que tuvieron a su cargo la Investigación Penal Preparatoria que prevé el nuevo Código de Procedimientos Penales de Entre Ríos. Hablo, más precisamente, del ya mencionado Dr. Budasoff y de la Dra. Melisa Ríos, que le precedió en el cargo. Sin su persistencia y su firme convicción de que estábamos frente a un hecho de gravedad inusitada, probablemente el caso hubiese quedado entre los que comúnmente terminan archivados, ya que según tengo entendido, y aunque no hay una base de datos específica al respecto para consultar, y no quiero hacerlo en la DAIA por las razones antes expuestas, creo que es el primero en que por pintadas antisemitas se llega a la posibilidad de un juicio oral en la Argentina. Acá debo reiterar que todavía quedan algunas instancias por cumplimentar, incluso la defensa del único imputado del delito tiene la posibilidad de oponerse a esta decisión del fiscal, siempre que tenga argumentación válida que sustente ese pedido, y que la Jueza de Garantías haga lugar al mismo.
De todas maneras el escrito que pide la Remisión a Juicio es harto abundante en material probatorio objetivo, esto es en referencia directa a las pintadas en sí y a las circunstancias en que las mismas se hicieron, pero también recurre a un número importante de testigos, que no necesariamente deben haber visto la comisión del hecho, sino haber advertido por alguno de sus cinco sentidos cualquier circunstancia que permita determinar indubitablemente tanto la existencia como la autoría.
Transcurridos un poco más de dos años, como ya dije, me queda una extraña sensación de mezcla entre la satisfacción por haber llegado hasta acá, más que nada porque para ello puse en práctica todo lo que significa el ejercicio de la profesión que elegí, y el sabor amargo que me produce el hecho de haber recorrido gran parte de este camino casi en soledad, solamente acompañado por mis familiares más cercanos y algunos amigos, de esos que se ven en las buenas y en las malas. A nivel institucional puedo decir que fui abandonado a mi suerte, seguramente por el temor de que la causa quedara en la nada y ellos se “jugaran” por algo que finalmente “no valía la pena”. Y conste que respecto a este tema no hablo solo de las instituciones comunitarias judías a que hice referencia, sino también, y quizás más especialmente, a aquellas que supuestamente ejercen la función de “paraguas” protector en las por lo menos tres actividades que ejerzo de manera profesional, y en las que expresamente se condenan los actos discriminatorios. Como tuve ocasión de manifestar en el Congreso de la UCR del que participé el pasado sábado en la ciudad de Villaguay, y en el que conseguí que se agregue a la Carta Orgánica del Partido la referencia a la lucha contra la discriminación de carácter religioso, ya que solamente se mencionaban las de contenido sexual, cultural y social, no hay que esperar a que el acto discriminatorio se cometa ante una tumba, como ocurrió en el caso de César Jaroslavsky hace pocos días, para organizar un acto de desagravio. Más vale luchar con todos los medios disponibles para que ello no le suceda a un ser vivo, que lo sufre en carne propia.
Yo sé que en medio de tantos problemas por los que estamos pasando los argentinos quizás haya gente que pueda relativizar esto. Y están en todo su derecho. Lo único que yo le puedo decir al respecto es que el derecho a defender la diversidad, en este caso religiosa, es inalienable, y no debería hacer falta repetir el poema "Cuando los nazis vinieron...", que trata acerca de las consecuencias de no resistir las tiranías en los primeros intentos de su establecimiento. El orden exacto de los grupos y las palabras están sujetos a disputa, ya que existen muchas versiones, la mayoría transmitidas oralmente. Martín Niemöller, su autor, menciona que no se trataba originalmente de un poema, sino de un sermón en la Semana Santa de 1946 en Kaiserslautern, Alemania. “¿Qué hubiera dicho Jesucristo?”, se titulaba. Lo importante es que el texto trasmite que aquél que no se preocupa cuando persiguen a los otros, sobre todo por razones políticas o religiosas, seguramente tendrá como consecuencia que nadie se preocupará cuando lo persigan a él por lo mismo.
Mi interés nunca fue la revancha. Ni siquiera un castigo severo. Solamente quiero que el esclarecimiento de este hecho y la identificación de su autor sirvan, de una vez por todas, para que no vuelva a ocurrir. Los judíos estamos en la Argentina desde hace mucho más de un siglo. Quizás desde hace más tiempo que los antepasados de los autores de estos actos de discriminación. No somos ciudadanos “de segunda” solo por profesar una religión distinta que la que profesa la mayoría del pueblo argentino. Y no somos ni mejores ni peores que los demás solo por ese hecho. En el caso específico que nos ocupa, si efectivamente soy un “sacachorros” en opinión del que lo pintó, nada tiene que ver en eso mi creencia religiosa. Y si bien la palabra “sacachorros” tiene un sentido peyorativo, yo estoy muy orgulloso de la profesión que elegí, y al dedicarme casi mayoritariamente al Derecho Penal es inevitable que mis defendidos sean personas a las que se les imputa haber cometido un delito. La función del abogado es, precisamente, lograr que se le aplique la pena que le corresponde, si es que le corresponde. Y el único facultado para eso es el Juez, ya que los tribunales populares hace mucho que fueron abolidos.

