jueves, 11 de diciembre de 2014
Fe de erratas
Fe de erratas; donde dice "que el período abierto el 10 de diciembre de 2014 ha sido, en materia de derechos humanos, un jalón único,", debe leerse "10 de diciembre de 1983". Perdón y gracias
Un capítulo de la Historia
Un
capítulo de la Historia
- Editorial del 12 de diciembre de 2014
Estoy escribiendo estas líneas,
pensando en letras, recordando lo que viví hace 31 años, el día en que Raúl
Alfonsín asumió el poder luego de siete (más casi dos) años de oscuridad
absoluta, si sumamos el gobierno que sucedió a Perón luego de su muerte y los
fatídicos años del Proceso.
Hoy me resulta permitido dirigir
la mirada y evocar, con la perspectiva que posibilita el paso del tiempo, los
sucesos que marcaron las peripecias de su gobierno, pero que también le dieron
significado a estos treinta y un años durante los cuales la democracia sigue
intentando consolidarse entre nosotros.
Bienvenida sea la presencia de
la primera persona en los relatos de la historia política. Y de ningún modo porque
el hecho de partir de la subjetividad del protagonista nos garantice la
posesión de la verdad sobre los sucesos que narramos, sino porque ese sesgo
personal de los recuerdos permite a quien busque reconstruir un momento
histórico, conocer también la forma en que un actor principal vivió los hechos,
saber qué fuerzas o que razones (o ambas) estuvieron detrás de sus decisiones.
Conocer, en fin, las tramas más finas de un proceso incorporando el habla de
cosas que, de otra forma, solo serán habladas por la historia.
Muy parco ha sido nuestro tiempo
en prodigar testimonios imparciales. No existen casi memorias presidenciales, a
diferencia de lo que ocurre en otras culturas u en otras lógicas de negocio
editorial. Ni Roca, ni Yrigoyen, ni Justo, ni Perón, ni Frondizi, ni ninguno de
los caudillos militares que fueron ocupando de facto la presidencia de la
Nación han dejado memoria de su experiencia en el paso por el poder, achicando
así nuestra visión sobre el dramático pasado argentino.
No es fácil traducir en textos
el análisis de definiciones y episodios tan trascendentes como su política de
derechos humanos, el juicio a las Juntas Militares, las asonadas de Rico y
Seineldín, las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, el ataque que
efectuaron los rezagos de la guerrilla al cuartel de La Tablada, la
hiperinflación y el trámite de la renuncia anticipada, y, como dije más arriba,
el Pacto de Olivos, casi como culminación de su carrera política, que llevó a
la reforma de la Constitución de 1994.
De todos estos temas, pienso que
el más impactante, el que con mayor énfasis subraya lo que la gestión de
Alfonsín tuvo de ruptura con un largo pasado de impunidades y amnistías frente
a las violaciones del Estado de Derecho que jalonaron por lo menos cincuenta
años de vida argentina, fue el de la manera en que diseñó y puso en marcha una
política de derechos humanos que fuera ejemplificadora hacia el pasado, pero
que, a la vez, pudiera hacerse cargo de sus consecuencias hacia el futuro.
No sé si curiosamente, o como producto
natural de una sociedad que es renuente para autoinculparse de sus defecciones,
la bandera de los derechos humanos en la presidencia de Alfonsín, valorada en
todo el mundo como un ejemplo con escasas o ninguna réplica, ha sido entre
nosotros menoscabada, al punto que desde altas tribunas pudo insinuarse que en
veinte años de democracia no se había hecho nada en ese sentido, por lo cual el
kirchnerismo tomaba esa tarea en sus manos, aparentemente desde la nada
histórica, debía pedir perdón a la sociedad. Por supuesto que a eso
contribuyeron, quizás sin quererlo (aunque yo no lo creo) organizaciones hasta
ese momento impolutas como Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.
Esta operación subestimatoria
alcanza su cifra máxima en la persuasión que cierta comunicación ha trasmitido
con la fuerza de una lápida: lo que queda como saldo del período 1983-1989 en
materia de derechos humanos no es la Conadep, el Nunca Más ni el inédito juicio
y condena a las Juntas Militares, sino las leyes de punto final y obediencia
debida. En esa línea mendaz de razonamiento estos instrumentos legales que
acotaban en el tiempo y en el número el desfile de militares en los juzgados
han sido equiparados al indulto dispuesto por Carlos Menem en una misma saga de
debilidades y defecciones. Por las dudas, aclaro, ese mismo Carlos Menem al que
Néstor Kirchner definiera alguna vez como “el mejor Presidente de la Historia”.
Si hasta me parece estar escuchando a Baglietto cantar aquello que escribiera
alguna vez Lito Nebbia:
“Si la historia la escriben los
que ganan,
eso quiere decir que hay otra
historia:
la verdadera historia,
quien quiera oír que oiga”.
Esta mentirosa afirmación omite
la presentación de un simple dato que marca la diferencia esencial entre ambos
momentos: en 1989, el final de la presidencia de Raúl Alfonsín, había siete
altos jefes militares condenados a prisión, algunos de ellos a perpetua, 27
procesados, tres condenados por su actitud en la Guerra de Malvinas y 92
procesos y 342 sanciones disciplinarias como resultado de los tres
levantamientos militares encabezados por Rico y Seineldín. No eran pocos, pese
al punto final y a la obediencia debida, los que estaban sometidos a la
justicia, sobre todo teniendo en cuenta que recién habían dejado el poder, y
supuestamente los cuarteles todavía les respondían. Luego sí el indulto
menemista (peronista) benefició, nada menos, que a 220 militares y a 70
civiles. Pese a lo rotundo de esas cifras, muchos son todavía renuentes a
reconocer lo que la historia seguramente enfatizará con el tiempo: que el
período abierto el 10 de diciembre de 2014 ha sido, en materia de derechos
humanos, un jalón único, y que ese mérito debe atribuirse al coraje cívico con
que Alfonsín encaró la cuestión, mientras que el candidato del PJ, Ítalo Lúder,
aprobaba la autoamnistía dictada ilegalmente por los militares del Proceso.
El camino elegido implicaba la
presencia de dos dimensiones: de un lado, la referida al deslinde de los
niveles de responsabilidad entre quienes dieron las órdenes, quienes las cumplieron
y quienes se excedieron por interés personal o por mera crueldad. Por el otro,
la necesidad de descubrir y reconstruir la verdad de lo sucedido para, una vez
cumplida esa tarea que se reflejó en las estremecedoras páginas del Nunca Más,
proceder a la alternativa del juicio y del castigo a los violadores de los
derechos humanos. Primero el conocimiento de la verdad para establecer la
condena ética de la sociedad; luego, el rigor de la ley y el ejercicio de la
justicia.