                                                  Dr. Mario Ignacio Arcusin, para Semanario Crónica de Basavilbaso

jueves, 4 de agosto de 2016

No se embarren – Editorial del 5 de agosto de 201
Hace unos años, cuando el ahora exgobernador de Entre Ríos recién surgía a la alta política, un dirigente del peronismo local lo nombraba “Urribarren”, y lo hacía en los discursos de barrricada, en los medios, y por más que lo corregían, él insistía. De ahí que algunos le completábamos el error con lo que hoy es el título de mi editorial.
Por supuesto que la introducción hace referencia al conocido hecho de que policías federales y gendarmes allanaron este martes, por orden de la justicia entrerriana, propiedades de familiares del exgobernador kirchnerista Sergio Urribarri, en el marco de una investigación que intenta determinar si el grupo familiar generó un enriquecimiento ilícito a través de la función pública y si hubo lavado de dinero. Los operativos se iniciaron por la mañana y alcanzaron a ocho propiedades de Juan Pablo Aguilera, cuñado del ex mandatario, ahora diputado provincial y secretario general del PJ nacional. La investigación de los fiscales Santiago Brugo y Patricia Yedro alcanza a los hijos del ex mandatario, el actual ministro de gobierno Mauro Urribarri y Sergio, entre otros familiares. Justamente en este último párrafo está la razón por la cual el operativo estuvo a cargo de las fuerzas federales. Es que la Policía de Entre Ríos depende de Mauro Urribarri, por su cargo, lo que ya fue cuestionado desde su mismo nombramiento, ya que dicho funcionario fue denunciado por la hermana Marta Pelloni en el caso de una chica de 16 años que fue rescatada de las redes de una mafia de la trata de blancas en la ciudad de Concordia, y que contó que en la misma “están implicados el hijo del gobernador (Mauro Urribarri), el senador (Enrique Cresto) y el jefe del Consejo Provincial del Niño, el Adolescente y la Familia (Copnaf)”.
Según los dichos de Pelloni, Mauro Urribarri sería la persona que llevaba adelante el “regenteo” de prostíbulos. "El gobernador es el que está encubriendo porque tiene todo el poder en sus manos. Es terrible esta historia, la chica está escondida, está amenazada ella y la madre. Mientras tanto, no hubo reacción del gobernador, nada, nada”, señaló la monja en aquella oportunidad.
Mauro Urribari ya había sido con anterioridad nombrado en un caso de drogas que causó conmoción en Entre Ríos. Antes de las elecciones del 2013 se dijo que el hijo del por entonces mandatario iba conduciendo su auto en cercanías de Gualeguaychú en compañía del senador Enrique Cresto, y habría sido encontrado en posesión de 20 kilos de cocaína. Eso nunca se aclaró, seguramente por el ”silencio de radio” que impuso el régimen. La cuestión solo se volvió a debatir al proponer el actual gobernador Gustavo Bordet su nombre para un cargo que, entre otras cosas, es el responsable de la seguridad en la provincia, algo así como poner al zorro a cuidar el gallinero, o al Gato a cuidar la jaula de los canarios. Digo, para ser fiel al título.
Ahora esta causa se inició cuando los abogados de la ciudad de Paraná, Rubén Pagliotto y Guillermo Mulet, presentaron una denuncia luego de que la revista Análisis (medio periodístico de la provincia que acostumbra a hacer este tipo de investigaciones) publicara un informe sobre el crecimiento patrimonial de la familia Urribarri. Los fiscales intentan determinar si los ingresos declarados por el ahora diputado y sus familiares son compatibles con los bienes que registra cada uno de ellos.
Recordemos que Urribarri, fiel discípulo de Cristina, quiso candidatearse a presidente, pero “lo bajaron de un hondazo”. En su fracasada campaña gastó millones de pesos empapelando varias ciudades y rutas de la Argentina con sus afiches y construyendo su propio parador en Mar del Plata (con palmeras traídas de Colón), entre otras excentricidades. Nunca  pudo  justificar de dónde sacó los fondos, ni le preocupó demasiado hacerlo. Tampoco pudo demostrar por qué gastó un 50 % más del presupuesto asignado por la Nación para la cumbre del Mercosur que se realizó en Paraná en diciembre de 2014, preparada por los empresarios amigos y sin licitación. Obviamente tampoco pudo ni quiso  exhibir comprobantes  del exorbitante gasto en publicidad durante su gobierno, todo por supuesto, contratado a la imprenta y empresa publicitaria de su cuñado: gigantografías, nuevos carteles para las calles de la provincia, nuevos carteles para las obras públicas, hasta los rotulados en las ambulancias y vehículos oficiales de su gobierno, como tampoco pudo ni quiso explicar con qué plata y para qué su mujer hizo más de cuarenta viajes al exterior (la mayoría a Europa) durante los últimos 10 años, y mucho menos con qué se armó la "isla" y todas sus instalaciones en el lago de Salto Grande, ni mucho menos la cantidad de campos comprados a su nombre o a nombre de sus hijos, cuñado, amigos, etc.
En definitiva, como se dice ahora, es un señor “flojo de papeles”, que buscó refugio en sus fueros de diputado provincial, y puso a su hijo, acusado de los graves hechos que mencioné más arriba, como ministro de gobierno, para ver si podía “zafar”. Quizás con el mismo fin, antes de irse, les aumentó el sueldo a los vocales del Superior Tribunal de Justicia, como para intentar precaverse de algún infortunado fallo en su contra.
Por suerte estamos en un estado de derecho, y es bueno que a raíz de esta denuncia de los dos colegas de Paraná los mencionados se sometan a la investigación judicial y justifiquen su patrimonio (de tan rápido crecimiento cuan pobre de explicaciones de cómo lo acrecentaron) estos individuos que si hubieran tenido que valerse de sus virtudes en la faz privada, resultaría incomprensible que lo hayan ganado en buena fe. ¡Cuánta razón tiene la gente cuando desconfía de semejantes administradores que solo piensan en acomodarse para toda la vida y para sus bisnietos, cuando muchos otros "yugan" la diaria con esfuerzo y sacrificio! Un contrasentido impropio de lo que hicieron nuestros próceres forjadores de la Patria que estos mediocres bandoleros aprovechan para sí.
Algunos amigos, en tono de broma, y aprovechando el sentimiento de impunidad que se venía oliendo y que parece haber desaparecido, ponían en boca del exgobernador la frase: "Mi principal tranquilidad es que todo lo actuado por mí, o por mi familia, en materia económica, está en las declaraciones juradas que religiosamente he presentado. Si no me creen, pregúntenle a la hermana Alba del ´convento’ de Gral. Rodríguez”.
El “exsoñador” (Sueño entrerriano se llamaba su “proyecto presidencial”) ya no vive en Entre Ríos. Ahora reside en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires junto a su compañera Ana Aguilera, en un departamento de su propiedad, cerca de los bosques de Palermo. Es justamente Ana Aguilera, hermana del “allanado”, quién viajaba en primera clase a Europa y EEUU; se alojaba en hoteles 5 estrellas o con toda una constelación si es posible; comía en los mejores restaurantes y compraba mercaderías por una fracción de lo que costaban en el país porque sabía que al volver iba a pasar tan lejos de la aduana como el cometa Halley lo hizo de la Tierra, y todo a cuenta de los contribuyentes y de, por ejemplo, el camino embarrado que conduce al cementerio de Basavilbaso y, por dos cuadras más, a la Escuela Agrotécnica.
Urribarri, que creció en una estación de trenes de un paraje perdido en el medio de la nada,  porque su padre trabajaba allí, hoy tiene los mejores campos de Entre Ríos, las mejores casas en Paraná y en Concordia, incluyendo una increíblemente “zarpada” península en el lago de Salto Grande.
Cuando Busti cumplía su primer periodo como gobernador, Urribarri era cajero del Banco de Entre Ríos en General Campos, más o menos en los años ochenta (parecen vidas paralelas con la de Lázaro Báez). Es por eso que si se repasan sus bienes actuales, y los de sus hijos y parientes cercanos, es absolutamente increíble que los haya obtenido “por derecha”, salvo que se hubiera ganado muchos premios al Quini Seis. La cuenta es tan sencilla como la de Báez, y de allí la coincidencia que remarqué. Todos los entrerrianos lo sabemos, solo que es demasiado doloroso reconocer, incluso ante nosotros mismos, que hemos caído en un terrible engaño.

                                                   Dr. Mario Ignacio Arcusin, para Semanario Crónica de Basavilbaso

viernes, 29 de julio de 2016

Lo que les falta a las faltas – Editorial del 29 de julio de 2016
Los lectores de Crónica van a decir que soy repetitivo en esto, pero necesito explicar que los editoriales que escribo surgen cada semana a raíz de algún hecho que actúa como disparador, y es quizás por eso, justamente, que los suelo escribir los miércoles por la noche, casi cerrando la edición, a la espera de que suceda algo más interesante que lo que tengo en mente hasta ese momento, y, por suerte, eso suele suceder. Para eso trato de no perder de vista que la intención de este director (coincidentemente editorialista) es editar un periódico que, como dice en su encabezamiento, desde que lo dirigía mi padre, hace ya más de sesenta años, sea un “periódico   de   interés   general   y   defensor   de   los   intereses   de   la   zona”.
Algunas veces el “disparador” puede ser algo que leí o escuché en otro medio; también puede ser algo que vi yo personalmente o algo que me contaron; nunca existen límites territoriales ni mucho menos autocensura. Y jamás me puse a pensar, al escribir lo que me sale de adentro, si ello puede molestar política o institucionalmente a alguien. Por supuesto que conozco muy bien los encuadres legales de la actividad periodística, y, por encima de ello, nunca se van a leer acá agravios de índole personal, social o religiosa. Por lo demás, como ya lo manifesté también hasta el cansancio, el que no esté de acuerdo con algo que lea acá, tiene a su disposición una página de la próxima edición para expresarse, dentro de los mismos contextos a los que me referí más arriba.
Toda esta introducción tiene que ver con que voy a volver a escribir sobre un tema que siempre me preocupó, relacionado con la problemática del tránsito en Basavilbaso, de la aplicación de multas, del ámbito para su juzgamiento, del tratamiento de los descargos y de la necesidad imperiosa, a mi entender, de contar de manera urgente con un Tribunal de Faltas.
El día de ayer, martes 26, recibí esta Carta de Lectores la que, previa consulta con su autora, decidí convertir en el motivo central recurrente de la página de hoy para, después, tratar de desentrañar y desgajar de ella las conclusiones que nos lleven a las necesarias soluciones.
Sr. Director: Le escribo para relatar los hechos por los que se me imputa una multa, en agosto de 2015, luego de salir del trabajo (poco después de las 17 hs.) y regresando hacia Villa Mantero. Circulaba de Oeste a Este por Avenida 25 de Mayo, con las luces encendidas ya que pensaba tomar la ruta N°39, cuando al llegar a la intersección con Lavalle en el cantero central vi un cartel de desvío con una flecha señalando a la izquierda, y la parte de la avenida por la que debía seguir circulando estaba parcialmente cortada por una cinta de peligro (roja y blanca). Como veía camiones realizando maniobras frente a FABA  tomé por la otra mano de la avenida, como se hace en otras localidades (Caseros, Villa Mantero) cuando una parte de la avenida está cortada. Y habiendo circulado aproximadamente 15 o 20 mts. se interpone una moto que venía de frente (aclaro que yo iba a 30-35 kms/h) y me hacía señas el conductor. La esquivé y frené al costado, ya que pretendía rozarme con la parte trasera de la moto el lateral derecho del auto; bajé el vidrio y pregunté qué pasaba, a lo que me contestó que yo circulaba contramano. Le dije que estaba cortada la otra mano, y me contestó que había un cartel de desvío. Le dije que eso estaba haciendo, a lo que me contestó que debía dar marcha atrás y dar la vuelta a la manzana. Le dije que no y volvió a decirme lo mismo, a lo que contesté que no estaba bien señalizado y seguí con destino a Villa Mantero. Luego de un tiempo recibo en mi casa una citación a través de la policía por transitar contramano y emprender la fuga. En ese momento me enteré que este sujeto que conducía la moto es un inspector municipal, ya que nunca se presentó ni tocó el silbato, como dice en la multa.
Por lo antes expuesto, me niego a pagar la multa ya que no es cierto lo que declara el inspector de tránsito, quien no se dio a conocer ni tocó el silbato en ningún momento y porque además la señalización de desvío no era correcta. Tampoco había un inspector en el lugar del desvío. Firma: Mónica Portillo.