Esas dos misiones que la
reconstrucción de la democracia exigía para tornarse verosímil, debieron
cumplirse en el marco de situaciones difíciles producto de las reacciones de la
Argentina corporativa que se negaba a aceptar las nuevas reglas de la
democracia y del limitado margen de maniobras del nuevo gobierno. Fueron
momentos cruciales, en los que los hostigamientos castrenses y sindicales
produjeron tres alzamientos militares y trece paros generales, llenaron de
zozobra a la sociedad y pusieron en jaque a su economía, en los cuales el peronismo,
salvo en los momentos de la llamada “renovación”, no supo jugar el papel de
socio leal de la reconstrucción democrática sino que, por el contrario,
exacerbó la competencia por el poder hasta que, en 1989, en medio de un
desmadre económico del que el triunfo electoral de Carlos Menem no fue ajeno,
consiguió su objetivo de tronchar el período presidencial. Esos primeros años
de la transición democrática que le tocaron pilotear a Raúl Alfonsín
transcurrieron así entre el tembladeral de los juicios por violación de los
derechos humanos, la desobediencia militar para reprimir a los alzados en
rebelión, la agitación sindical y el inicio de la crisis de la deuda que
estallaría con violencia años después, pero que desde entonces ya obstaculizaba
la recuperación económica.
De la entrega anticipada dijo
Alfonsín, con mucha más hidalguía que la que nunca nadie tuvo: “Eso, que para
muchos fue un dolor y una frustración, será timbre de honor para la Unión
Cívica Radical, porque fue el precio que hubo pagar para garantizar la
democracia en la Argentina. Y no creo haberme equivocado”.
¡Grande, Raúl!
Dr. Mario Ignacio Arcusin, para Semanario Crónica de Basavilbaso
jueves, 4 de diciembre de 2014
“Mi sangre”
“Mi sangre” - Editorial del 5
de diciembre de 2014
Henry de
Jesús López Londoño, alias "Mi Sangre", sindicado como capo narco
colombiano, llegó a la Argentina en diciembre de 2011. Venía de Venezuela.
Algún día escribiré sobre su historia, que cada vez se está haciendo más
cotidiana en la Argentina.
Pero hoy voy
a tratar otro tema, para el que, como me servía el título, creí necesario
aclarar que le voy a dar otro uso que el que supone a simple vista, producto de
la notoriedad pública.
El pasado
jueves 27 de noviembre se inauguró en Basavilbaso, más precisamente en el
Hospital "Sagrado Corazón de Jesús", el Servicio de Transfusión
Hospitalaria con Posta Fija. Fue en una breve ceremonia encabezada por el
Director del citado nosocomio, Dr. Sergio Giordanengo, la Dra. Lucrecia
Echeverri, referente del Programa Sangre Segura de la cartera sanitaria
provincial y la coordinadora técnica del área de Hemoterapia del organismo,
Gabriela Jacobo, autoridades de las que se resaltó muy especialmente su importancia
y su presencia.
Giordanengo,
que fue uno de los oradores, dijo que "es un día muy importante para el
hospital y la comunidad de Basavilbaso y la región", y celebró que para la
inauguración de este espacio, "que terminaremos reconociendo como Sala de
Hemoterapia", se contara con la presencia de Echeverri y Jacobo ,"dos
luchadoras permanentes", y particularmente destacó a la Dra. María Dolores
Alfaro, "el alma de esta gestión de transfusión segura, y que comenzó a
‘hinchar’ con el tema saliendo a concientizar a la gente".
Y acá, para
mí comienza el verdadero meollo de la cuestión, y que seguramente ameritará que
el responsable del Hospital de Todos, por quién tengo una especial estima,
vuelva a expresar, como lo hizo ese día, y quizás ahora lo haga más
públicamente, que yo tengo la característica de ver siempre el vaso “medio
vacío”. O, en una de esas me estoy equivocando yo ahora, y él dice, después de
leer esta página, que tengo razón. Sobre todo si digo que a mí no me
“concientizó” nadie, porque hace cuarenta años que doy sangre y empecé a
hacerlo sin saber lo que era.
Muchas
veces, al hablar de educación, he dicho que cuando se menciona la “inversión
educativa” se debería diferenciar lo que es verdaderamente “obra pública” de lo
que se invierte realmente en pura enseñanza. Y para dar un ejemplo, acá, en la
cátedra y en los congresos del gremio, digo que Sarmiento, que pese a la
ridiculización que se hizo en el canal oficial Paka Paka, y en particular el
entrañable personaje Zamba, sigue siendo para los argentinos el “padre del
aula”, según nos cuenta la Historia, aprendió a leer y a escribir de corrido a
los cuatro años, con su madre, debajo de una higuera, mientras ella tejía en el
telar, y luego pasó a estudiar en una escuela en la que había tres aulas para
trescientos chicos. Yo sé que ahora hay un movimiento revisionista que tiende a
negar toda la historia que no les resulta conveniente, pero hay algunas cosas
que es imposible ignorar.
En el acto a
que hacía referencia más arriba, y que da lugar a lo que estoy escribiendo, la Dra.
Lucrecia Echeverri, dijo que "lo fundamental es el donante. Si el donante
tiene buena calidad ahí empieza el proceso y en el que vamos a lograr extraer sangre
de buena calidad". "Está ‘buenísimo’ donar sangre...hace bien y Basavilbaso
está dando el ejemplo; las colectas aquí son las más numerosas...vamos a
utilizar este ejemplo para que el resto de las localidades vean lo que se ha
logrado acá", afirmó. Sin embargo, pese a que muchos de los donantes
habituales, de aquellos a los que ya no hace falta preguntarles nada porque se
sabe su grupo, su factor, las condiciones de su sangre, sus hábitos de vida, su
disposición permanente, estaban presentes (¿y por qué no voy a decir
estábamos?), y se saben nuestros nombres
y apellidos, solo se mencionó así a los funcionarios. Para mí, o nombraba a
todos, o no nombraba a nadie.