En este punto debo hacer algunas necesarias aclaraciones. En primer lugar es obvio que los hechos ocurrieron durante el anterior gobierno, pero la intimación del pago de la multa corresponde a la presente gestión. Ignoro si es que la lectora presentó algún tipo de descargo, pero de todas maneras acá nos encontramos con el primer problema. La manifiesta inservibilidad de la reglamentación vigente, y hablo específicamente de la Ordenanza de Tránsito, pero más que nada del Código de Faltas, que es un adefesio sin sentido jurídico y de incomprensible lectura, hacen que los descargos resulten ineficientes, por más que sean hechos por profesionales (lo que de todas maneras implica un costo extra para, como en este caso, demostrar la inocencia), y determinan que solamente se retrotraigan multas que de por sí resultan irrisorias, y de las cuales tengo unas cuantas en mi archivo.
En editoriales anteriores en los que he tratado el tema dejé en claro de que ni la culpa ni la responsabilidad genérica del problema son de los agentes de tránsito. Habrá algunos casos puntuales en los que se le podrá imputar alguna falla, pero acá el inconveniente es estructural, ya que no se puede arreglar el techo si antes no se arreglan las paredes.
La carta de la Sra. Portillo, escrita evidentemente desde la pasión a la que la llevó la bronca, deja más o menos en claro cuál es la magnitud del problema, y, sin dudas, si le pidiéramos a cada uno de los que han debido abonar multas por infracciones de tránsito en nuestro municipio en los últimos tiempos, nos encontraríamos con problemas similares. Al no haber reglas claras, uno no sabe a qué atenerse, y todo queda librado a la voluntad, disposición y humor del funcionario de turno en el momento en el que ocurran los hechos.
Por lo tanto, insisto, y más allá de cuál sea la solución que se le encuentre al problema planteado en la carta, acá hay que “barajar y dar de nuevo”, si queremos solucionar definitivamente uno de los problemas más graves que tiene Basavilbaso, y por el que hasta ahora nadie ha hecho nada estructural. Hasta la provisión de nuevos elementos, de lo cual damos cuenta en otra página de la presente edición, es solo un parche coyuntural.
Como nosotros no le escapamos a la sugerencia de soluciones cada vez que hacemos un análisis que diagnostica inconvenientes, vamos a insistir con  que se debe encargar a alguien capacitado para hacerlo que redacte una nueva reglamentación que englobe el ordenamiento del tránsito y las sanciones por su incumplimiento. Esa debería ser la primera y más urgente medida, ya que lo que existe permite las arbitrariedades y desprolijidades que se siguen cometiendo.
Pero la solución de fondo, tal y como ha sido llevada adelante por la mayoría de los municipios, y que, además, cumple con los principios generales del derecho que indican que no se puede ser juez y parte, y los constitucionales de defensa en juicio, es la presentación de un proyecto que prevea la creación de un Juzgado de Faltas, el que, por ser un organismo autónomo, garantizará tanto al ente que aplica la multa como al supuesto infractor, un adecuado proceso legal en el que pueda exponer libremente las pruebas de las que disponga, que pueden incluir testimoniales, periciales, de informes, fotográficas, etc., que ahora están vedadas o son de cumplimiento imposible o demasiado difícil u oneroso.
La ineficiencia de este sistema queda demostrada, entre otras cosas, por la acumulación de motovehículos en los depósitos municipales, los que en gran parte fueron desguazados, y que podrían generarle al Municipio un gran dolor de cabeza si es que algún propietario resolviera iniciar una acción legal solicitando su devolución. Y digo esto, primero, porque entiendo que el artículo de ese horrendo Código de Faltas que autoriza con un eufemismo el decomiso del bien es, a mi entender, inconstitucional, y segundo, porque motos que fueron detenidas circulando, por infracciones tales como falta de casco o de seguro obligatorio, si hoy se presentaran los dueños a retirarlas, más que seguro que no funcionarán, y no por el simple paso del tiempo que las arruinó, sino porque les faltan la batería, el motor, las ruedas, o cosas por el estilo. Y de eso es responsable el Municipio, por lo mismo que ya expliqué acá cuando el corte del cable de fibra óptica.
Yo entiendo que, equivocadamente, se está viendo el sistema de multas solo como un método recaudatorio, y es por eso que los operativos no dan resultado y nadie mejoró su comportamiento conductivo por haber sido sancionado. Hace mucho que la ciencia jurídica descubrió que no necesariamente a mayor sanción menor contravención.
Como decía mi abuela, más vale prevenir que curar. O, como agrego yo, parafraseándola, más vale prevenir que enterrar.

                                                     Dr. Mario Ignacio Arcusin, para Semanario Crónica de Basavilbaso   

viernes, 15 de julio de 2016

En remera y en patas

En remera y en patas– Editorial del 15 de julio de 2016
La palabra crítica, con origen en el latín criticus, identifica la opinión, examen o juicio que se formula en relación a una situación, servicio, propuesta, persona u objeto. Las críticas suelen manifestarse de manera pública y girar en torno al contenido de una acción política, un acto público, una obra artística, un espectáculo, un libro, etc.
En ese sentido, los lectores de Crónica saben que esa ha sido mi actitud en el ejercicio del periodismo en estos casi diecinueve años en que vengo escribiendo y firmando los editoriales. Digo esto porque algunos amigos han sugerido que no he tenido la misma actitud respecto a este gobierno que la que tuve  con el anterior. Esto significa, en principio, no haber leído con detenimiento los mismos, pero además no conocer la historia de esta tercera etapa del semanario. Es más, la frase de Tácito “Irritarse por la crítica es reconocer que era merecida”, que encabeza el texto de la primera página, la comencé a poner en ocasión de un enojo de un gobernante de la Unión Cívica Radical, partido al que todos saben estoy afiliado. Así, de la misma manera, he sabido reconocer logros de la última administración, pero también remarcar algunas cuestiones que hoy están tomando estado público, dándome la razón.
Entrando en tema, lo que yo creo que debe entender este gobierno, y en general el Pro, es que el voluntarismo sólo, nunca sirvió. Macri y los ministros y secretarios que lo acompañan tienen menos "cintura" que la Dra. Carrió  (literal y figuradamente).  No han pisado nunca el barro, y para usar una comparación muy común, tienen menos sensibilidad que una heladera. Muchos de ellos están convencidos de que alcanza para gobernar el precepto de que "el estudio abre las cabezas". Y eso es cierto en tanto y en cuanto pongan los pies sobre la tierra y no pretendan parecerse al "Pato Criollo", lo que lamentablemente les está pasando por estos días. Digamos que no les sobra el sentido común, son soberbios y no escuchan a nadie, y si no recapacitan van a terminar muy complicados, como ya hay antecedentes. Con esto no quiero decir que pueda haber una expectativa golpista, porque creo que los argentinos aprendimos la lección, pero el 2001 no está lejos en la memoria de la gente, y ni siquiera, aun respetando el criterio que siempre sostuve respecto a la existencia de un golpe institucional, también Alfonsín se vio superado por las circunstancias y tuvo que adelantar la entrega del poder. Una de las cosas que tiene que entender, aunque les cueste, es que la “grieta”  que hay que tratar de superar no es entre peronistas y antiperonistas, sino entre los que queremos un país normal sin inflación, con trabajo y con futuro y aquellos que tienen que conseguirlo porque los votaron para eso.
Soy uno de los hastiados de lo que terminaron haciendo los kirchneristas,  y aclaré muchas veces que una cosa era Néstor y otra muy distinta Cristina. Incluso muchos de los que ahora están cayendo se comportaban de una manera con él y de otra con ella. Pero para contrarrestar eso hay que caminar un poquito, meterse entre la gente, conocerla más. Tienen que saber de sus vicisitudes; de sus anhelos y de sus necesidades.
Yo no discuto que debía realizarse un ajuste en las tarifas. Eso estaba “cantado”. Pero me parece, o “estoy persuadido”, como decía Alfonsín, que antes de eso deberían haber  analizado seriamente si la gente podía pagarlo.  El país no está compuesto de números;  tiene personas. Ese es justamente  el peligro del neoliberalismo, el paupérrimo sentido del humanismo.
Sean humildes y sepan escuchar. Hay una regla de oro para esto: "Gobernar es el trabajo más fácil de hacer: solo hay que escuchar el clamor de las mayorías, que ellos marquen el camino, y los gobernantes limitarse a ejecutar. Eso sí, dejar de lado a los codiciosos y a los corruptos, especialmente si son empresarios, dirigentes y sindicalistas”. Después el camino se abre para bien de todos.
Si en verdad hay tanto derroche de inteligencia en este grupo que nos está gobernando en la Nación y en varios otros lugares, sería bueno que aplicaran otros criterios en relación  al problema de la energía, fundamentalmente a lo que tiene que ver con el déficit, que tampoco es culpa de los que ahora nos gobiernan pero sí de otro neoliberalismo que nos gobernó antes y que entregó nuestro subsuelo, y de los que se fueron hace seis meses, que hicieron clientelismo en base a subsidios y más subsidios.
Seria genial que el gobierno nos ayudara, por ejemplo, con paneles y equipos solares para abastecer a nuestros hogares, a precios en cuotas, a los que puedan acceder inclusive los jubilados que cobran la mínima, que se mueren de frio o intoxican con braseros. De esta manera no consumiríamos tanta energía eléctrica ni tanto gas, y mantendríamos nuestros hogares calefaccionados en forma humana, sostenible, y con energías limpias y renovables, que además cuidarían nuestro planeta con menos desmontes y menos contaminación.
Pero es claro. Cómo vamos a esperar un cambio de esa naturaleza si Aranguren sigue de Ministro de Energía y  Shell, la empresa a la que perteneció durante cuarenta años, y de la que tiene muchas acciones todavía, es una de las principales proveedoras de gas, aportando el 13 % del consumo.
La muy poco feliz frase de Macri que usé en el título tiene que ver con una verdad irrefutable que alguna vez también analicé acá, y que se llama “contradicción fundamental centro –periferia”. Lamento mucho pensar en el dicho "Dios existe para todos, pero vive en Buenos Aires". Esa realidad que él intentó describir gráficamente podrá ser que se haga en las grandes ciudades, en las que se vive en departamentos cerrados y a los que se llega y ya no se sale más. A los que vivimos en los pueblos del país (no me gusta decir interior), que tenemos patio, que salimos a cada rato a la vereda por necesidad y por costumbre (que yo no quiero perder), nos resulta imposible andar “en patas y en remera” como dice Mauricio. Usamos la calefacción pero también tenemos que andar bien abrigados. Y dormir con frazadas.
Sr. Presidente: Ud. debería saber que este pedido suyo no nos cayó muy bien a gran parte de los argentinos. Sepa, Sr. Presidente, que, por ejemplo, las garrafas sociales son muy caras y difíciles de conseguir, al igual que los tubos; la leña está superando los dos mil quinientos pesos los mil kgs. (me ocupé de averiguarlo), y que por día, con una salamandra (que ahuma, ensucia y que usa leña que trae desde arañas hasta alacranes, muy peligrosos para las familias), se consumen mínimo cuarenta kgs. de leña por día, y que esta de noche se apaga, y la casa se congela. No todos los hogares de la Argentina tienen gas natural, Sr. Presidente, y no en todos los hogares se puede andar descalzos o en remera. Aunque en muchos se tiene que hacer por pobreza y no por gusto.
Seguramente no por casualidad  el presidente provisional del Senado, Federico Pinedo admitió el miércoles  que "tal vez no sea atinado" lo que dijo Mauricio Macri sobre que estar "en remera y en patas" en invierno es consumir de más, aunque aseguró que refleja la "preocupación muy fuerte" del Presidente sobre la necesidad de ahorrar energía.
Reitero que, a mi entender, las declaraciones de Macri son ingenuas. No creo que tenga una mala intención, pero como Presidente debería saber que muchos de los afectados por la suba de tarifas más que andar en patas y remera deben elegir si calefaccionan su casa, van al supermercado,  o mandan sus hijos al colegio. Y ni hablar de los que no pueden ni elegir entre esas cosas.
De todas maneras tampoco es cuestión de estigmatizar por un comentario. Tengan en cuenta que esto ya sucedió. Durante la tercera presidencia de Perón tuvimos una crisis energética aún mayor (y después el rodrigazo, con una inflación del 800 %).  Recuerdo una cadena del General en la que, refiriéndose al tema del ahorro de energía,  dijo textualmente: "...y le pido a mis amigos los niños que recorran la casa, y si ven alguna luz prendida, que la apaguen...".
Como ven, la historia se repite, y en la Argentina siempre pasó de todo. Y comentarios graciosos o desafortunados sobran, lamentablemente.
                                   Dr. Mario Ignacio Arcusin, para Semanario Crónica de Basavilbaso 