Acá viene,
entonces, el paralelo con Sarmiento. Se puede donar sangre sin contar con una
“Posta Fija”; se puede donar sangre sin contar con sillones especiales; se
puede donar sangre sin contar con heladeras apropiadas; se puede donar sangre
aún sin que haya un médico hematólogo y hasta, creo, sin que esté presente un
bioquímico. De la única manera en la que no se puede donar sangre es si no hay
donantes. Y los únicos que en verdad podemos ser agentes multiplicadores de ese
sentimiento que nos anima a ir cada dos meses a donde sea para que nos saquen
medio litro de sangre somos los que lo hacemos. Solamente nosotros podemos
explicar la sensación de placer con la que uno sale de ese lugar, e intentar
trasmitir que los miedos y los tabúes no pueden estar por encima de lo que es
una necesidad para salvar vidas.
Hay una
anécdota que cuenta el caso de una nena de nombre Liz, en los EEUU, que padecía
una enfermedad extraña a la que sólo podría sobrevivir si recibía sangre de su
hermano menor, de cinco años, que había superado el mismo mal y había
desarrollado anticuerpos. Con sencillez, le explicaron al chico la situación y
le preguntaron si estaba dispuesto. Dijo que si eso salvaba a su hermana, lo
haría. Durante la transfusión estaban en camas paralelas. Cuando el niño vio
que la cara de Liz tomaba color, preguntó: "¿En qué momento moriré?"
Había imaginado que Liz recibiría toda su sangre y que él le donaba, en
realidad, su propia vida. Y sin embargo igual accedió a hacerlo. No puede ser,
entonces, que haya gente que se niegue a donar, estando en condiciones y
sabiendo la necesidad imperiosa de dadores, solo por un temor atávico a un
pinchazo que duele menos que un corte con un cuchillo de cocina, cosa que nos
suele ocurrir habitualmente.
Este hecho,
rescatado en un libro llamado “Ecología Emocional”, atañe a la generosidad, que
el filósofo francés André Comte-Sponville considera como la virtud del don. “Cuando uno da lo que necesitan aquellos a
quienes conoce o ama, o con quienes comparte parentesco, nacionalidad,
ideología, profesión o demás atributos, uno es solidario, señala
Comte-Sponville. La solidaridad puede, incluso, imponerse a través de
impuestos, de contratos, de campañas, de festivales, o puede ser guiada por
conveniencias (mantener una amistad, una sociedad, una apariencia, una imagen).
La generosidad es diferente. Bajo su influjo se actúa en beneficio de alguien
aun sin compartir nada con él, se le hace un bien aun cuando eso pueda
debilitarnos, se da (como dice un viejo proverbio árabe) antes de que se nos
pida y, finalmente, se lo hace incluso sin que nadie se entere y sin ningún fin
ulterior (como obtener puntajes o descuentos). El hermano de Liz brindaba
(según él creía) su vida, algo que él mismo necesitaba. Ese es el meollo de la
generosidad: el otro; el prójimo. En este punto se toca con el altruismo,
término creado por Augusto Comte (1798-1857), filósofo y padre de la
sociología. Comte sostenía que los únicos actos morales son aquellos que tienen
como fin el bien del otro”.
Una campaña de
donación de sangre será muy necesaria como activadora de la solidaridad, pero,
si sólo queda en eso, el efecto puede apagarse cuando esa misma campaña se
cierre. Distinto será si despierta la generosidad. Cuando ésta se instala,
luego no necesita campañas. No hay llamados a la generosidad, como los hay a la
solidaridad. Tampoco al amor, sostén de la generosidad. La donación de sangre
no requiere de facultades especiales; es un acto que va más allá de condiciones
sociales, económicas y culturales; es una manera real, efectiva, accesible y
activa de recordar que somos parte de un todo. Debería ser una muestra habitual
de generosidad. La sangre es un símbolo, algo que nos es común, que todos
compartimos, que circula sin barreras idiomáticas, religiosas, nacionales.
Cuando la donamos, sin preguntar a quién, por qué, para qué, donamos,
simplemente, humanidad. No hay premios por eso, no debe haberlos o, por lo
menos, no debemos pedirlos. "Cuando uno es generoso con la intención de
recibir algo a cambio o de obtener una buena reputación o de ser aceptado,
entonces no está actuando como un ser iluminado", dice el Dalai Lama.
O, si
quieren, escuchen lo que dijo Jesús a sus discípulos: “cuando hagáis limosnas,
no lo vayáis proclamando como hacen los hipócritas por las calles, y en los
templos, con el fin de ser honrados por los hombres, en verdad os digo que ya
reciben su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano
izquierda lo que hace tu derecha, así tu limosna quedará en secreto; y tu
Padre, que ve en lo secreto, te recompensará” (Mateo 6,2-4).
Dr. Mario Ignacio Arcusin, para Semanario Crónica de Basavilbaso
jueves, 27 de noviembre de 2014
Plato Lleno
Plato Lleno - Editorial del 28
de noviembre de 2014
El martes al
mediodía los alumnos de la escuela N° 55 María Teresa de Calcuta, de Tigre,
esperaban un guiso o arroz con pollo. Pero almorzaron rolls de trucha, pinchos
de salmón, empanadas árabes y sándwiches de pastrón, acompañado por hongos y
zucchini asados. No estaban en ningún restaurante cinco estrellas. Se habían
sentado en el mismo comedor escolar donde todos los días reciben, tal vez, el
plato más abundante de la jornada.
El cambio
tuvo que ver con una donación de Plato Lleno, el proyecto de un grupo de
voluntarios que rescata la comida excedente en fiestas para cedérsela a
personas en situación vulnerable.
Con el lema
"La comida no se tira", el movimiento ya entregó 5000 platos llenos
-de al menos, 500 gramos- para el almuerzo, la merienda o la cena en hogares de
niños en tránsito, refugios de víctimas de la trata, comedores escolares y
barriales, y escuelas. Se trata de, como mínimo, 2500 kilos de alimentos que
habrían terminado en la basura si no hubiera existido el nexo entre los
voluntarios y los donantes.
Yo elegí
este tema, no solamente para analizarlo puramente, sino para después compararlo
con otras realidades de esta Argentina que está viviendo su “década ganada”.
Debo decir,
en principio, que me parece destacable lo que hacen estos chicos, igual que
cualquier persona que ayude, en cualquier ámbito. Pero creo que seremos un país
más avanzado cuando aplaudamos porque un comedor se cerró, y no porque abrió.
Lo urgente nunca nos debe hacer olvidar lo importante, que en este caso es que
es que una familia coma junta, se cuente su día, sea autosuficiente, etc.