miércoles, 29 de junio de 2016

La gente del futuro

La gente del futuro – Editorial del 1 de julio de 2016
Pedro y Pablo es (fue) un dúo de folk rock y canción de protesta argentino, integrado por Miguel Cantilo y Jorge Durietz, creado en 1968 y considerado como uno de los pioneros del rock argentino. Ellos hicieron un tema del cual tomé el título para el editorial de hoy, y también uno de sus versos, harto elocuente y que parece escrito en estos días.
“Y dónde estás tú, famoso gurú
Ahora que se fueron y apagaron la luz
Esta es la gente del futuro, y este presente, tan, tan duro
Es el material con que edificaremos un mañana total
No sirve de nada clavarse el puñal
Llorando la carta del tango fatal
Tenemos que hacernos, un mundo mejor
Porque este está enfermo y nosotros no”.
Yo sigo empeñado en basar mis escritos, de un tiempo a esta parte, en las contradicciones que, si bien desde Crónica, como ya dije, habíamos resaltado sin temores y, debo reconocerlo, sin ningún tipo de censura, nunca me imaginé que iban a llegar a tal extremo, después de doce años de un espejismo basado en mentiras como método de discurso y en demagogia como sistema de gobierno.
Comencé a escribir un poco antes de la hora normal de inspiración, teniendo en cuenta que el día de cierre de la edición es el jueves, pero esta vez es feriado por ser el aniversario de nuestra ciudad, de manera que me propuse tomar algunas temáticas de última hora como para seguir demostrando que la supuesta “década ganada” en realidad lo fue, pero para muy pocos, casi se podría decir, “para los íntimos”.
Pese a las iniciales negativas, e incluso a la expresión tan poco feliz de una descolocada Hebe de Bonafini, que trató a José López de “infiltrado”, e incluso a los intentos del Frente para la Victoria de “sacárselo de encima” del Parlasur, aun sin cumplir con los requisitos formales que hasta los mismos opositores exigieron, hace un rato nomás el diario La Nación publicó una serie de imágenes que muestran a la ex ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, junto al ex secretario de Obras Públicas, José López, la hermana Alba y el obispo Rubén Di Monte, religiosos del convento de General Rodríguez donde López fue detenido tras arrojar bolsos con millones de dólares. Bueno. Por lo menos eso de “arrojar bolsos” es lo que se podría denominar la “historia oficial”, ya que en un terreno tan abierto a las suspicacias, y teniendo en cuenta el peso de los bolsos con plata y la contextura y aptitud física de López, no es de descartar la idea de que lo que el tal vecino Jesús vio fue cuando se tiraban los bolsos vacíos para el otro lado y las "monjitas" y López, después, en la cocina, sacaban la plata de la cripta  (recordar que los perros olieron papel moneda) y los llenaban. Y que lo que en verdad pasó es que cuando llega la policía aún no habían terminado de llenarlos, y el tiempo que tardaron en abrir a las fuerzas del orden fue el necesario para cerrar la cripta, y ordenar un poco el lío. O sea, que no iba a dejar sino que estaba sacando lo que ya había guardado. De esa manera hasta se puede fundamentar la hipótesis de que el tiempo dando vueltas de López era para esperar a que las "monjitas" terminaran de  sacar la plata de las bóvedas.
Y como suele haber gente que es susceptible a tratamientos apresurados de ciertos temas (yo mismo los soy, si no están bien fundamentados), quiero decir, a propósito del uso del término “monjitas”, que por algo salió presurosamente el Obispo de Mercedes a decir que el Convento era una entidad "civil" de fieles que nada tenía que ver con la Iglesia y encomilla la denominación de monjas como si éstas fueran "disfrazadas" y usurpadoras de la condición de tales. Lo que le faltó explicar es por qué el anterior Obispo, claramente alineado con los Kirchner, vivía entonces en ese lugar, de hecho privado, y por qué el Vaticano lo autorizó a ser enterrado en una bóveda debajo del altar, siendo que se trataba de su propio domicilio y no un recinto eclesiástico oficial.
En realidad yo necesito ya muy poco para convencerme de que ese lugar fue tomado por la banda (asociación ilícita que ya tiene a varios miembros encarcelados y a otros por) como centro de depósito temporario de "recaudación" de los dineros mal habidos y que las bóvedas estaban destinadas a ese fin. Allí concurrían entre otros los personajes que detentaban poder de recaudación ilícita como el propio gobernador de la provincia, Daniel Scioli, además de Moreno, López, Echegaray y otros funcionarios como así también el exministro De Vido, hombre más que destacado del riñón presidencial. Los billetes venían de otros recintos “húmedos", ¿casualidad o causalidad?, los perros detectaron la existencia de depósitos anteriores de dólares ¿si allí los hubo, donde están ahora, como dice la canción del título? Lo que estuvo allí no fue sacado para evitar su aparición, porque de lo contrario no hubiera ido López a guardar los que se encontraron. Esa es una indiscutible señal de que todavía se consideraba seguro el lugar. Las reformas edilicias y la implantación de sistemas de seguridad y control a distancia en forma remota por Internet no tienen correspondencia con las actividades de clausura que se difunden.
La verdadera historia, que no es la que escriben los que ganan, nos va a demostrar que así como no supieron ser inteligentes para llevar el país adelante, en una época de impresionante bonanza, tampoco fueron inteligentes a la hora de robar y qué hacer con el "físico". Para todos estos “tirifilos”, el mundo comenzaba y terminaba en Santa Cruz, lo que implicaba un desconocimiento absoluto de las finanzas en el mundo. Y así comenzaron a juntarla en la azucarera, después en cajas más grandes, luego se compraron la caja fuerte (a la que se abrazaba con pasión Néstor), después, como no les alcanzó, pasaron a los bolsos, para ir escondiendo en otros agujeros, y quién sabe con qué nos vamos a encontrar todavía. Todo lo que tienen a su nombre y de testaferros es robado. El día que tengamos justicia de verdad, miles de millones deberán regresar a las arcas del Estado y del pueblo, esos miles de millones que están repartidos por cualquier lado y cualquier país, pero se pueden encontrar si se quieren encontrar. La solución, claro está, no es ir con una excavadora haciendo pozos, como ya lo dije en un editorial cuando se descubrió lo de Báez.
Mientras tanto (estoy buscando la  noticia contrastante), la imagen del chico mbyá descalzo portando la bandera argentina en el acto del 20 de Junio, conmueve en las redes sociales. Es alumno de la Escuela 948, ubicada dentro del Parque Provincial del Valle del arroyo Cuña Pirú, en la comunidad de Ñamandu. Casi todos los estudiantes que asisten a esa Escuela, en Misiones, van descalzos. Sus padres no tienen dinero para comprarles zapatos, viven en viviendas sin electricidad ni agua potable y comer todos los días es una esperanza que se difumina si no van al colegio, donde por medio de donaciones la maestra les provee alimento a los alumnos, ya que el establecimiento no cuenta con un comedor, a pesar de que los chicos asisten a jornada completa, desde las 8 hasta las 16 horas.
Y ahí encontré la noticia que estaba buscando en mi archivo. Durante la visita de Cristina Kirchner a Nueva York, en septiembre de 2011, un diario de Murdoch publicó que ella había gastado U$S 110 mil en calzado de Loboutin (una de las firmas más famosas, y cuya lista de “fanáticas” es larga e incluye a Paris Hilton, Jennifer López, Kate Moss, Charlize Theron, Courtney Love, Anne Hattaway, Heidi Klum, Madonna y Christina Aguilera). Si hubiera comprado los más caros, decía la nota (la tengo guardada), serían 46 pares nuevos.
Menos mal que, para mi consuelo, ayer, 28 de junio, al cumplirse 50 años del golpe que derrocó al presidente Illia, con la complicidad de muchos que después lo negaron, pude leer esta frase:
“Illia fue un paradigma de honestidad y republicanismo. Don Arturo fue derrocado, entre otras cosas, porque derogó los contratos petroleros -que restableció Onganía-, por la ley de medicamentos que agredía a las corporaciones multinacionales -y que derogó Onganía-, por la ley del salario mínimo, vital y móvil -que derogó Onganía-, porque terminó con la proscripción del peronismo; por la inversión en Ciencia y Tecnología, que afectaba a intereses multinacionales- que también interrumpió Onganía- y por oponerse a la invasión de los Estados Unidos a la República Dominicana, entre otras cuestiones". Y por eso murió pobre y, seguramente, con un solo par de zapatos.