Hace diez
años (otra vez la década ganada), en 2004, se dictó en nuestro país la ley
llamada DONAL, vetada luego en 2005 porque en su artículo 9 eximía a los
donantes de la responsabilidad sobre los alimentos una vez entregados a los
beneficiarios bajo las condiciones exigidas por el Código Alimentario Argentino,
y luego nadie se ocupó de reflotarla. Tenía el mismo fin de lo que se
instrumentó sin ley, o sea el rescate de los alimentos que hoy van a parar a la
basura, en este caso provenientes de los
supermercados, para alimentar a quienes pasan hambre en este país. Diez años en
que hay muertes cuyo origen es la desnutrición, especialmente infantil. Los
grandes establecimientos que expenden comida no se han opuesto, sólo que
quieren tener garantizado que no tendrán responsabilidad una vez entregada la
mercadería, por posibles juicios que pueden ser mal intencionados. No hace
falta una gran estructura sino una correcta reglamentación. Resulta indignante
la falta de preocupación por los pobres. Muchos políticos pretenden desconocer
la situación de miles o millones de argentinos que sufren la miseria por
razones meramente partidarias. Ese sistema funciona en muchos países con menos
problemas que el nuestro, y que se sepa, no tuvieron ningún inconveniente.
Tirar la comida que otros pueden aprovechar, suena hasta criminal.
Entre tantas
estupideces que se votan en el Congreso, podrían pensar en legislar el tema de
responsabilidad de donantes de alimentos y así cuántos más podrían donar; supermercados,
por ejemplo, que sacan la comida vencida en camiones y las tiran a la basura
que después la misma gente revuelve. Pero claro, votar eso sería admitir que
hay necesidad.
Pero por
supuesto que la cosa no se soluciona sólo con donar comida. Estoy de acuerdo en
una parte, pero además, o fundamentalmente, hay que educar, dar trabajo. ¿Qué
tal si desde los gobiernos provinciales se formaran comunidades para gente sin
recursos donde los padres cultivaran, criaran distintos tipos de animales,
pudieran colocar los productos en mercados? Seguramente los hijos, que son el
futuro de nuestro país, y que se forman más por lo que ven que por lo que
escuchan, serían los hombres del mañana que no estarían esperando que les
donaran nada. Todo pasa por educación. ¿Tanto les cuesta a los gobernantes de
turno entender esto? ¿O tal vez (y lo
que es peor) no les interesa gente que piense?
Si
planteamos esta cuestión solo como voluntarismo corremos el riesgo de que
parezca como el personaje de Peter Capusotto que propone falsificar monedas así
puede dar más a los pobres que lo “manguean” por la calle.
Después de
11 años de "éxitos", Argentina, el granero del mundo, el extenso país
lleno de recursos casi deshabilitado, debe juntar las sobras para que millones
de habitantes puedan “morfar”.
Además de
eso, hay 10 o más millones de
subvencionados y “planeros” que no laburan, varios millones de empleados
estatales y algunos millones de jubilados que no aportaron.
Mientras
tanto…
Nadie nos
contestó la razón por la cual en la provincia gobernada por un precandidato
presidencial que promete un “milagro entrerriano” (milagro que uno supone se
manifestará si realmente Urrubarri consigue ser Presidente de la Nación), la
Ruta 6, troncal en nuestros pagos, está en el deplorable estado que describimos
la semana pasada. Y eso que las palabras no alcanzan para contar ese horror.
Hay que ver para creer.
Pero es
claro, después nos pusimos a pensar, ayudados por la conversación con un amigo,
cosa que siempre enriquece (espiritualmente), que la obra pública de la que se
jacta este gobierno está conformada, mayormente, por barrios de viviendas. Ese
tipo de emprendimientos tiene una serie de ventajas que los políticos ya
advirtieron. En principio, al darle una vivienda a gente que no la tiene,
cumple con el sueño prioritario de la casa propia. Eso genera votos inmediatos,
tanto de agradecimiento como de temor reverencial. Y los graves defectos
estructurales que tiene la mayoría de esos barrios, sumado el hecho de que son
casas “adosadas”, lo que potencia los problemas con los vecinos, son
generalmente minimizados por los beneficiarios, que se ocupan de arreglarlos
pensando, con razón, que lo que reparan es su propia casa, cuando lo que
deberían advertir es que están pagando a precio de mercado algo que tiene
graves “vicios redhibitorios”, que son aquellos, según el Código Civil (sin
pretender dar una clase de Derecho) “defectos ocultos de la cosa, cuyo dominio,
uso o goce se transmitió por título oneroso, existentes al tiempo de la
adquisición, que la hagan impropia para su destino, si de tal modo disminuyen
el uso de ella que al haberlos conocido el adquirente, no la habría adquirido,
o habría dado menos por ella”.
La otra obra
pública, aunque no en la ruta que citamos más arriba, es la de “reparación” de
caminos, si se nos permite el eufemismo. No vamos a dejar de reconocer la
importancia que tiene para nuestra zona la pavimentación de la Ruta 20, en el
tramo Basavilbaso - Villaguay, pero ahora estamos viendo que se hizo a
cualquier costo y sin importar el resultado. Están apareciendo pozos que solo
se emparchan (con suerte), cuando uno supone que una inversión de esa
envergadura se debería corresponder con un resultado que perdurara por años y
años. Desde acá nos animamos a asegurar que en no más de dos años estará
intransitable, por lo menos en los términos en que ese concepto implica en el
Siglo XXI. Por supuesto que si la comparamos con lo que teníamos es un “milagro
entrerriano”, pero acá hubo alguien que se llevó la diferencia.
Y ya que
estamos, nos parece que uno de los problemas de la Argentina, y eso se ha
notado por estos días en temas de trascendencia nacional, es la falta de
controles. Llamativamente la función de inspección de obra pública ha pasado a
ser una de las más codiciadas. Y eso que, en vez de cumplir con su función
diciendo “haz esto” o “haz aquello”, se limitan a hacer de escribanos de lo que
ya está ¿construido?
Nos animamos
a decir esto porque tenemos las pruebas de que las cosas no se hicieron bien.
No puede ser que pavimentos recién hechos estén rotos, y que debajo de los
techos de construcciones nuevas, licitadas a precios generalmente mayores que
las fijadas en los pliegos, llueva más que a la intemperie.
Indudablemente
alguien nos está tomando el pelo. Una parte del pueblo debe comer por caridad
las sobras mientras otros se enriquecen a costa de ese mismo pueblo. Acá sí hay
que mirarle los dientes al caballo regalado. Si no, pronto nos daremos cuenta
de que estamos en Troya.
Dr. Mario
Ignacio Arcusin, para Semanario Crónica de Basavilbaso
jueves, 20 de noviembre de 2014
Milagros inesperados II
Milagros inesperados II -
Editorial del 21 de noviembre de 2014
Continuando
con la idea comenzada la pasada semana, y que entre otras cosas hizo reír a mi
amigo Jorge, apelé a ponerle como título la segunda parte del mismo, cuando
tenía otras opciones, siguiendo al obra de Stephen King, y que me venían como
anillo al dedo para expresar en dos o tres palabras lo que siento en relación a
esta etapa de quienes nos gobiernan, a nivel provincial y nacional: Cementerio
de Animales, La Danza de la Muerte, y
hasta Misery.
Pero bueno,
en verdad la vida no es una novela (aunque a veces da terror), y menos de
ciencia ficción, así que vamos a volver a la realidad.
La
convicción de que debía seguir con el desarrollo de lo que había empezado
comenzó a darme vueltas en la cabeza nada más iniciar la preparación del 31º
Encuentro Coral “Para el Acercamiento”, en mi carácter de Director del Coro
Municipal “Magnificat” de esta ciudad de Basavilbaso, que tiene 58 años de
existencia (el coro) y que va por ese número de encuentros corales anuales en
forma ininterrumpida, en lo que creo debe ser un record en el país.
En realidad,
cuando pasamos de usar el Salón de la Escuela Nº 9 como lugar de ensayos a
pensar en ella como lugar para llevar adelante el espectáculo, fue ahí donde miré
para arriba y vi el mismo cielorraso roto desde hace más de diez años, me fui
hasta el hall de entrada y volví a mirar para arriba y me di cuenta de que
faltan paneles y se ve el techo de chapa oxidado, salí al caminito de dos
sendas que lleva hasta la vereda y advertí que es una “boca de lobo”, con una
columna de dos brazos que pusieron hace como quince años y a la que NUNCA le
agregaron las lámparas correspondientes, y me volví para atrás para ver si a
las luminarias que están a ambos lados de la puerta de entrada le habían
colocado los focos que les faltan desde hace ya muchísimo tiempo. Pero no, la
cosa sigue igual. Y acá doy fe, porque es mi escuela, la de mi padre y la de
mis hijos, que nada de esto es culpa ni de los docentes, ni de los directivos,
ni, mucho menos de la Asociación Cooperadora, que no debería ni siquiera
existir porque es una vergüenza que los padres tengan que trabajar para
solventar gastos que le corresponden a la provincia.
La
responsabilidad primera es del Consejo General de Educación, que tendría que
estar para otra cosa más aparte de redactar “ingeniosas” resoluciones como
la Nº 4470, que tiene fecha del martes
11 de noviembre, y que dispone que descontará
el día a los docentes que hicieron paro este jueves. “Corresponde no abonar
remuneraciones por el tiempo en que los servicios han dejado de prestarse y en
proporción al tiempo de la retención efectuada”. ¿Por qué no se ponen a
arreglar esta Escuela, digo yo, y al mismo tiempo le preguntan a nuestro Sr.
Gobernador, en vez de “chuparle sus dignísimas medias”, como dice Nacha Guevara
en una de sus primeras canciones de protesta, si a él “le abonan las
remuneraciones por el tiempo en que los servicios han dejado de prestarse”, en
obvia alusión a los viajes que realiza por todo el país, en el helicóptero de
la provincia, en días en los que debería estar gobernándola. O, en todo caso,
que rinda cuentas públicamente de los descuentos que él mismo ordena hacer en
su sueldo como gobernador, y de las facturas que abona por el uso de los bienes
del estado en su propio beneficio. Y también, en todo caso, que se lo preste,
cuando él no lo usa, a quién crea también
en estos “Milagros Inesperados II” y se proponga como candidato a algo, para
que pueda recorrer también la Argentina. Es, por ejemplo mi propio caso, ya que
después de que desestimara la idea presentada la semana pasada de proponerme
como candidato a integrar la Corte Suprema de Justicia, pese a que reúno los
requisitos formales para hacerlo, a algunos amigos se les ocurrió que sí podría
ser postulante a la Vicepresidencia de la Nación, integrando una supuesta
fórmula del partido al que estoy afiliado. Pero es claro que necesito para ello
trascender un poco, y hacerme conocer más allá de mi aldea y sus alrededores,
por lo que sirve el presente de suficiente y válida solicitud, más allá de que
en tanto tiempo ni siquiera pude conseguir en forma institucional que un
colectivo de la provincia transporte al coro cuando sale de ella. Pero bueno;
la esperanza es lo último que se pierde.
Sobre todo
cuando a nivel nacional uno ve que cuatro ministros llegaron a Río Gallegos en
tres aviones oficiales con minutos de diferencia, (dos aeronaves de la flota
presidencial y una de la Armada) y, lo peor del caso, es que desde allí,
inexplicablemente, Axel Kicillof y
Héctor Timerman (dos de esos ministros) se subieron a un avión privado, de
origen suizo, para trasladarse a la reunión del G20 que tuvo lugar el pasado
fin de semana en Australia, y a la que la Sra. Presidente no pudo asistir
debido a su cuadro de sigmoiditis.
A las 14.10 había
aterrizado el Tango 10, uno de los aviones presidenciales, y descendió una
única pasajera, la ministra de Desarrollo Social Alicia Kirchner, que llegó
para participar de un acto partidario en su provincia. Y a las 15.15 aterrizó en Santa Cruz el Focker 28
5.T21, de la Armada, que llevaba al ministro de Defensa, Agustín Rossi, quien
viajó para asistir, justamente, al acto de Alicia Kirchner. Tanto el Tango 10
como el Tango 04 (en el que llegaron Kicillof y Timerman), retornaron a Buenos
Aires a los pocos minutos del descenso de sus pasajeros.
Lo
interesante del caso es que pocas horas después el Jefe de Gabinete, que
utilizaba los aviones de su provincia, cuando era gobernador, para ir de
vacaciones o visitar los fines de semana a su novia, y por lo tanto no tiene autoridad
moral para criticar a nadie en la faz de la tierra, ironizó acerca de la manera
en que los medios trataron el tema, incluso llegando al agravio cuando se
refirió al periodista de TN, Fernando Carnota, como “el periodista de apellido
Marmota”.