                                                    Dr. Mario Ignacio Arcusin, para Semanario Crónica de Basavilbaso

jueves, 23 de junio de 2016

#Merendero

#Merendero –Editorial del 24 de junio de 2016
El lunes 20 de junio (feriado), mientras almorzaba mirando televisión, pude observar tantas cosas contradictorias que me vi obligado a prender la computadora (tenía pensado “desenchufarme” el fin de semana) y empezar a escribir este editorial que intenta reflejarlas, y entre las que prevalece el hambre de setenta chicos (y quién sabe cuántos más) de un barrio del partido de Esteban Echeverría, en la Provincia de Buenos Aires, la misma provincia en la que se encuentra el Convento/Caja Fuerte del Sr. López y Cía.
La noticia tenía que ver con la apelación a la solidaridad del prójimo para que acercaran comida, ropa, abrigos, etc., cuando en realidad esa debería ser una obligación del Estado y no de una vecina a la que le faltan más o menos las mismas cosas que al resto. Solo que a esa vecina del barrio algo la conmovió cuando vio que los chicos amigos de sus hijos se quedaban, y se quedaban, y se quedaban…esperando un vaso de leche y más tarde un plato de comida. Primero fueron tres, después cinco, y así ahora son setenta. Y no son más porque no tiene más lugar, ya que para conseguir las cosas se las ingenia, aunque no le vendría mal alguna que otra ayuda.
Entonces, lo que me hizo imaginar esta página, y volcarla en el teclado, fue la bronca inmensa que sentí ante tanta inmundicia que ahora se está poniendo en evidencia, pero que, para mi tranquilidad, y la de algún amigo que alguna vez supo publicar en este semanario sus pensamientos, eran cosas previsibles y que habíamos adelantado, cuando para hablar verdades había que ser macho, como dice El Orejano, y no como ahora, que hay que taparse los ojos para no ver tanta rata abandonando el barco que se hunde. 
Pero antes de entrar más profundamente (¡no es un juego de palabras!) en tema, y a raíz del editorial de la pasada semana titulado “Infundada fundación”, debo decir que estoy convencido de que lo único que salvará al mundo es el conocimiento. Es por eso que escribí sobre ese tema, pretendiendo esclarecer un error. Y hoy, en medio del tratamiento de la cuestión de fondo, y a fin de sacar a la gente de otra equivocación a mi entender mal intencionada, debo transcribir un artículo del Código de Derecho Canónico, que yo, por ser estudiante de Derecho en tiempos del Proceso, tuve que aprender en alguna materia. El Código de Derecho Canónico  es el conjunto ordenado de las normas jurídicas que regulan la organización de la Iglesia Católica de rito latino, la jerarquía de gobierno, los derechos y obligaciones de los fieles, los sacramentos y las sanciones que se establecen por la contravención de esas normas.
Art. 1239:
1. El altar tanto fijo como móvil, se ha de reservar solamente al culto divino, excluido absolutamente cualquier uso profano.
2. Ningún cadáver puede estar enterrado bajo el altar; en caso contrario, no es lícito celebrar en él la Misa.
Obviamente digo esto porque entre medio de tantas barbaridades que se dicen, y que ya lo son en la medida en que José López tocó el timbre de ese convento y luego “revoleó” (literalmente) los bolsos con nueve millones de dólares, es increíble que a alguien se le ocurra justificar las bóvedas que se encontraron en la capilla del convento, y en la que los perros de la Afip (los cuadrúpedos, para que quede claro que no hay intencionalidad descalificadora), adiestrados para tal fin, “olisquearon” papel moneda, que obviamente ya no estaba, pero que también obviamente, alguna vez estuvo ahí, diciendo que eran para “enterrar a las monjitas”.
Ya a esta altura, y cuando “nadie” lo conoce ni lo conocía a ese Sr. López, y según Hebe de Bonafini era un “infiltrado”, queda claro que el sistema lo que quería era perpetuar la miseria, universalizar la ignorancia y destruir en la ciudadanía la dignidad y el concepto de la honradez.
Por estos mismos días el programa de Luis Majul “La Cornisa” reveló que Cristina Kirchner cobra dos veces la asignación mensual vitalicia por un total de 340.000 pesos
La ex presidenta percibía ya esta pensión por la muerte de su esposo, el ex presidente Néstor Kirchner, y el doble cobro es incompatible, según el artículo 5° de la ley 24.018
Con un patrimonio de 77 millones de pesos, según su última declaración jurada, la ex presidente Cristina Kirchner le cobra al Estado 170.000 pesos correspondientes a la asignación mensual vitalicia por haber sido jefa de Estado, lo que, en principio es legítimo. Lo que no es legítimo es cobrar 340.000 pesos mensuales. Aunque, de todas maneras, a mi modesto modo de ver, todo es inmoral y falto de ética.
Porque, además, para rebalsar el vaso, la ex mandataria rápidamente comenzó a cobrar tras dejar la presidencia en diciembre, gracias a que tramitó la pensión antes de terminar su mandato ante la Comisión de Pensiones Asistenciales que maneja el ministerio de Desarrollo Social, hoy dirigido por Carolina Stanley. Y eso mientras el resto de los mortales, incluido yo en este momento, tenemos que gastarnos los dedos pidiendo turno por teléfono o por la página web, y después esperar, esperar y esperar…hasta que nos jubilemos…de esperar.
La ley sobre Jubilaciones y Pensiones N° 24.018, que establece las asignaciones mensuales vitalicias para el Presidente, vicepresidente de la Nación y Jueces de la Corte Suprema, entre otros funcionarios, manifiesta en el artículo 4° que "si se produjera el fallecimiento, el derecho acordado o a acordarse al titular se extenderá a la viuda o viudo, en concurrencia con los hijos e hijas solteros hasta los dieciocho (18) años de edad".
Pero es el artículo 5° el que pone en aprietos a la ex presidente, al indicar que "la percepción de la asignación ordenada en el artículo 1°, es incompatible con el goce de toda jubilación, pensión, retiro o prestación graciable nacional, provincial o municipal, sin perjuicio del derecho de los interesados a optar por estos últimos beneficios". Según este artículo, Cristina deberá elegir entre una y otra, pero no puede cobrar las dos asignaciones por la incompatibilidad mencionada.
¿Nadie controla cuánto se le paga de jubilación a Cristina Fernández? Si hay una ley que vuelve incompatible la percepción de dos jubilaciones, ¿por qué las percibe? Acá hay alguien que está haciendo mal su trabajo por lo menos desde hace  seis meses, porque más allá de que Cristina, como abogada, debiera saber que no puede hacer esto, es más grave para la ciudadanía que el sistema no repare en esta incompatibilidad y sí haya reparado en la que cayó la esposa de un amigo de acá, de mi pueblo, que apenas “pucherea”, pero a la que le sacaron un “beneficio” de morondanga, si se me permite el término, con ese mismo argumento.
Lamentablemente, y no por ella sino por la investidura que representó durante ocho años, la expresidente carece de escrúpulos. El hambre voraz, apetitoso, golosamente obsesivo de poder y de dinero; la avaricia sin límites éticos, la mentira estructural de un "relato" negro, oscurísimo, cuentero (destinado a propósito solo a incautos), la hizo participar no solo de este engaño al estado, sino, como se está descubriendo y ya es innegable, de negocios infamantes, de esencia perversa, malignamente inhumana  y propia de los soberbios, antidemocráticos e intolerantes.
Ese mismo hambre que tiene ella de poder y de riqueza lo tienen los chicos del merendero, a quienes daba ganas de llorar ver comer con tanta ansia lo que en su casa no tienen, y salir después con una mirada que decía, sin palabras, “hoy voy a dormir con el estómago satisfecho”.
“Lo privado ha sustituido a lo público y la riqueza de los individuos ha sucedido a la del Estado”. (Demóstenes, discurso pronunciado frente a los tribunales de Atenas, 352 A.C). Cuando se dice que la corrupción mata, es tal cual. Ni más, ni menos. No estoy utilizando este giro en forma sensiblera o efectista sino en un sentido absolutamente real, concreto y descriptivo. La corrupción y la impunidad en Argentina alcanzaron durante los últimos doce años niveles tan altos y escandalosos, que no exageraría un ápice si aseguro que el país está literal y ontológicamente en estado de emergencia moral.
“Los alimentos necesarios para el hombre son tan sagrados como la vida misma. Toda especulación mercantil que yo haga a expensas de la vida de mis semejantes no es comercio, sino latrocinio y fratricidio” (Robespierre, “Sobre el abastecimiento de los artículos de primera necesidad”, dado en la Convención, Paris, el 2 de diciembre de 1792).
                                  Dr. Mario Ignacio Arcusin, para Semanario Crónica de Basavilbaso