A mí se me
ocurre que a Capitanich le pasa algo parecido a lo que describió Iván Petrovich
Pavlov. Pávlov es conocido por haber formulado la ley del reflejo condicional (que
por un error en la traducción de su obra al idioma inglés fue llamada reflejo
condicionado), la cual desarrolló entre 1890 y 1900, después de que su ayudante
E.B. Twimyer observara que la salivación de los perros que utilizaban en sus
experimentos se producía ante la presencia de comida o de los propios
experimentadores, y luego determinó que podía ser resultado de una actividad
psicológica.
Realizó el
conocido experimento consistente en hacer sonar un metrónomo (a 100 golpes por
minuto, aunque popularmente se cree que utilizó una campana) justo antes de dar
alimento en polvo a un perro, llegando a la conclusión de que, cuando el perro
tenía hambre, comenzaba a salivar nada más al oír el sonido del metrónomo
(aparato que en ocasiones utilizan los músicos para marcar el ritmo). A mí me
parece que el “Coqui” reacciona nada más escuchar, aunque sea por teléfono, la
voz de la Presidente, y ahí abre la boca y empieza a decir pavadas.
Porque el
problema no es si se cumplieron los pasos para la contratación, como ellos
explicaron. El problema está en que habiendo otras alternativas para llegar a
Australia, justamente van y eligen la más cara. Mientras hoy hay empresas con
gente suspendida porque no la dejan importar insumos para su producción por
falta de dólares, estos dos funcionaros van y se “patinan” U$S 600.000 “de una”.
Por suerte,
ya casi sobre el cierre de la edición, pude comprender, ¡al fin!, la razón por
la cual el Sr. Urribarri ha nombrado a su campaña “Milagro Entrerriano”. Es que
tuve que viajar a la ciudad de La Paz por la Ruta 6, y la verdad es que
circular por la misma, desde el cruce con la 18 hasta la citada ciudad, y
llegar sin romperse ningún hueso, es un verdadero milagro. Yo, cuando llegué a
mi destino, miré hacia atrás y me sentí como Moisés cuando cruzó el Mar Rojo. Y
ahí fue, entonces, el momento en que comencé a coincidir con nuestro
gobernador. Está claro ahora para mí que lo que él pretende es convertir a esa
ruta, y a otras de la provincia que están en similar estado, o lo estarán
próximamente, en circuitos para Turismo de Aventura. Es más, yo creo que el
Rally Dakar no encontrará camino más difícil que ese. Y ni hablar, ya como
milagro final, de la posibilidad de que alguno de los pozos que pronto se
unirán y serán uno solo, llegue hasta al Acuífero Guaraní o hasta alguna napa
termal, y nos ayude a los entrerrianos a pagarle a Don Sergio los gastos de
este “sueño imposible”.
Al regreso,
ya sabiendo lo que me esperaba, y sin seguridad de llegar devuelta, dije, por
lo bajo, porque justo en el cruce estaba la Brigada de Abigeato, que no tiene
de mí el mejor de los recuerdos, parafraseando lo que le decían los gladiadores
al César antes de entrar a una muerte segura:
“Ave Urribarri, morituri te salutant”. Salve, Urribarri, los que van a morir te saludan.
Dr. Mario Ignacio Arcusin, para
Semanario Crónica de Basavilbaso
jueves, 13 de noviembre de 2014
Milagros inesperados
Milagros inesperados -
Editorial del 14 de noviembre de 2014
Elegí el
título de hoy tomándolo de un libro de Stephen King que en la traducción al
español lleva ese nombre, aunque el original en inglés es “The Green Mile”, o
“La Milla Verde”, en alusión al pasillo que lleva a los condenados a muerte en
los Estados de los EEUU que todavía la conservan, desde sus celdas hasta el
patíbulo (la silla eléctrica o la sala en la que se le aplica la inyección
letal).
En realidad
la intencionalidad del título tiene mucho que
ver con el propósito de nuestro gobernador de ser candidato a Presidente
de la Nación por el Frente para la Victoria en las próximas elecciones de 2015,
y por eso usé el título en castellano, aunque después me di cuenta de que, como
segunda intención y como metáfora, no estaba mal eso de “el pasillo de la
muerte”.
Pensar que
Urribarri puede ser Presidente de la Nación es tan creíble como que yo pueda
integrar la Suprema Corte de Justicia. Primero tendría que ganarle las PASO a
Scioli (y a Randazzo y a Rossi), y después, si eso ocurriera, debe ser
consciente de que se le va a hacer más fácil a la oposición ganarle a él. Yo
creo que el indeciso votará a cualquiera menos a un ignoto gobernador. Y no
particularmente porque sea un mal candidato (aunque para mí lo sea), sino
simplemente porque nadie lo conoce fuera de Entre Ríos (y muchos ni siquiera
dentro de la provincia).
Pero antes
de entrar en tema, quiero dejar en claro que, políticamente, pienso que la
jugada de Cristina es hacerle creer a todos los que nombré (Urribarri, Randazzo
y Rossi) que pueden llegar a ser Presidente, cuando en realidad lo que está
haciendo es una nueva especie de “ley de lemas”, por medio de la que pretenderá
sumar todos los votos (mis hijos se van a reír, acá), y luego dárselos a
Scioli.
Vuelvo,
entonces, a dedicarme a dar mi opinión acerca de la utópica visión de nuestro
Sr. Gobernador respecto a que puede llegar a ser Primer Mandatario de un país
como la Argentina, solo con voluntarismo y “milagros”.
Digo yo: ¿no
sé da cuenta de que tendría, por ejemplo, que solucionar el problema de las
inundaciones que se producen en muchos lugares del país cuando caen tres gotas,
siendo que él ni siquiera pudo cumplir con el compromiso de pavimentar catorce
cuadras para llegar hasta una escuela? Tendría que haber ido a dar clase el
miércoles por la mañana, luego de la lluvia, para saber de qué y por qué hablo.