jueves, 16 de junio de 2016

Infundada fundación

Infundada fundación – Editorial del 17 de junio de 2016
Desde que comencé a dar clases, hace ya muchos años, tengo dos o tres temas recurrentes. Si algún exalumno está leyendo esto seguramente lo recordará, espero, con una sonrisa.
El primero de los temas tiene que ver con las dos teorías respecto al origen del mundo. Dedico generalmente una clase a cada una de ellas, las que, como todos saben, son las de la Creación, descripta en el Libro del Génesis del Antiguo Testamento, y la de la Evolución, adjudicada mayormente a Darwin.
Otro tema que suelo abordar, relacionado con la segunda teoría, es la diferencia entre el Homo Sapiens y el Homo Sapiens Sapiens, la cual suelo explicar haciendo un poco de “teatro” como para que entiendan la característica que los separa.
El tercer tema, por fin, tiene que ver con el título de hoy, y se trata de la explicación de por qué hay ciudades fundadas y otras que no. En ese caso empiezo por dar la razón del nombre, que se basa en la confusión que en el castellano antiguo había entre las letras “f” y “h”, y que hace que existan palabras como hierro o fierro que se usen indistintamente. Pero hay otras que fueron cambiando y así como fundir y hundir en un tiempo fueron sinónimos, ahora quieren decir otra cosa. Pero de ese tiempo es, justamente, la etimología de la palabra “fundación”, lo que en los hechos consistía en que un Adelantado o algún funcionario importante de la España colonizadora accediera a un predeterminado lugar, generalmente cercano a un curso de agua, que alguien previamente había elegido como apto para que allí se construyera un centro poblado, y efectuara la ceremonia conocida con ese nombre, y que tantas veces hemos visto en películas. Básicamente consiste en hundir (fundir-fundar) la espada en el centro de lo que más tarde sería la plaza, diciendo alguna fórmula especial, generalmente apelando a una base religiosa, y dedicando la ciudad a la invocación de alguna Virgen o algún Santo. Obviamente que la espada era retirada inmediatamente para ser sustituida por alguna madera dura como quebracho o algarrobo, para luego construirse sobre ella un monumento, generalmente en forma de pirámide. Luego seguía la demarcación de esa plaza (nombre que deriva del hecho de que en ella se depositaban las armas y se establecía el ejército) con forma de cuadrado, y la posterior determinación de por lo menos cuatro espacios en cada uno de los lados del mismo, uno para la Iglesia, otro para el Cabildo o Ayuntamiento (lo que hoy sería el Municipio), otro para la Policía (la milicia) y uno más para una Escuela.
Esa primaria distribución hace que en principio uno pueda saber, ni bien llega a una ciudad, si puede pensarse que la misma fue efectivamente fundada, aunque la mayor parte de las veces se lleve un chasco. Buscando en las cercanas, o por lo menos en las principales, urbes de nuestra provincia, uno podría creer que Villaguay, Victoria, Rosario del Tala y hasta la misma Paraná reúnen esas características, sin embargo no lo son. Solo tres ciudades de Entre Ríos tienen ese honor, y las tres por la mano del mismo funcionario y militar novohispano (nombre con el que se conocía a los españoles nacidos en las nuevas tierras, entendiendo por tales a los hijos de los españoles radicados acá, ya que aunque sea otro tema, España mantuvo siempre el derecho del “ius sanguinis”, que establece que son españoles los hijos de españoles, cualquiera sea el lugar en el que nazcan).
Don Tomás de Rocamora, que de él se trata (para no demorar más la cosa ni generar misterio), después de planear detenidamente los pasos a seguir y reunir a las familias en los lugares más adecuados, en 1783 fundó las villas de San Antonio de Gualeguay Grande (actual Gualeguay), Arroyo de la China (Concepción del Uruguay) y San José de Gualeguaychú, para luego gestionar ante el rey de España la categoría de “villa” para estas poblaciones, a la vez que les dio instituciones y autoridades municipales, y sobre todo sus respectivos Cabildos.
La realidad, entonces, nos impone que nombremos a las cosas por su nombre, valga la redundancia, y aquellas ciudades que no tuvieron esa suerte serán ciudades creadas, formadas, reconocidas, institucionalizadas, conformadas, transformadas, pero nunca “fundadas”, porque si hay algo que no se puede cambiar es, precisamente, la realidad.
Por supuesto que el lector ya se habrá dado cuenta de que la razón de ser del editorial de hoy tiene que ver con el próximo cumpleaños de nuestra ciudad, y el adelanto del tratamiento, aunque a eso no lo sepan hasta que lean las próximas palabras, está relacionado con el Decreto del Departamento Ejecutivo Municipal que declara Asueto Administrativo para ese día, y utiliza, a nuestro entender, de manera errónea, el término “fundación”.
De hecho, la fecha en la que celebramos el fasto es resultado de un estudio realizado por algunos convecinos allá por la década del ’70 del siglo pasado, con la intención de descubrir algo más acerca del origen de la ciudad, complementando lo que ya se sabía acerca de la llegada de los primeros colonos judíos y de lo que se presumía respecto a que, por la estratégica ubicación que aun conservamos y que, vale la pena decirlo, nunca explotamos debidamente, había acá una posta de caballos y una pulpería, supuestamente desde muchísimos años atrás. Ahí, precisamente ahí, en ese trabajo realizado por amigos basavilbasenses, se encontró la data que asegura que el primer tren pasó por la vera de lo que ya había, un 30 de junio de 1887. Por supuesto que, más allá de las explicaciones que más arriba dimos, y que rebaten la idea de que la ciudad fue fundada, resulta obvio que para que haya pasado ese día el primer tren, antes debía haber habido gente que tendiera las vías, lugares en donde esa gente viviera (durmiera y comiera), un destacamento policial o militar que cuidara el orden (no es inimaginable que algún gaucho “mal entretenido”, como dice José Hernández, intentara apoderarse ilegítimamente de rieles o durmientes, por dar un ejemplo), y hasta una capilla y un cementerio.
Por eso, y más allá de que ni siquiera la distribución de las manzanas tiene la forma de damero que constituye una de las características distintivas de esas ciudades que nacen desde una plaza, nosotros tenemos todos esos edificios de los que hablábamos más arriba desperdigados por la ciudad, ya que fue la Jewish Colonization Asociation la que donó los terrenos para que se erigieran los edificios de la Policía, la primera Municipalidad (que estaba sobre la Av. San Martín, casi frente a la redacción de nuestro semanario), el Hospital y la primera escuela. Incluso nuestro principal paseo público es una plazoleta, y no una plaza.
Por supuesto que este análisis no tiene como finalidad cuestionar ni la fecha ni el excelente trabajo investigativo al que hicimos referencia. Solamente pretende inculcar el adecuado uso de las palabras, ya que el lenguaje fue una consecuencia a la que llegaron nuestros antepasados para que nos entendamos, no para que nos confundamos.
Me voy a permitir, para terminar, parafrasear a Jorge Luis Borges, de quien, de paso, se cumplieron el pasado 14 de junio 30 años de su muerte, en una parte de su poema “Fundación mítica de Buenos Aires (que sí fue fundada, y no sólo una, sino dos veces): “A mí se me hace cuento que empezó Basavilbaso. La juzgo tan eterna como el agua y como el aire”.
A mí no me importa en realidad si mi ciudad fue o no fundada. Solo me mueve el hecho del respeto por la Historia, y porque, como dice Julio Federik en su bello poema:
“Para vivir prefiero lo querido,
mi gente y mi ciudad, que son mis dueños,
el fuego del hogar ardido en leños
como arde el corazón, cuando está herido”.
Podría también apelar a la letra de la Canción a Basavilbaso, pero de esa creo que tendrían que imprimir varias copias para el día del Acto. No sea que alguno de los funcionarios no la sepa. Y, además, no sepa que se canta con el corazón.
                                                   Dr. Mario Ignacio Arcusin, para Semanario Crónica de Basavilbaso