Por estos
días se trata en la Cámara de Diputados un proyecto de ley “de emergencia” que
obligue a los anestesistas, por un período de cinco años, a prestar servicios
en los hospitales públicos a los que se los mande. Esto teniendo en cuenta la
carencia de profesionales de esa especialidad en Entre Ríos. Sin dejar de lado
que los que hemos recibido toda nuestra educación desde el Estado (primaria,
secundaria y universitaria) tenemos, en principio, la obligación moral de
devolver lo que nos dieron gratuitamente, no se pueden olvidar los señores
legisladores, y tampoco nuestro Sr. Gobernador, que se trata de profesiones
liberales, en las que resulta muy difícil “obligar” a alguien a hacer lo que no
quiere. En todo caso, si tuviésemos una dirigencia inteligente, deberían
preguntarse si la causa de la carencia de anestesistas en la provincia, más
allá de que nosotros no tenemos Facultad de Medicina, no está (¡sí está!)
fundada en el simple hecho de que, por la misma tarea y para el mismo fin, que
es obtener la especialidad, un residente cobra en Santa Fe (cruzando el túnel)
el doble de lo que cobra uno en Paraná. Y lo mismo pasa después con los cargos
de Salud. Entonces ¿qué incentivación puede tener una persona que estudió
durante por lo menos diez años para obtener su título y su especialidad? Pongan
en valor los sueldos de los empleados públicos y muchos de los problemas
desaparecerán. Y vuelvo, entonces, al tema principal: ¿qué milagro pretende
generar Urribarri para ser presidente, si, entre otras cosas no puede
asegurarle a los hospitales de la mayor parte de las ciudades entrerrianas un
digno servicio de anestesia, y a los anestesistas una digna contraprestación
por sus servicios?
Y hablo de
esa especialidad médica en particular, primero porque como dije hay un proyecto
de ley que, al estilo del modelo soviético pretende obligarlos a trabajar dónde
al gobierno se le ocurra, y segundo, obviamente, porque lo conozco de primera
mano por una cuestión familiar. Pero lo mismo puede pasarle a otros, al estilo
del poema que tantas veces he utilizado acá, y que se le adjudica a Bertold
Brecht, pero en realidad le pertenece a Friedrich Gustav Emil Martin Niemöller,
Pastor luterano alemán y antinazi. La traducción textual es:
“Cuando los
nazis vinieron a llevarse a los comunistas,
guardé
silencio,
porque yo no
era comunista,
Cuando
encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé
silencio,
porque yo no
era socialdemócrata,
Cuando
vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no
era sindicalista,
Cuando
vinieron a llevarse a los judíos,
no protesté,
porque yo no
era judío,
Cuando
vinieron a buscarme,
no había
nadie más que pudiera protestar”.
¿Qué clase
de República va a gobernar entonces Urribarri si no puede sostener en su
provincia un sistema de Salud Pública que sea eficiente y que les pague a sus
agentes lo que les corresponde? Porque, no nos engañemos, los hospitales que
funcionan bien lo hacen porque tienen una Asociación Cooperadora que viene en
subsidio de la responsabilidad del Estado de brindarla. Y pretender cubrir los
vacíos con medidas que más se parecen a las imposiciones de un totalitarismo
que de una democracia, es vergonzoso. Más cuando para alcanzar los índices que
se señalan en el proyecto se incluyen “hospitales” como el de Avigdor o
Gilbert, que no tienen ni siquiera una camilla de quirófano en condiciones. Un
anestesista allí es más inútil que “cenicero de moto”, de modo que acabemos ya
con la mentira y ponderemos con algún criterio creíble.
Y para hacer
honor a la poesía que pusimos más arriba, en una reciente encuesta realizada
entre un muestreo de abogados entrerrianos, la falta de unificación de
criterios jurídicos, la morosidad judicial y la burocracia fueron mencionados
como los principales inconvenientes que impiden un “mejor desempeño” de la
Justicia en Entre Ríos. ¡Y sólo para el 4% de quienes respondieron la encuesta,
la relación del Poder Judicial con los demás poderes del Estado es de absoluta
independencia! A nosotros no nos queda ninguna duda de esa falta de
independencia, ya que lo estamos sufriendo en carne propia en la demora con la
que se están tratando, como ya dijimos en otro editorial, dos casos que nos
involucran, y que, por lo menos, rozan al poder.
No nos
engañemos. No es mucho lo que puede hacer Urribarri como Presidente de la
Nación, salvo que lo que se busque es un “prestanombres”. Si hasta el juego de
los cuatro candidatos es perverso entre ellos mismos. Se faltan el respeto y
permiten que los otros, como pasó esta semana con Capitanich, vayan rotando en
sus preferencias como para que nadie se lleve por ahora los laureles.
El único
consuelo que nos queda es que ni en General Campos ni en Arroyo Barú hay
glaciares como atracción turística, y que construir hoteles con spa sería allí
tan inútil como aquél anestesista que se menciona para Gilbert. Por lo demás,
en la contradicción centro-periferia, la cosa no cambiará mucho, porque así
como ahora piensa que la provincia termina en la Avenida de Circunvalación de
Paraná, después se va a convencer de que la Argentina termina en la General
Paz.
Menos mal
que hay quienes, mientras tanto, se ocupan de llevar a Entre Ríos “prendidito
al corazón”. Aunque nadie lo cuente más que ellos.
Dr. Mario Ignacio Arcusin, para Semanario Crónica de Basavilbaso
jueves, 6 de noviembre de 2014
Acusatorio o inquisitivo
Acusatorio o inquisitivo -
Editorial del 7 de noviembre de 2014
El Senado de
la Nación retoma por estos días el tratamiento del tema de la reforma del
Código Procesal Penal de la Nación, urgido por los problemas de inseguridad que
muestran los medios, y que preocupan, debemos decirlo, en tanto y en cuanto
ocurren en los dos distritos en los que se juegan más votos: la Ciudad Autónoma
de Buenos Aires y la Provincia homónima.
Como siempre
sucede, y no solamente cuando hay inseguridad, por esto de la contradicción
fundamental “centro - periferia”, los que analizan y cuestionan este “nuevo”
código ignoran, o se hacen los que lo ignoran, que en muchas provincias
argentinas, entre ellas la nuestra, este sistema funciona desde hace algunos
años (acá desde hace cuatro), con mejores resultados que el que está todavía
vigente en la Nación.
De todas
maneras, como nada es perfecto, si bien nosotros elogiamos el cambio del
sistema inquisitivo por uno acusatorio, y eso desde nuestra perspectiva de
abogado penalista, existen también severos cuestionamientos a varias de las
disposiciones de la iniciativa e incluso a las a veces excesivas potestades que
se ponen en manos de los fiscales.
A propósito
hemos decidido dejar para otro día el tratamiento de la polémica cláusula que
permite la expulsión de extranjeros sorprendidos cometiendo un delito en
beneficio de la discusión acerca de las amplias facultades que el nuevo sistema
procesal penal les dará a los fiscales.
La reforma
contiene una serie de iniciativas que prometen un cambio sustancial en términos
jurídicos. El principal aporte tiene que ver con el traspaso de un sistema
inquisitorio a uno acusatorio. Esto significa que serán los fiscales (ya
dijimos que en Entre Ríos ya es así) los que en todos los casos estarán a cargo
de la investigación. Los fiscales dejan de ser una suerte de convidado de piedra,
lo mismo que las víctimas. El juez cumplirá la función de un tercero imparcial
que tiene que resolver en base a lo que se le presenta en la audiencia, tanto
por el fiscal como por la defensa. Es más parecido a un árbitro que a alguien
comprometido con una hipótesis investigativa, aunque no dejan de ser los garantes
del debido proceso y de los derechos de los involucrados en las causas, además
de ser quienes dictan sentencia. En el proyecto se señala, taxativamente, que
los jueces "no pueden realizar actos de investigación o que impliquen el
impulso de la persecución penal", sino que deberán limitarse a garantizar
el proceso judicial.
En esta
nueva asignación de roles, el fiscal podrá decidir cuándo proceder con una
investigación y cuándo no, pero no podrá descartar la acción penal si el
imputado fuera "un funcionario público" al que se le atribuya un
delito cometido "en el ejercicio o en razón de su cargo" o
relacionado con "violencia doméstica" o "discriminación".
Por otra
parte, los jueces deberán ser asistidos por una Oficina Judicial (acá se llama
OGA, sigla de Oficina de Gestión de Audiencias), una de las figuras más
novedosas que introduce el nuevo Código y que tendrá que "organizar las
audiencias, las cuestiones administrativas relacionadas con los jurados" y
"disponer la custodia de objetos secuestrados", entre otras
funciones.
Entre las
contras, alguien podría argumentar que el hecho de que las víctimas y
victimarios tengan roles muy activos en el juicio, puede lesionar la balanza. Por
un lado las víctimas pueden haber quedado muy afectadas y no poder activar el
juicio para defenderse, y los abogados relegar su propio trabajo en las víctimas,
y por otro lado estas ser vengativas y disponer de los recursos necesarios para
plantarse un juicio. De la misma manera los victimarios podrían afectar
demasiado el resultado siempre dependiendo del poder que tengan. Eso, en los
hechos, beneficia por mucho a las partes pudientes por sobre las débiles.
Nuestro
sistema procesal nacional es retrógrado, como lo era el de nuestra provincia, porque
todos los nuevos códigos tienen un sistema acusatorio donde está estrictamente
dividida la función de quien debe investigar y quien debe juzgar, y el hecho de
que nosotros aún conservemos un sistema donde el que investiga también juzga es
algo que no tiene un estándar alto para las garantías de los imputados y
tampoco para las investigaciones o la transparencia del proceso. En este
escenario, (insistimos con que acá ya está probado y ha dado resultado) se
busca dotar de mayores atribuciones a los fiscales con el fin de que sean los
encargados exclusivos de llevar adelante las investigaciones de las causas.
Álvaro Herrero, director ejecutivo de la Asociación por los Derechos Civiles,
advirtió que los proyectos existentes en la materia prevén el fortalecimiento
del rol de los fiscales en el marco de procesos netamente orales. “Una reforma
de este tipo cambia por completo el rol que jueces y fiscales tienen en la
actualidad. Permitiría que los fiscales se conviertan en verdaderos impulsores
del proceso penal, llevando adelante la investigación, cosa que hoy está a
cargo de los jueces y sólo la delegan de manera discrecional”, indica. En este
punto, el especialista explica que los fiscales pasarían a ser los líderes de
la investigación y los jueces serían árbitros del proceso. A esta altura
debemos reiterar, aunque resulte molesto, que estamos hablando de lo que va a
pasar en la Nación, cuando esto ya pasa en nuestra Entre Ríos.
Lo cierto es
que se busca una reforma del Código Procesal Penal que apunte a una
redefinición en el rol de los jueces y los fiscales y que, por sobre todas las
cosas, no vulnere los derechos y garantías de las personas sometidas a un
proceso judicial, sean imputadas o víctimas.
En la
Facultad de Derecho me enseñaron que dos de los basamentos que deben participar
en la elaboración de leyes y normas jurídicas son la lógica y el sentido
común. Y como en esta gestión
kirchnerista precisamente lo que le falta a la mayoría de la producción del
Congreso es eso, el riesgo mayor es que pase lo que pasó en el tratamiento de
la reforma al Código Civil y su unión con el Comercial, que como sabemos fue aprobada a libro cerrado
valiéndose de las mayorías que tienen en ambas cámaras. El riesgo es que esas
fallas jurídicas que vemos quienes ya desde hace tiempo trabajamos con ese
sistema, se voten sin discusión, haciéndolas vulnerables por
anticonstitucionales, y previéndose las derogaciones, como punto final seguro.
El artículo
5 del proyecto de reforma estipula que sólo podrán plantear el principio de la
cosa juzgada fraudulenta (o irrita) los perjudicados por una sentencia.
Obviamente, no los beneficiados (como sería el caso del enriquecimiento ilícito
de los Kirchner) ni, lo que es peor, los fiscales. Un libro de reciente
aparición titulada “Cosa juzgada fraudulenta”, del penalista Federico
Morgenstern, exhibe con solvencia todos los casos en los que, según la
legislación vigente, se puede reclamar que una cosa juzgada no lo sea. El nuevo
Código Procesal de Cristina encoge fatalmente los márgenes para esa revisión.
Revisión que, como sabemos o suponemos, atañe sobre todo a las causas por
presunta corrupción de funcionarios nacionales.
Indudablemente
será muy difícil, diríamos mejor “casi imposible” de desmadejar la maraña de
corrupción, clientelismo, impunidad y varios "pecados" más que
aquejan a la República. Acá, aun con el nuevo sistema, hay causas que demoran
más de lo que tienen que demorar, y son precisamente las que tocan, aunque sea
tangencialmente, al poder.
No hay que
desentenderse de las declaraciones, a 31 años del retorno de la democracia, del
ex fiscal del Juicio a las Juntas Militares, Julio César Strassera, quien
criticó con dureza al Gobierno y consideró que "hoy no vivimos en
democracia", asegurando que en la gestión hay "inútiles que dan
vergüenza".
"Si por
democracia entendemos el respeto por las instituciones y la división de
poderes, hoy no vivimos en democracia. La vivimos en la época de Raúl Alfonsín
", consideró el fiscal, que cerró su alegato en el juicio contra los ex
comandantes de la dictadura con la histórica frase "Nunca Más".
Dr. Mario Ignacio Arcusin, para Semanario Crónica de Basavilbaso
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